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miércoles, 1 de octubre de 2014

El Senado desbloquea definitivamente las adopciones de niños rusos por españoles.

El Senado ha ratificado hoy el convenio suscrito entre España y Rusia que permite las adopciones de niños rusos por familias españolas, que se encontraban paralizadas desde hace más de dos años.
Con su aprobación, se desbloquea la situación en la que se encontraban cerca de 600 familias españolas que habían comenzado los expedientes de adopción de menores en Rusia y de las que aproximadamente 160 tenían ya asignado un niño.
Desde el mes de julio de 2013, Rusia ha endurecido los requisitos de adopción para países que, como España, han legalizado el matrimonio homosexual, dictando leyes que modifican el Código de Familia.
España y Rusia firmaron el pasado mes de julio este convenio bilateral que permite continuar tramitando adopciones y que incluye la posibilidad de que las autoridades rusas soliciten informes sobre la situación de los menores rusos adoptados por familias españolas, con independencia de la fecha de constitución de la adopción.
El texto contempla la garantía, por parte de las autoridades españolas, de que el menor adoptado será inscrito en el Consulado de la Federación Rusa que corresponda por su domicilio.
Estas dos medidas se incluyeron en una reunión que mantuvieron ambos países en Moscú después de que el Gobierno español autorizara el pasado 20 de diciembre la firma de un texto inicial, sobre el que Rusia propuso las modificaciones que finalmente se incluyen en el convenio firmado.
Mediante el acuerdo, se establece un marco de colaboración entre las autoridades de ambos países basado en el convenio de la Conferencia de La Haya de Derecho Internacional Privado, relativo a la protección del niño y a la cooperación en materia de adopción internacional.
Rusia ha sido en los últimos años uno de los principales países al que han acudido las familias españolas a tramitar sus procesos de adopción internacional, mientras que España ha sido uno de los principales destinos de los menores rusos adoptados.
En su tramitación en el Senado, Jesús Enrique Iglesias, del grupo Mixto, ha pedido que no se ratificara un convenio que genera "un conflicto ético y de valores", ya que impide la adopción de niños rusos por parte de familias homosexuales o monoparentales.
"Creemos que España no puede aceptar de forma implícita que una pareja del mismo sexo no es igualmente capaz de educar y amar a sus hijos", ha advertido para calificar de "inaceptable" la firma de un texto que "reniega" del ordenamiento español.
Asimismo, Iglesias ha alertado de que la ratificación de este convenio "puede llevarnos a ratificar otros en los que se pongan condicionantes de lo mas diverso".
"Es un escenario muy peligroso y la dignidad del Estado español debe impedir la suscripción del convenio, por dolorosas que puedan ser las consecuencias a corto plazo", ha subrayado.
Por su parte, la senadora del PP María Rosa Vindel, se ha referido al "sufrimiento" que viven 150 familias españolas a las que se les ha paralizado el proceso de adopción, así como a las 600 familias que quieren adoptar niños rusos que viven en orfanatos.
Vindel se ha mostrado en contra de que se niegue a todos los españoles la opción de adoptar niños rusos por el hecho de que los homosexuales no puedan hacerlo.
Por su parte, el PSOE, el grupo Vasco y la Entesa han compartido los argumentos de Iglesias, aunque han votado a favor de la firma del convenio "para no frustrar las esperanzas de las familias que están pendientes de una adopción", ha señalado el senador de Entesa Joan Sabaté.
"El convenio que aprobamos desbloquea la adopción de niños rusos, pero lo prohíbe al colectivo de gay, lesbianas, transexuales, bisexuales y familias monoparentales y eso nos produce enorme insatisfacción", ha lamentado el senador del PSOE Antonio Sañudo.
Desde CiU, Coralí Cunyat ha defendido la ratificación del convenio porque afecta a 600 familias "que están viviendo una auténtica agonía".
(Fuente: www.eldiario.es)

lunes, 7 de octubre de 2013

España y Rusia pactan el marco de futuras adopciones.

   

El Gobierno confía en que el nuevo clima desbloquee 500 casos pendientes

     Ya hay acuerdo en materia de adopción internacional entre España y Rusia. La reunión que a finales de la semana pasada mantuvieron en Madrid representantes de ambos Gobiernos ha dado sus frutos y el texto está siendo ultimado, según fuentes gubernamentales. Finalmente, no se ha impuesto la retroactividad exigida por Moscú en los seguimientos psicológicos a los que los niños son sometidos hasta que cumplen los 18 años. Era el aspecto más complicado de la negociación. Ahora, el documento tiene que seguir los trámites internos de cada país para su entrada en vigor, que probablemente se demore, al menos, hasta primavera. Las fuentes consultadas confían, sin embargo, en que este “nuevo clima” permita que se agilice el proceso de adopción de niños rusos por parte de unas 500 familias españolas que vieron como, desde el pasado agosto, los juicios quedaban paralizados en cumplimiento de una instrucción del Tribunal Supremo ruso que urgía a que el convenio bilateral fuese firmado.
     El objetivo de Moscú es que los niños no sean criados por homosexuales
     A comienzos de verano, Rusia prohibió la adopción a los homosexuales y a las familias monoparentales, y el 29 de agosto el Supremo de dicho país dio un paso más allá al paralizar los juicios con los países que permiten el matrimonio gay hasta que se firmen convenios bilaterales que garanticen que se va a cumplir su legislación.
     El Gobierno de Putin pretende asegurarse de que el menor no será criado en ningún caso por homosexuales, ni siquiera cuando se encuentre en situación de desamparo —por fallecimiento de los padres adoptivos o cuando la tutela les sea retirada y vuelva a manos de la Administración— y el Estado haya de buscarle una nueva familia, algo que en España solo ocurre en el 1% de los casos. En materia de adopciones internacionales impera la legislación del país de origen de los niños, por lo que España ha de adaptarse a la nueva normativa, que establece, entre otros aspectos, la obligación de someter al menor a controles periódicos —una evaluación que refleje el grado de adaptación en su nuevo entorno— hasta que cumpla los 18 años, momento en el que pierde su nacionalidad rusa. El problema es que Moscú pretendía imponer esta norma con carácter retroactivo. En España han sido adoptados 12.300 niños rusos desde 1997; de ellos, 10.000 siguen siendo menores. Finalmente, se ha acordado que a estos críos no les afecte la nueva condición, salvo en casos muy excepcionales, aquellos en los que el chaval esté en desamparo.
     El texto ya está ultimado, según fuentes del Gobierno. Ahora, ambos países han de cotejar que las últimas notas tomadas durante la reunión por representantes del Ministerio de Educación ruso y de los ministerios de Sanidad y de Exteriores españoles son correctas. En dos o tres semanas el convenio podría llegar al Consejo de Ministros. Después, al ser un tratado internacional, tendría que continuar su tramitación en las Cortes.
     El proceso no desbloquea la situación de las 500 familias españolas que esperan poder traer a casa a quienes ya sienten sus hijos. El Gobierno ha elaborado un certificado en el que se explica cómo es la legislación española en la materia y lo ha enviado al Ministerio de Educación ruso. Las familias también lo remitirán a los jueces que llevan sus expedientes. El Ejecutivo espera que el acuerdo alcanzado la semana pasada genere un nuevo clima y confía en que el Tribunal Supremo ruso emita una nueva instrucción que permita dar salida a los juicios de adopción que han sido paralizados.
     El Gobierno de Putin renuncia a aplicar su nueva ley retroactivamente

“Nos reunimos con representantes del Ministerio de Sanidad y les expusimos nuestra situación. También hicimos llegar a la delegación rusa una carta en la que expresamos nuestra urgencia por buscar una solución”, afirma Luis Miguel García, madrileño de 39 años que, desde hace un año y medio, espera la llegada de Denis, el niño ruso que ha sido asignado a él y a su esposa. “Tenemos todo preparado. Su habitación, su ropa... Incluso tenemos zapatos de tres tallas porque no estamos seguros de cuál será la suya”, indica. García teme que su espera se prolongue muchos meses más. “Durante todo este tiempo nuestro hijo seguirá estando en la base de datos rusa. Si una familia de Vladivostok [región de la que procede Denis] reclama al niño, nos quitarán la asignación”, se lamenta. Pero no pierde la esperanza. Confía en que las autoridades dejen la burocracia a un lado.
(Fuente: Diario El País).