miércoles, 15 de enero de 2014

Filipinas, India y Lituania, origen de los tres niños adoptados en Ávila

La población abulense creció el año pasado con la llegada de tres pequeños niños adoptados nacidos respectivamente en Filipinas, India y Lituania.
Según los datos facilitados a este diario por la Junta de Castilla y León, fueron pues tres las parejas abulenses que lograron su sueño de convertirse en padres a través de la adopción internacional.
Y a ellas les siguen ahora otras dos familias que han comenzado un proceso que todos esperan que concluya con un nuevo miembros en la familia y que en sus casos tiene como países de origen India y Kazakstan.
A todos estos casos hay que sumar, además, los cinco niños preasignados durante el año pasado, y que proceden en su caso de Lituania e India (dos pequeños de cada uno de estos países) y Filipinas.
Esto en lo que respecta a adopción internacional. Porque desde la Junta de Castilla y León también se tramitan las adopciones nacionales.
En este caso, a lo largo de 2013 ocho familias presentaron su solicitud para acoger a algún pequeño nacido en nuestro país y dado en adopción, pero no concluyó ningún proceso de adopción de estas características.
Además, dos menores de la provincia de Ávila fueron asignados a familias de otras provincias.
(Fuente: www.diariodeavila.es)

martes, 14 de enero de 2014

Los niños en adopción podrán acceder a la identidad biológica.

El proyecto de Ley del procedimiento de adopción de menores de edad declarados judicialmente en estado de abandono, elaborado por el Poder Ejecutivo, apunta a establecer un trámite más garantista para la atención de sus derechos.
Los derechos a la identidad biológica y a una atención principal e inclusiva de los menores en situación de gran vulnerabilidad como quienes presentan alguna discapacidad o problemas de salud, grupos de hermanos o los mayores de nueve años, se garantizan en el reciente proyecto de Ley de procedimiento de adopción de niñas, niños y adolescentes declarados judicialmente en estado de abandono, presentado por el Ejecutivo al Parlamento.

“Con esta propuesta queremos cambiar la mirada en los roles dentro de un sistema de adopción, pues no se ofertan niños, sino que ellos demandan en este sistema mucho cariño, atención, tolerancia y familia, y los solicitantes tienen que ofertar capacidad de tolerancia, respeto, responsabilidad, amor y cariño”, expresó Eda Aguilar, directora general de adopciones.
Así, con dicha iniciativa se pretende fijar un procedimiento confiable y transparente que garantice los derechos antes no atendidos de estos menores, para ponerlo a tono con las normas internacionales.

Adecuación
Si bien la funcionaria reconoce un resultado óptimo en la aplicación de la Ley 26981, que regula el procedimiento administrativo de adopción de menores de edad declarados judicialmente en abandono, también observa la existencia en este trámite de algunos enfoques no acordes a la normatividad internacional en el marco de los derechos y del interés superior del niño. Razón que justifica también la propuesta del Poder Ejecutivo.
Cita por ejemplo el Convenio de La Haya de 1993, que permite fijar un marco ético para la adopción, y la Convención sobre los derechos del niño, que traen consigo un enfoque más garantista de los procedimientos referidos al tratamiento de niños, sea en la vía administrativa o judicial. 
Con base en estos instrumentos internacionales, Aguilar sostiene que la adopción no solo se trata de una situación basada en la necesidad de un adulto o de una familia, sino sobre todo en la compensación de los derechos del niño y en el interés superior de éste, que es atender sus necesidades.

Derechos
En ese contexto, una de las principales novedades del proyecto es el reconocimiento de varios derechos para los menores en estado de abandono declarado judicialmente como el de la identidad biológica, vale decir, el derecho del menor a saber sobre sus orígenes.

Asimismo, a estar informado y a opinar, que trasciende la adopción y que está reconocido en el Código de los Niños y Adolescentes, y el derecho a la participación en la adopción. Para clarificar los derechos de los menores y solicitantes, la propuesta mejora las cinco etapas del procedimiento: capacitación y preparación del solicitante; evaluación del solicitante y de los menores declarados judicialmente en abandono; la designación del adoptante; la adopción y posadopción, sin que esto signifique ampliar los plazos del trámite.

Principios y derechos
A juicio del especialista en derecho de familia, Enrique Varsi, la iniciativa es bien garantista al reconocer los principios por los cuales deben canalizarse estos procedimientos. Entre ellos los de ser reconocido  como un sujeto de derecho, de protección, de interculturalidad y el de interés superior del niño.  Agrega que el proyecto llena muchos vacíos de la normativa al reconocer derechos especiales a los menores a adoptarse, como a conocer sus orígenes biológicos y a conservar su prenombre y nacionalidad, así como a estar informado siempre de lo que implica la adopción. Por último, opina que no debe establecerse un límite de edad para la persona que desea adoptar.
(Fuente: www.elperuano.pe)

lunes, 13 de enero de 2014

Adopción en Moldavia: Ecai Aipame.

Requisitos para adoptar en Moldavia

Ser mayor de 25 años (es suficiente con que uno de los solicitantes tenga esa edad)
Haber obtenido el Certificado de Idoneidad
Matrimonios de un mínimo de 3 años de duración en el momento de presentar la solicitud
Admiten solicitudes de familias monoparentales
Tener domicilio fijo (arrendado o propiedad)
No tener antecedentes penales.
Tener un nivel de ingresos que permita una adecuada atención al menor
No haber perdido la patria potestad de otro hijo
No padecer ninguna de las siguientes enfermedades:
VIH - Sida
Enfermedades psíquicas y de comportmiento
Drogodependencia
Alcoholismo
Enfermedades crónicas con grado de invalidez I y II
Enfermedades oncológicas
Hepatitis víricas B,C,D
Enfermedades venéreas
Tuberculosis
Cualquier otra enfermedad contagiosa grave
No se permite adoptar a personas de más de 48 años de edad

Documentación Moldavia

Certificados de matrimonio
Fotocopias compulsadas de los pasaportes
Fotografías de la vivienda, entorno familiar y adoptantes.
Se incluirá una declaración jurada conforme las fotos son las de su vivienda y su familia
Informe psicosocial
Certificado de Idoneidad
Compromisos de llevar a cabo los seguimientos
Solicitudes de selección de un menor
Certificado de la Dirección General de la Policía
Certificados de ingresos
Certificados de solvencia económica
Declaración jurada de ingresos/gastos
Certificado de propiedad o arrendamiento de la vivienda habitual
Poder de representación
Cuestionarios sobre el menor
Recomendación de la ECAI
Compromiso inscripción consular
Demanda de adopción
Certificados médicos
Certificados de penales

Sobre los menores

  • En Moldavia, los menores adoptables son niños sin necesidades especiales y hasta los 7 años de edad. O bien niños con necesidades especiales, o niños que han superado los 7 años de edad.
  • El expediente de los menores adoptables sin necesidades especiales deberá permanecer 1 año en el registro de Moldavia. Si transcurrido ese tiempo, no se ha producido la adopción nacional, entonces serán propuestos para la adopción internacional.
  • El expediente de los menores con necesidades especiales deberá permanecer “6 meses” en el registro de Moldavia. Si transcurrido ese tiempo, no se ha producido la adopción nacional, entonces serán propuestos para la adopción internacional.
  • Los menores con necesidades especiales, aparecen en un listado elaborado por la autoridad central moldava, que se actualiza periódicamente. Las ECAIs tendrán acceso a este listado.
  • Entre los padres adoptantes interesados en la adopción de un menor con necesidades especiales, la ECAI podrá presentar hasta dos solicitudes para un mismo menor y serán las autoridades moldavas las que seleccionen a la familia.
  • Moldavia es un país en el que conviven etnias muy diversas. Los menores adoptables podrán pertenecer a cualquiera de esas etnias.
  • En los informes médicos de los menores aparecen a menudo diagnósticos de diversas enfermedades. La familia adoptante tiene derecho a recibir toda la información existente y a pedir exámenes del menor, antes de dar su conformidad.
  • La administración moldava considera que es su responsabilidad proporcionar a los menores las familias más adecuadas, motivo por el cual tiene derecho a cancelar cualquier expediente de adopción si en algún momento del proceso considera que los solicitantes no son apropiados, a pesar de que tengan el correspondiente Certificado de Idoneidad.
  • En Moldavia, la diferencia de edad entre la persona adoptante y el adoptado será al menos de 18 años.

Proceso de adopción en Moldavia

  • Si antes de haber tramitado el Certificado de Idoneidad, ya habéis decidido que seremos nosotros vuestra ECAI, deberéis comunicarlo a la Administración, de esta manera, una vez concedido, nos enviarán directamente la documentación y seguidamente nos pondremos en contacto con vosotros.
  • Si por otro lado, después de haber obtenido el Certificado de Idoneidad y una vez decidido el país, aún no habéis contactado con nosotros, será el momento de hacerlo. Os informaremos detalladamente de todos los requisitos que exige el país, documentación, costes… y sobre la documentación que habrá que entregar en el momento de la firma del contrato.
  • Tras la firma del contrato os proporcionaremos un listado con toda la documentación necesaria y os aclararemos detalladamente cualquier duda que pueda surgir.
  • Una vez recopilada toda la documentación, la enviamos a nuestra delegación en Moldavia, situada en Chisinau, donde será traducida y legalizada.
  • En Moldavia es el Ministerio de Trabajo, Protección Social y Familia, quien ostenta la tutela de los niños susceptibles de ser adoptados. El Ministerio es la Autoridad Central en materia de adopciones.
  • Junto a la Autoridad Central funciona una Autoridad Territorial, el Consejo Consultivo para Adopciones Internacionales, cuyas funciones son las de asesorar y facilitar información a laAutoridad Central sobre la selección de las familias adoptantes o sobre la oportunidad de la separación de hermanos para la adopción.
  • El expediente con toda la documentación aportada por la familia adoptante se presentará en el Ministerio de Trabajo, Protección Social y Familia, de Moldavia.
  • El Ministerio seleccionará a una familia para un menor y enviará la información sobre el menor a la ECAI.
  • Si la asignación del menor es aceptada por la familia, la Autoridad Territorial expedirá un permiso para que la familia pueda visitar al menor.
  • Os informaremos de cuando es posible el desplazamiento al país para conocer y visitar al menor que os han asignado, así como el número de visitas y condiciones de las mismas.
  • Tras las visitas al menor, la Autoridad Territorial elaborará un informe que será remitido a laAutoridad Central. En base a este informe, la Autoridad Central emite a su vez el correspondiente acuerdo para la continuidad del proceso.
  • Durante la visita al menor en el orfanato, el centro os proporcionará más datos que los facilitados hasta ese momento por la Autoridad Central. Tendréis derecho a preguntar todo lo que consideréis necesario sobre su estado de salud.
  • Si hay dudas sobre la salud del menor, la familia tiene derecho a solicitar un nuevo informe médico realizado por un profesional ajeno al orfanato o casa cuna. Los gastos de esta gestión no están incluidos en el contrato.
  • Si la Autoridad Central determina seguir con el proceso de adopción, se preparará toda la documentación para la fase del juicio.
  • Recibir la asignación de un menor, no garantiza su adopción. El juez, antes o durante la celebración del juicio puede solicitar el consentimiento de la adopción a la familia biológica, si ésta había renunciado voluntariamente al menor. AIPAME desconoce si existen o no familiares biológicos o si el juez los citará o no, estos datos son confidenciales y están protegidos por la ley, igual que en España.
  • Hasta que la sentencia no es firme, la adopción no es irrevocable. Hasta ese momento, si una familia moldava decide adoptar al menor, tendrá preferencia sobre una familia extranjera y más aún si es la familia biológica.
  • En Moldavia, la adopción es plena, esto significa que jurídicamente los padres adoptantes se equipararán a los biológicos.

Viajes

Cuando el país de origen del menor nos comunica las fechas en las que debéis viajar, os lo notificamos de inmediato. Haremos la reserva de los vuelos para las fechas previstas. Nuestra delegación en el país puede gestionar las reservas de transportes y hoteles o también podéis hacerlo vosotros mismos.
Cada vez que una familia viaja al país de origen del menor, ponemos a vuestra disposición apoyo y asistencia a través de nuestros representantes, traductores e intérpretes en todos los trámites y gestiones que sean necesarios.
Para las visitas a los organismos oficiales, estaréis acompañados por un representante de AIPAME y por un intérprete en el caso de que el representante no hable castellano. Si no hay intérprete en la región a la que vais a viajar, se desplazará uno desde la capital, Chisinau.
Podréis realizar entre uno y tres viajes:
  • Un único viaje que incluye todo el proceso, desde la asignación, el juicio y hasta que la sentencia sea firme y se den por finalizados todos los trámites de la adopción.
  • Dos viajes si vais una primera vez para conocer al niño y una segunda vez, para la celebración del juicio y hasta que la sentencia sea firme y se finalicen todos los trámites de la adopción.
  • Tres viajes si vais primero a conocer al menor, luego para la celebración del juicio y por último a recogerle cuando la sentencia sea firme y se puedan finalizar todos los trámites.

Seguimientos post-adoptivos

Para realizar los seguimientos post-adoptivos hay que mantener una entrevista con un profesional cualificado de AIPAME, trabajador social o psicólogo. Durante la entrevista se recogerán los datos de carácter diverso (salud del menor, escolarización, situación familiar, etc.) para poder elaborar posteriormente el informe, que deberá ir acompañado de un número determinado de fotografías.
Una vez elaborado, el informe se envía a la Administración correspondiente quien una vez visado, lo devolverá a AIPAME para ser apostillado en el Tribunal Superior de Justicia para darle traslado seguidamente a la delegación de AIPAME en Chisinau. Allí se traducirá, legalizará ante notario.
  • Según lo establecido en el art. 45 de la ley moldava, corresponde realizar informes de seguimiento post-adoptivos de los menores adoptados durante un periodo de 5 años.
  • Tomando de referencia la fecha de sentencia, los informes se realizarán a los 3, 6, 12, 18, 24, 36 y 48 meses y al 5º año desde la fecha de adopción.
  • El objetivo de estos informes es que los jueces y los organismos de tutela del país  comprueben como están los menores que se dieron en adopción.
  • Si no cumplimos con esta obligación, el gobierno moldavo puede denegar nuevas adopciones.

(Fuente: Aipame.org)

sábado, 11 de enero de 2014

Adopciones en Rusia: Los futuros padres confían en que se firme el convenio "cuanto antes"


(Diego y Mariela, una pareja de Girona que lleva sin saber de su hija Vika un año.)

“Hace medio año de la despedida, seis meses del viaje más doloroso, el que nos volvía a separar en el tiempo y la distancia, el que nos alejaba de ti. Ahora pensamos en el más fantástico, que será el de volverte a abrazar, porque además, será para siempre”, escriben en su blog Paula y Luis Miguel, una de las 600 familias afectadas por la paralización de la adopción en Rusia.

Han pasado cuatro meses desde que el tren que iba a hacer realidad el sueño de ser padres a centenares de familias españolas se paralizara. Aún así, no han parado de luchar por todas las vías para conseguir que se llegue al acuerdo necesario para culminar su deseo y que se reanuden los procesos.

Desde hace una década, Rusia es el principal país, junto a China, donde acuden las familias españolas para adoptar. Desde 1999 unos 12.000 menores rusos han sido adoptados por familias españolas.

El Consejo de Ministros autoriza la firma

Rusia prohibió el pasado mes de junio la adopción a parejas homosexuales y a familias monoparentales procedentes de países donde está legalizado el matrimonio entre personas del mismo sexo. Sus autoridades exigen a España un convenio en el que se comprometa y garantice que en el caso de que la adopción fracase, los niños no puedan ser recolocados en este tipo de familias.Hasta que no llegue esa firma todas las adopciones quedan suspendidas.

El pasado 20 de diciembre el Consejo de Ministros, a propuesta del Ministerio de Asuntos Exteriores,autorizó dicha firma. Asimismo, Exteriores ha asegurado a RTVE.es que “España es el primer país en llegar a un acuerdo” en esta materia con Rusia. No obstante, las familias piden que el convenio se firme y se ratifique “cuanto antes”.

“Estamos pendientes de ver si va a ser condición indispensable que se ratifique para que el convenio entre en vigor”, asegura Marta a RTVE.es, una de las 150 familias que ya tenían asignada a un menor.

Este trámite conllevaría para estos padres más meses de espera y para los que ya tenían el proceso muy avanzado supone “un golpe duro”. “La ratificación nos retrasaría un tiempo imprescindible para nosotros, pero más aún para nuestros hijos, con quienes podríamos ya estar reunidos por estas fechas”, señalan Paula y Luis Miguel.

Las familias piden la ratificación del convenio

Aún así, estas familias piden la ratificación paragarantizar el proceso de “las familias que vienen detrás”. Por su parte, el Ministerio de Exteriores “confía” en que la firma de este convenio facilite el desbloqueo de esta situación.

Además, “el tiempo corre en contra de las familias”, como explica otro de los padres a RTVE.es que prefiere no dar su nombre. El pasado 25 de noviembre fue admitida a trámite en la Duma, una propuesta de ley que modifica el artículo 124 el Código de familia y que obligará a tener no solo firmados, sino ratificados, todos los convenios de adopción con Rusia.

Pese a las críticas que hay respecto a la discriminación que pudiera existir en el convenio, la catedrática de Derecho Constitucional de la UNED Yolanda Gómez asegura a RTVE.es que el Gobierno "no discrimina" a nadie ya que se "está aplicando la ley rusa". No obstante, asegura que quiere mantener la prudencia ya que desconoce el contenido del texto. "El convenio reconoce los efectos jurídicos de la adopción que se ha hecho en Rusia bajo su propio ordenamiento", señala.

Por otro lado, indica que el tema "más conflictivo" sería cuando los niños lleguen a nuestro país, ya que en el caso de pérdida de custodia sería el Gobierno español el que tendría que decidir, aunque insiste en que no puede opinar al respecto.

Una espera que se hace cuesta arriba

“Para nosotros cada día que pasa es eterno, llevamos muchos meses de lucha. Ya hace un año que conocimos a nuestra pequeña”, señala Diego, otro de los futuros padres. “Volveremos a estar en el punto en el que estábamos hace cuatro meses. Ha habido un giro enorme, pero hay que intentar tener la cabeza fría porque aún nos queda mucho”, agrega Marta.

Hace un año que conocimos a nuestra pequeña

El camino de lucha de esta “gran familia”, como se llaman entre ellos, ha traspasado fronteras: Reuniones mensuales en memoria de sus niños de Rusia, reuniones con diputados, cartas al papa Francisco, apariciones en medios de comunicación…

Una “gran familia” en busca de un sueño en común

Todos relatan la “fuerza” y el “compañerismo” que hay entre las familias en trámites de adopción. “Hay gente que vive en la otra punta de España, estamos todos desperdigados, cada uno tiene su propia historia detrás, pero donde no está llegando uno, está llegando el otro”, señala Marta.

Antes de la autorización de la firma las parejas pudieron contactar con varios políticos para hacerles llegar este deseo. Así, el pasado 3 de diciembre, Paula y Luis Miguel aprovecharon las jornadas de puertas abiertas del Congreso de los Diputados y pudieron hablar con el presidente del Congreso, Jesús Posada, y con varios diputados de varios partidos.

Donde no está llegando uno, está llegando el otro

Además, el martes 10 de diciembre se reunieron con diputados de la Comisión de Exteriores yconocieron de primera mano el “consenso existente entre todos los grupos parlamentarios”. Asimismo, el miércoles 11 presenciaron laintervención del diputado socialista Juan Moscoso que urgió a solucionar esta situación durante la sesión de control al Gobierno.

Una de las razones por las que luchan es poder compartir con los más cercanos lo que vivieron al conocer a los pequeños. “Nosotros le hemos visto sonreír, ya queda menos para que toda mi familia también pueda disfrutar de lo que yo viví en Vladivostok”, explica Paula a RTVE.es.

A principios de octubre vino a España una delegación rusa para negociar con el Gobierno y de esa reunión salió un certificado que llegó a todas las comunidades autónomas. Las familias esperaban “optimistas” que esta “solución a corto plazo” sirviera para que los jueces de las diferentes regiones de Rusia pudieran reanudar los procesos más avanzados, pero nunca llegó a servir. “Había mucha gente con muchísimas esperanzas y había gente que se veía en Navidad con sus niños”, explica Paula a RTVE.es.

El miedo de perder a sus hijos

Los futuros padres adoptivos temen que una familia rusa pueda arrebatarles a quienes ya consideran sus hijos. Todos los niños siguen en una base de datos, incluso los que ya han sido asignados a familias españolas y en cualquier momento Rusia puede darles en adopción.

Cinco familias españolas han tenido que vivir esta pesadilla, padres con el deseo de completar su sueño, habitaciones a la espera de ser estrenadas e ilusiones convertidas en lágrimas. Aún así, los trámites continúan: nuevas asignaciones, primeros viajes para conocer a los pequeños, sueños que comienzan a caminar despacio…

En la región de Irkutsk, una de las regiones “más duras” de Rusia, se están dando “dos paradojas”. Por un lado, han dado en adopción a niños que tenían en España a unos padres esperando y por otro lado, es la única región que ha dejado que varios padres completen el sueño de formar una familia.

“Los mayores perjudicados son nuestros hijos porque cada día que permanecen lejos de sus familias, son días que nunca volverán a recuperar”, indican Paula y Luis Miguel en su blog.

Hay padres que no saben nada de sus hijos desde hace un año, otros que calman ese “camino de trabas” con una foto reciente que les mandan sus ECAI (Entidades Colaboradoras en la Adopción Internacional) y otros que tienen la suerte de aprovechar el viaje de las nuevas familias que van a conocer a sus pequeños por primera vez. 

Hay días que no podemos entrar en su habitación

También hay momentos donde lossentimientos están a flor de piel. “Hay días que no podemos entrar en su habitación. Otros en los que somos capaces de estar dos horas sentados allí, ordenando juguetes, mirando cuentos…”, cuenta Marta.

Un viaje que vuelva a unirles

Si esta situación continúa, Paula y Luis Miguel se plantean viajar para reencontrarse con Fernando Denis, su futuro hijo. En su blog, este padre cuenta a su niño que ahora les resulta imposible viajar: “Hijo mío, te puedo prometer que no es que nosotros no queramos… Haremos todo lo posible por estrecharte en nuestros brazos...”

Haremos todo lo posible por estrecharte en nuestros brazos

Ante la incertidumbre de no saber ni cómo ni cuando será resuelto el problema hay familias que han vuelto a rehacer sus equipajes para poder sentir de nuevo el momento “más especial” de sus vidas: volver a pisar esas casas cuna donde viven.

Quizás el motivo de su lucha tenga que ver con la frase de Paula y Luis Miguel: “En adopción se aprende a querer a los hijos mucho antes de haberlos conocido, y a veces incluso, mucho antes de que hayan nacido”.

(Fuente: RTVE.es)

ADOPCIÓN Y VERDAD DOS TÉRMINOS INSEPARABLES

Cuando a un hijo adoptivo no se le cuenta su origen, se le está’ robando su historia para entregarle otra supuestamente “mejor”. Ante la revelación tardía, él se sentirá engañado y esto le provocará mucho enojo y resentimiento.
Miles de historias nos hablan de la importancia que tiene para el hijo adoptivo conocer la verdad acerca de su origen. Ya sea porque al enterarse se le ha permitido construir una historia feliz o porque al desconocerla se lo ha ubicado en un lugar de incertidumbre y de falta. La experiencia de ambos es distinta: los primeros han podido estructurar sus vidas con alguna certeza; los otros han perdido toda seguridad y su vida se ha tomado confusión, angustia, rabia.
“Secretos y mentiras”
Ese era el titulo de una magnífica película inglesa, estrenada hace un par de años, que tomaba el tema del ocultamiento y su influencia en las relaciones familiares. La trama se basaba en cómo una hija adoptiva -conocedora de su origen- decide buscar a su madre biológica, quien había negado esa zona de su historia a su propia familia, lo que le había impedido realizarse en la vida.
Cuando a un hijo adoptivo no se le cuenta su origen y el secreto y la mentira se instalan a su alrededor, se le está robando su historia y se le entrega otra supuestamente mejor, más ordenada, más bonita. Por lo general, se trata de un secreto sabido por casi todo el mundo, que circula entre íntimos y ajenos, y que puede ser utilizado en algún momento por alguien.
Lo cierto es que, casi siempre, algún “alma caritativa” se encarga de informarle todo al niño, al adolescente o al adulto con el consiguiente impacto que la noticia suele producir en él.
Aunque también es verdad que esta revelación no hace otra cosa que confirmar una sospecha. Dicha confirmación suele hacer que el mundo construido desde los padres adoptivos se derrumbe, que el hijo se sienta engañado y que esto le provoque mucho enojo y resentimiento. En realidad, lo que ocurre es que sus padres priorizaron sus propias necesidades a las de él.
Sospecha y confirmación
Los niños tienen poderosísimas antenas que captan cualquier signo que flote en el aire. La existencia de un saber que tienen los adultos y guardan “bajo siete llaves” mueve la curiosidad del niño, quien busca, investiga, otorga significados y saca conclusiones. A veces preguntará claramente; otras lo hará en forma velada buscando romper el silencio adulto. Pero frente al contundente pacto de “los grandes”, dejará a un lado sospechas, hipótesis, conclusiones ya que, en el fondo, también él se resiste a saber. Enterarse de todo significa que ha sido engañado por sus padres con el monto de angustia que eso supone.
La existencia de un saber que tienen los adultos y guardan “bajo siete llaves” mueve la curiosidad del niño, quien busca, investiga, otorga significados y saca conclusiones.
La experiencia menos dolorosa es la verdad
¿Por qué se oculta la verdad? ¿Son los padres seres indeseables que quieren perjudicar a su hijo? Por lo menos, desde el punto de vista consciente, ése es su objetivo menos deseado. La intención de proteger al hijo de “una verdad” que les parece terrible pone en marcha el engaño.
Pareciera que, en la cabeza de esos papás, hay paternidad de primera y de segunda. Los que no han tenido hijos biológicos sienten que “su amor” no será reconocido del mismo modo y que el hijo puede abandonarlos. Sin embargo, situaciones de este tipo casi nunca ocurren. De acuerdo a la experiencia, los niños asumen el rol de hijos en forma completa aunque luego se enteren de la verdad.
Por ello, es clara al señalar la importancia de no mentirle a los hijos y asumir la realidad en forma madura y lo antes posible. “Es bueno asumir que se es adoptado, así como alguien asume que tiene ojos café. Además, si se enteran de grandes es como si los padres los engañaran y puede perderse la confianza”‘
Un segundo aspecto importante en este punto es que muchas veces se tiende a justificar las acciones juveniles de un hijo en virtud de que es adoptado. Este es un error que cometen muchos padres y que impide lograr un claro discernimiento respecto a las responsabilidades propias. “Hay cosas que le pasan a todos los jóvenes por igual. No se debe buscar justificación en la adopción”‘
(Publicado en Adopty) He visto importante publicarlo aquí también, porque me parece un tema muy importante en cualquier proceso de Adopción...Qué gran verdad: Adopción y Verdad, deben ir de la mano.

NUEVA ASOCIACIÓN DE FAMILIAS ADOPTANTES EN COLOMBIA

Nos gustaría presentarnos, somos la Asociacion de Familias Adoptantes en Colombia – AdopColombia, Asociacion de reciente creación. Nos gustaría poder darnos a conocer y así poder colaborar con todas las Familias que lo soliciten.
Tras diversos encuentros entre varias familias, unas con la ilusión de adoptar y otras con su deseo ya realizado de ser padres adoptantes en Colombia, nos damos cuenta de que podemos unificar la información de nuestras vivencias en el proceso de adopción ofreciéndola a otras familias que también pudiesen necesitarla.
De ahí nace la idea de crear esta asociación cuya finalidad principal es precisamente la de poder informar, ayudar, asesorar y dar apoyo a todas esas personas que tienen la intención de adoptar en Colombia.
Nuestros objetivos principales son:
  • Informar, asesorar y prestar apoyo a las familias sobre los diferentes aspectos legales, psicológicos y sociales de la adopción.
  • Promover la adopción en Colombia de niños en situación de abandono y desamparo.
  • Prevenir dificultades que puedan surgir en el proceso adoptivo.
  • Colaborar en el seguimiento y solución de los problemas que puedan surgir en los trámites relacionados con las administraciones o en las entidades colaboradoras durante el proceso de adopción.
  • Procurar una información clara y concisa, incrementando la transparencia de los trámites que llevan a cabo los organismos o entidades en los procesos adoptivos.
  • Promover, gestionar y ejecutar convenios, acuerdos y  proyectos de cooperación técnica y/o económica para la mejora de bienestar de niños/as en Colombia.
  • Facilitar contactos, organizar encuentros y compartir experiencias en torno a las familias adoptantes y sus hijos/as procedentes de Colombia.
  • Solicitar, tramitar y gestionar ayudas y subvenciones de los diferentes organismos públicos y/o privados para el cumplimiento de sus fines.
  • Promocionar, tramitar, gestionar, participar y colaborar en programas de acogida temporal de menores residentes en Colombia, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 14 del Reglamento de Extranjería a la sazón vigente y cualquier otra disposición legal aplicable, en el seno de familias calificadas como aptas, ya sea por motivos de salud de los menores para seguir tratamientos médicos, por estancias vacacionales o estudios o por cualquier otro motivo que contemple y respete el interés superior del menor.
Como asociación desearíamos que esta fuese lo más participativa posible, todos nuestros socios pueden colaborar con intercambio de experiencias, aportando datos de interés sobre la adopción, u ofreciendo cualquier otra información que haga que la asociación sea dinámica y útil para todos. De esta manera veremos  cumplido nuestro objetivo y podremos seguir haciéndolo con ilusión,  alegría y entusiasmo.
Nuestra página web es www.adopcioncolombia.com
Y tambien estamos presentes en facebook con la página: Asoc Familias Adoptantes en Colombia 
Y en twiter: @adopcolombia
(Fuente: Adopty)

viernes, 10 de enero de 2014

La quiebra fraudulenta de los hijos adoptados

El trabajo terapéutico con adolescentes adoptivos constituye una fuente de aprendizaje permanente: “Ella ¿no me pudo tener o no me quiso tener?” Pregunta que se viene repitiendo en los últimos años en boca de los adolescentes, que hace veinte o treinta aparecía en la edad adulta.
El jovencito, acostumbrado a las no-respuestas por mi parte cuando las preguntas tienen ese color, continuó: “Porque son dos cosas distintas”. Mantuvo la argumentación: “Porque yo ya sé que soy adoptado, que me fueron a buscar a Misiones, que ella tenía 16 años, que tengo hermanos, aunque no sé cuántos, que el tipo que estaba con ella se fue y la dejó sola con los más chicos... Pero conmigo, ¿qué le pasó? En el expediente, ¿dice por qué me tuvo y después me dio?”.
Empezó a fastidiarse porque yo no respondía, ensayó sacar el celular sabiendo que mientras dialogamos tiene que estar apagado. Muy seria, le dije: “Y... el celular está igual que yo, no contesta...”. Rápido me replicó: “Sí, pero le aprieto la señal y enciende”.
Me sumé al diálogo: “Porque está cargado...”.
Entendió muy bien: “¡Y claro que estoy cargado!... Pero vos también podrías estar cargada y saber algo para contestarme. ¿Por qué, qué le paso a ella que me dio a mí y se quedó con mis hermanos?”.
Llegábamos al punto de inflexión que innumerables adoptivos sobrevuelan con sus mejores defensas, negando la existencia de otros chicos en la misma familia de origen, los que se quedaron con la madre: “Yo no creo tener hermanos”. Otros, reflexionando: “Si tuvo otros hijos para mí no son mis hermanos”. Y los más lúcidos: “Sí, pero ¿quién sería el padre de los otros? Ella –la madre de origen– es la misma, pero ¿con cuántos tipos tuvo hijos?”.
La rajadura en la imagen de la madre de origen aparece, reiteradamente, de manera distinta de lo que sucedía hace décadas. Durante los años anteriores, la madre de origen se mencionaba, negando su interés por ella, o bien se la conmiseraba pensando que había sido una pobre mujer víctima de abandono, o bien se la salvaba como heroína que llevó adelante un embarazo sin apoyo y debió deshacerse de la criatura.
Ahora se atreven a pensar en “los tipos con los que se acostó” –pregunta que los hijos no-adoptivos suelen elevar a la fase de la duda o de la certeza–, pero en años anteriores suponían que padre y madre habían engendrado a un solo hijo y a sus hermanos, sin ningún otro atravesamiento amoroso. Por lo general se podía comentar las travesuras del padre, pero tocar a la madre era muy raro.
En los adoptivos la figura del supuesto padre, el real engendrador, suele quedar encapsulada, ajena a la palabra que podría crearlo.
Si en alguna instancia surge un sentimiento de vergüenza en la construcción subjetiva de haber sido adoptado, ese sentimiento queda orientado hacia el varón que contribuyó a engendrar. El silencio a su alrededor, hasta ahora, parecía asociarse con el abandono o la desatención hacia la madre de origen que se descuenta es responsabilidad masculina.
Circunstancia que conduciría a la aceptación de otros hombres en la vida de esa mujer. Suposición habitualmente certera.
Lo novedoso reside en el lenguaje con que estos hijos adoptivos abordan el tema, incluyendo la soltura de sus palabras, la “frescura” en el decir para referirse a la madre de origen mirada como una mujer que pudo haber asumido múltiples relaciones sexuales.
Un dato de la realidad, si bien no generalizable pero que muestra tendencia, reside en que los adoptivos derivan su adopción de la fase capitalista de su época, si nos referimos a países de Occidente. El niño en situación de adoptabilidad que una nutrida población latinoamericana adopta refugiándolo, no es el que habitualmente se menciona cuando de adopciones se trata. No es la población que depende de un abogado para llevar adelante un juicio por adopción. Avanza en la crianza del niño y cuando le resulta cívicamente necesario “mueve los papeles”. Son los fenómenos típicos en América latina. Pero, por lo general, los hijos e hijas adoptivos con quienes hablamos provienen de patrocinios legales jurídicamente iniciados, o legales e iniciados bajo cuerda, con criaturas “conseguidas” en provincia y luego administrativamente legalizadas.
Este parecería ser uno de los puntos que mantiene en un pretendido ordenamiento los avatares de la adopción: si se sacudiera el árbol de la vida se desprenderían frutas con distinto nivel de madurez y alguna en términos de maduración extrema o ya resecada por el paso del tiempo. Estos niveles son los que se mantienen ajenos a los senderos de la Justicia, de los abogados, de los tribunales: por milésima vez escribiré que de los adoptivos los profesionales del derecho sólo pueden hablar parcialmente; somos los psicólogos que los acompañamos durante años, y muchas veces los encontramos como adultos, quienes conocemos de qué se trata el denominado instituto de la adopción.
De la sombra estremecida que resulta de sacudir ese árbol seminal de la adopción, empieza a rescatarse el lenguaje que algunos adoptivos y adoptivas han integrado para hablar de la madre de origen, partiendo de la misteriosa panza para interrogarse por los hombres que con ella podrían haber cohabitado. Es la perspectiva del hijo, que siempre existió en lo referente a la pobreza: “Ella era pobre sin duda y no pudo criarme”. Muchos relatos hicieron pie en ese argumento, auténtico de toda autenticidad. Al margen del cual el interés interrogado sobre sí mismo gira en redondo y algunos adoptivos se miran, subjetivizados por la no-pobreza, todo lo contrario. Y ese “quizás era muy pobre y no podía cuidarme”, se elonga hacia otra figura: “Como era muy pobre tenía que tener varios hombres para que alguno la acompañara”. Realidad muy lejana a un invento o fantasía; tal cual sucede con las madres habitualmente pobrísimas que no ceden a sus criaturas en adopción y alternan sus vidas con compañeros que asumen como propios –o no– el capital humano que esa mujer transporta como la dote de su existencia.
Si no fuera ridículo decir que estos adoptivos ensayan una mirada “capitalista” sobre la figura de la madre de origen autorizándola a cambiar de compañeros por ser pobre, sería malvado. Y no lo es, simplemente, “es la economía, estúpido”, es la perspectiva de quienes no tuvieron que preocuparse por su sobrevida, ya que fueron adoptados por quienes los amaron y dispusieron de bienes para educarlos.
Es la palabra nueva, la expresión directa que no se estruja antes de pronunciarla: “Mi mamá de origen vaya a saber cómo vivió, y con quiénes, después de que me dio en adopción”.
En los 50 años que llevo escuchando adoptivos, adoptantes, niños y adultos, esta expresión recién la escuchaba cuando hablaba con una o un adulto, nunca en boca de un adolescente, que quizá lo pensaba. Pero ahora la inaugura, la crea y la organiza con el lenguaje que amontona y estructura el inconsciente para atravesar los puentes que la posición económica como adoptivo le autoriza, cuando quiere hablar de su origen.
¿Pero no será porque a esas edades el pensamiento, los procesos cognitivos se compaginan de otro modo, aparecen otras lucideces que no tienen que ver con la economía, con la perspectiva capitalista? El capitalismo no es una mala palabra como sabemos.
Y si un adolescente adoptivo muy pobre empuña la frase, la dice desde otro lugar, el que no es insignia de una diferencia con ella. En todo caso, es un “otro semejante” de aquella madre de origen porque conoce ese origen que el otro adoptivo nunca vivió porque no fue necesario.
Los adoptivos con los que habitualmente tratamos gestionaron sus vidas en un horizonte en que se valorizaba el rendimiento y el éxito como continuidades del proceso de adopción, proceso razonable por cierto. Lo que les sucede es que ahora registran su identidad en el borde de lo que cuentan los libros técnicos: siendo un hijo que alguien debió ceder para que otros lo acompañasen, la madre de origen quedó en situación de quien debe rehacerse después de una quiebra y claudicación por lo menos de un capital: ese hijo ahora adoptivo. Debe encontrar otros socios para que otro árbol de la vida la cobije, ya que sólo aprendió a parir hijos en la pobreza extrema que América latina no logra resolver. Este segundo punto no es el que tienen in mente estos hijos adoptivos, pero sí reconocer la necesidad de sobrevida de esta mujer, lo cual le impide al adoptado denigrarla porque “debe haber habido otros hombres después que me dio”.
Estos adoptivos, zarpados en el lenguaje de la connivencia habitual con nosotros, sintonizan con una sorprendente misericordia administrativa y verbal el relevo de los sucesivos compañeros de sus madres de origen porque la máquina capitalista les ofrece una alternativa para comprender sin juzgar ni sentirse avergonzados por “los hombres en la vida de mi madre. En todo caso, cretino el que la abandonó cuando se embarazó de mí”.
Alguna vez, hace años, me dijeron: “Si lo llegara a encontrar, le rompería el alma a patadas”. Tengo que esperar que esa frase aparezca en alguna consulta. Pero temo que el alma no cotice como para pretender rompérsela al sujeto que se fugó generando una quiebra fraudulenta.
(Fuente: www.Pagina12.com.ar)