jueves, 21 de julio de 2016

Cataluña estudia vetar las adopciones del este por el síndrome de alcoholismo fetal.

Las autoridades catalanas estudian bloquear las adopciones en los países del este porque ha detectado que muchos de estos menores llegan con problemas porque la madre biológica es alcohólica.

En Rusia y en Ucrania es donde más se adopta, pero el Gobierno de la Generalitat se plantea vetar esta línea de adopción en toda la Europa del este por el elevado número de casos de niños, que una vez aquí, se ha diagnosticado que tienen el síndrome de alcoholismo fetal.

El Instituto Catalán de la Acogida y de la Adopción de la Generalitat junto con el hospital Vall d'Hebron, San Juan de Déu y el Hospital del Mar de Barcelona están haciendo un estudio para saber cuántos niños y niñas adoptados hay ahora mismo en Cataluña con esta síndrome.

Quieren saber también des de qué año está pasando. Entre 1998 y 2015 se han adoptado 5.120 niños en países del Este, la gran mayoría en Rusia y también en Ucrania, Polonia, Bulgaria y Kazkhastan. Muchos de estos niños tienen trastornos ya que son hijos de madres que consumían alcohol durante el embarazo. Pero los padres adoptivos han descubierto este problema después de adoptar y cuando ya llevaban un tiempo de convivencia con sus hijos.

La medida no afectará a las familias que ya están en trámite de adopción en los países del este. De momento, todavía se pueden iniciar los trámites para adoptar a estos países y si la Generalitat lo acaba vetando las familias apuntadas se derivarán a adoptar niños de otros lugares.

(Fuente: CADENA SER)

Cataluña se plantea vetar adopciones en Rusia y Ucrania por alcoholismo fetal.

Barcelona, 20 jul (EFE).- La Generalitat se está planteando prohibir adopciones de niños rusos y ucranios por el número de casos de menores a los que, una vez en Cataluña, se les diagnostica el síndrome de alcoholismo fetal, un trastorno que contrajeron porque su madre biológica bebió alcohol durante el embarazo.

Según ha explicado hoy la consellera de Trabajo, Asuntos Sociales y Familias, Dolors Bassa, en declaraciones a la cadena SER, la decisión se tomará entre septiembre y octubre y no afectará a las familias que ya están en trámite de adopción en estos países.

Según Bassa, ahora todavía se puede iniciar el trámite para adoptar en los países el Este de Europa y si la Generalitat lo vetará las familias apuntadas se derivarían a adoptar en otros países.

Según ha informado la cadena SER, el Instituto Catalán de Acogida y Adopción (ICAA) de la Generalitat, junto con los hospitales Vall d'Hebrón, Sant Joan de Déu y hospital del Mar están haciendo un estudio para saber cuantos niños adoptados hay en Cataluña con este síndrome.

Entre 1998 y 2015, las familias catalanas han adoptado un total de 5.120 niños en países de la Europa del Este, de los que más de 4.000 fueron de Rusia y casi 600 de Ucrania, además de 270 de Kazajistán, 180 de Bulgaria y menos de una veintena de Polonia. EFE

(Fuente: www.lavanguardia.com)

domingo, 17 de julio de 2016

Adopción: un amor sin fronteras.

Las niñas Charledine y Melissa hoy se sienten pampeanas, pero saben que nacieron en Haití y que “mamá Fernanda” las trajo desde ese país. En esta localidad hay varias familias que optaron por la adopción internacional.
El amor traspasa las fronteras, y así lo demuestran Fernanda Coronel y sus hijas Charledine y Melissa que hace aproximadamente cuatro años son una familia más de esta ciudad. La mujer dijo que esperó 12 años inscripta para adopción en este país pero luego resolvió por una adopción internacional. Ahora es la orgullosa madre de dos niñas de 6 y 10 años. 
Fernanda Coronel es, además de una vecina piquense, defensora civil para la segunda circunscripción judicial de La Pampa. A cuatro años de convertirse en madre, contó a LA ARENA su experiencia. En principio realizó los trámites en el Juzgado del Menor y la Familia, pasando los diferentes informes y evaluaciones para ser una de las postulantes del registro. 
“Pensé que iba a poder adoptar algún niño de La Pampa, pero 12 años es mucho. Pasás por diferentes estados anímicos desde la euforia hasta el abatimiento porque pensás que nunca te va a tocar. Hasta que me enteré de que había una persona de esta ciudad que estaba haciendo los trámites para una adopción internacional”, explicó.
Ella ya había oído sobre la opción internacional pero al ver que era una posibilidad real se contactó, por intermedio de una vecina de esta ciudad, con una abogada de España que se especializa en ese tipo de adopciones. A partir de entonces comenzaron con todos los trámites, y entre los países donde se podía llegar a concretar la adopción se eligió Haití porque Coronel había esperado mucho tiempo y quería que ahora la situación no fuera tan postergada.

Desigualdad.
Coronel dijo que en Argentina los solteros no están “en igualdad con los casados” al momento de ser considerados para adoptar. Y otro factor que influyó es que hay una edad límite a nivel internacional para poder postularse como padre adoptivo.
Los trámites con la abogada española se concretaron en diez meses. Coronel aceptó la posibilidad de adoptar dos niñas, unas hermanas de seis y dos años. “Creo mucho en Dios y pienso que por algo fueron ellas las asignadas”, indicó. Todo ese proceso se hizo por internet, mediante correos electrónicos y conversaciones por Skipe.
A partir de la asignación Coronel recibió fotografías de las niñas y un informe acerca de la familia biológica. En Haití, en el orfanato Maison des Anges (nombre que significa Casa de Angeles en francés), Charledine y Melissa comenzaron a oír acerca de su mamá Fernanda que pronto iría a buscarlas.

Período de adaptación.
Cuando finalizó todo el proceso, con la documentación traducida al creol y todo concluido, Coronel junto a su hermana viajaron a Haití. Esa fue la única visita, en la que conoció a sus dos hijas y con un corto período de adaptación estuvieron cinco días alojadas en una casa para padres que está dentro del orfanato. Allí vivían otros 250 niños y niñas en ese momento.
Coronel dijo que antes de viajar le dieron muchas indicaciones, le habían advertido sobre tener cuidado con los orfanatos ilegales, también observó la situación de pobreza extrema en la que muchos niños no tienen oportunidad a menos que sean recibidos en alguna institución, y la realidad de inseguridad que se evidencia en el edificio del orfanato con paredones altos y custodia armada en el ingreso. 
En Maison des Anges conoció a una delgada Charledine, que había perdido peso en la espera por su nueva mamá, y a Melissa que era pequeña y aún usaba pañales. “La estadía fue hermosa pero también terrible” dijo Coronel, por la noche se escuchaba el llanto de los bebés que fueron abandonados recientemente. Al mismo tiempo esos cientos de niños, que están muy cuidados en el orfanato con posibilidad de educarse, comer y tener atención médica, querían saludar a los visitantes y recibir besos y abrazos.

“Un shock”.
Coronel dijo: “Fue un shock”, porque a los 42 años se volvió madre de dos niñas. En un principio debían hablarse por señas ya que Charledine y Melissa hablaban creol y no comprendían aún el español.
Coronel de regreso en Argentina contó con el apoyo de su familia, en General Pico, pero aún así el comienzo de la maternidad fue difícil. Para las niñas significó un cambio cultural, aprender el idioma y las costumbres en un lugar donde ya no tenían carencias. Para Charledine hubo otros desafíos, y fue importante el trabajo de la Escuela 12 porque su maestra, Claudia Salazar, le realizaba la traducción del español al creol con una tablet para que pudiera cursar y aprobar el primer año.
Uno de los momentos más duros fueron durante bastante tiempo las despedidas. Ir al trabajo, dijo Coronel, era un momento difícil porque al salir de la casa sus hijas la saludaban mirándola a través de la ventana y lloraban.
Hoy en día las niñas están adaptadas a su vida en esta ciudad, se sienten pampeanas y argentinas, aseguró Coronel. Sin embargo como madre dijo que más adelante le gustaría llevarlas a Haití porque eso forma parte de su identidad.

(Fuente: www.laarena.com.ar)

«Quien quiera adoptar debe anteponer las necesidades de los niños a sus propios deseos»

La Asociación de Familias Adoptantes y de Acogimiento de La Rioja (AFAAR) surgió de la necesidad de compartir experiencias e información entre las familias adoptantes. Aquello fue en el 2001 y, a día de hoy, sigue siendo un referente para muchas familias que, o han adoptado, o están ello. Mónica Giacomozzi es la responsable de la comisión de adopciones de la asociación y una de las que más sabe sobre estos procesos. 

¿Hay alguna causa que explique el descenso de las adopciones?

Hay diferentes motivos. Algunos son positivos y favorables para los niños y otros más negativos. Entre los positivos, destacaría que han mejorado los medios de búsqueda de un hogar dentro de la familia extensa, que tienen más ayudas. En adopción internacional, los niños solían llegar a La Rioja desde China y Etiopía. En China ha mejorado mucho la situación económica y el cambio de la política de hijo único hace que no haya tantos abandonos como antes. Respecto a Etiopía, ha habido problemas con la transparencia del país. 

¿Ha influido la crisis en un cambio de tendencia para dirigir el interés de las adopciones internacionales hacia las nacionales?

Las adopciones internacionales han sido caras y podían costar entre 20 y 40.000 euros. Las nacionales, que no tienen esos costes, tampoco han tenido una evolución positiva. Sí que ha aumentado el acogimiento, que vendría a corroborar lo que apuntaba de la familia extensa. En cualquier caso, cuando va a adoptar, en lo que menos se fija una familia es en lo que les va a costar. No es un factor determinante. En un momento pudo influir el hecho de que hubiera famosos que adoptaran niños extranjeros hasta convertirse en una moda cuando adoptar es tener un hijo, un acto muy responsable. Ahora, como las adopciones son difíciles, estamos viendo otro proceso también impulsado por algún famoso, el de los vientres de alquiler. En el 2014 llegaron a España 1.400 niños de gestación subrogada frente a los 1.000 de adopción internacional.

Pese a esas dificultades, ¿hay muchas familias que piensan en la adopción? 

En España hay 30.000 solicitudes de adopción nacional e internacional paradas. Hay regiones, como Cataluña, que se plantean detener la inscripción de familias para adoptar. Esas 30.000 ya tienen todo y están en espera. Lo más importante es no crear falsas expectativas en esas familias.

¿Entonces es realmente difícil adoptar? 

Lo que es difícil es adoptar como antes: niños pequeños con menos de un año y sanos. En el mundo hay muy pocos niños que sean adoptables de menos de un año y sanos. Y, sobre todo, no hay tantos como para cubrir todas las solicitudes de todo el mundo. Es más sencillo que los niños se queden huérfanos, por ejemplo, cuando son algo más mayores, teniendo algún hermano... Las familias tienen que mentalizarse de que si quieren adoptar deben mirar más las necesidades de los niños que los deseos propios.

¿Qué le diría o qué le recomendaría a una familia que acaba de empezar con todos los trámites de adopción?

Le diría que la adopción es una experiencia muy bonita. Es tener un hijo. Tiene que ser una adopción muy responsable y la familia debe pensar en que ahora es casi imposible adoptar niños pequeños sanos, que es un proceso que tiene un tiempo de espera largo de entre 7 y 8 años. También les diría que valoren la posibilidad de adoptar a un grupo de hermanos, a mayores de tres años o a niños con alguna patología que en sus países puede ser una enfermedad casi mortal, pero aquí no. Así también será mas breve y satisfactoria la adopción.

(Fuente: www.larioja.com)

viernes, 15 de julio de 2016

La maravillosa historia de la niña adoptada.

La actriz sueca Malin Arvidsson, nacida en El Salvador y dada en adopción en los aciagos momentos que precedieron la guerra de los Ochenta, visitó el país buscando referencias sobre su madre física, que la abandonó en un hospital al nacer. La bebé fue acogida por monjas somascas antes de salir para Suecia con su nueva familia.

El caso se repite con alguna frecuencia: niños que fueron adoptados por parejas belgas, alemanas, francesas, sienten en algún momento de sus vidas el deseo de buscar a sus padres biológicos y conocerlos.

Pero las diferencias entre cómo han crecido y se han desarrollado física e intelectualmente esos niños y sus familias biológicas en nuestro país, es dramática: son más altos, usualmente hermosos, educados, con ambición y logros tras sí.

Y lo que puede ser el destino de un recién nacido a quien sus padres dan en adopción se ilustra con la historia de Steve Jobs, de origen sirio acogido por una familia de California, quien rehusó por el resto de su vida a reunirse con su familia biológica. Esto no es precisamente el caso de Malin Arvidsson: difícilmente se va a localizar a la madre, pero su novelesca vida, un milagro, es el tema del programa que se prepara en Suecia.  
 
Malin Arvidsson es una mujer alta, distinguida, bonita y con rasgos suecos, lo que da una medida de razón a las tesis del francés Juan Bautista Lamarck, que dijo que las especies adquirían muchos rasgos y características del ambiente que les rodeaba.

Vivir entre suecos, hablar sueco, labrarse una carrera y un prestigio como sueca, termina por configurar los rasgos faciales y las expresiones de cualquier persona y más cuando hay inteligencia y voluntad en ella.

 Hubo dos clases de niños desplazados o huérfanos en los años de la guerra: los que recogió el Ejército y que fueron dados en adopción y los que recogió la guerrilla para convertirlos en carne de cañón, niños que en su inmensa mayoría murieron en acciones militares.

 “Al estallar la paz” se pasó de adopciones pensadas y tremendamente favorables para niños sin padres, a las restrictivas políticas de adopción que casi las imposibilitan.
 
Niños sin familias
y familias sin niños

 
Hubo un procurador que se ufanaba de que mientras fungió en el cargo “no se había autorizado una sola adopción”, de hecho negándole a muchísimos niños la posibilidad de contar con un hogar que nunca será perfecto pero que es más perfecto que crecer en un orfanato.

Esto nos lleva a separar los dos mundos que coexisten en este suelo: el de elucubraciones, gran sensiblería por la niñez, todo plasmado en esa ensalada de disparates que es la ley Lepina y la otra realidad de las adopciones.

Esta otra realidad es lo que impera en nuestro territorio: las “adopciones” forzadas que hacen las pandillas, que secuestran niños y adolescentes y por la fuerza los someten a una esclavitud muy real, trágica, aniquiladora.

Hay organizaciones internacionales que andan de un lado a otro imponiendo sus ocurrencias sobre adopciones, que ni funcionan en Suiza con niños suizos ni en España con niños españoles ni en El Salvador con niños salvadoreños, negándolos a padres sin niños.
(Fuente: www.elsalvador.com)

lunes, 20 de junio de 2016

Jornadas de adopción y acogimiento familiar en Extremadura.

Se desarrollarán los días 29 y 30 de junio y están enfocadas tanto para profesionales como familias interesadas.

El salón de actos del edificio de Diputación de Badajoz de Villanueva de la Serena acogerá durante los días 29 y 30 de junio las primeras jornadas sobre adopción y acogimiento familiar en Extremadura que tienen como objetivo informar sobre el proceso de adopción y acogimiento tanto a profesionales como a familias interesadas, así como contribuir a la mejora del proceso y trabajo y escuchar a las familias.
Las jornadas, organizadas por el Ayuntamiento de Villanueva, cuentan con la colaboración de la Consejería de Sanidad y Política social de la Junta, además de Cruz Roja Extremadura, Andeni y Afadex y se tratarán temas como, la realidad en Extremadura, retos de futuro y adopción regional e internacional.
(Fuente: www.cadenaser.com)

Niños atrapados. (Artículo de Carmelo Encinas, periodista).

El mundo está plagado de niños atrapados en la miseria. Se cuentan por decenas los países en los que el nivel de pobreza sitúa a los huérfanos en la escala más baja de la subsistencia, abandonados a su suerte, condenados a la indigencia, la incultura y el desamor. He seguido la peripecia de amigos o compañeros que han querido adoptar uno de esos críos enclaustrados en sórdidos orfanatos y cómo sufrieron un auténtico calvario anímico, económico y burocrático hasta lograr su objetivo. Los padres adoptivos, que no hacen sino rescatar del infortunio a unas criaturas condenadas sin haber cometido delito alguno, son objeto de toda suerte de abuso por parte de quienes gestionan sus vidas. Que eso suceda en países subdesarrollados o donde los derechos humanos son una entelequia nos indigna pero que suceda aquí en España es un escándalo.

En nuestro país hay 18.000 niños viviendo en orfanatos mientras que más de 30.000 familias españolas están inmersas en procesos de adopción. El pasado año fue aprobada una ley de protección de la infancia con la pretensión de regular y, sobre todo, agilizar las adopciones. Esa nueva legislación pasaba las competencias de las Comunidades Autónomas al Estado lo que parecía razonable en el intento de sacar el asunto del marasmo administrativo. Sin embargo, como tantas veces, proclamaron la ley con toda la pompa y se durmieron elaborando el reglamento que la desarrolla. El resultado es que, a pesar de que España es el segundo país del mundo en petición de adopciones, apenas prosperan procesos.

Ese tiempo no pasa sin quebranto para los críos. Según los datos que maneja Familias de Colores, uno los organismos acreditados para las adopciones, el 90% de los niños que viven en los hospicios tiene más de seis años, algunos son hermanos o sufren alguna patología, y a medida que se van haciendo mayores pierden atractivo para los padres solicitantes. La directora general de esta institución, Susana Morales, ha reclamado campañas que permitan visualizar este problema y que en países como Holanda lograron concienciar y multiplicar por diez el número de adopciones.

Hay además un asunto económico de por medio que habría que revisar con cuidado. Los informes de adopción, y que son claves para que prospere el proceso, los realizan los mismos técnicos de los orfanatos donde se alojan. Esas residencias reciben de la Administración unos 3.000 euros de media por cada crío. Lo realmente llamativo es que las familias de acogida apenas reciben una décima parte, unos trescientos euros, por hacerse cargo de ellos.

Algo huele raro en este asunto de las adopciones en el que se mezcla una burocracia torpe y desidiosa con los intereses y falta de escrúpulos. Hay miles de niños atrapados que no merecen esa suerte.

(Fuente: www.20minutos.es)