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miércoles, 21 de octubre de 2015

El fútbol pone trabas a los adoptados.


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Monumental lío en el fútbol gallego, a vueltas con las secuelas del caso Barça, por el que el club catalán fue sancionado por la FIFA por infringir el Estatuto de Transferencia de Jugadores. Las familias de varios chicos menores de edad exigen ahora a las Administraciones que tomen medidas ante las trabas que este deporte pone a los chicos que han nacido fuera de España, aunque tengan esta nacionalidad reconocida. Son casos como el de los niños adoptados por familias gallegas, a quienes se les exige la presentación de una documentación adicional, que el resto de españoles no necesitan.

El problema ya ha alcanzado tintes políticos y ha llegado al parlamento gallego de la mano del BNG, que considera esto «unha grave vulneración dos dereitos fundamentais dos menores». Entienden que estas trabas son anticonstitucionales porque contravienen el Código Civil Español que, en su articulo 19.1, expone que el extranjero menor de 18 años adoptado por un español adquiere desde el preciso momento de la adopción la nacionalidad española de origen.

El problema lleva dos años encima de la mesa de Diego Batalla, secretario general de la Federación Gallega de Fútbol (FGF), que se ve atado de pies y manos por el choque de intereses de FIFA (organismo del que depende la Federación Española y, por tanto, la Gallega) con la legislacion del país. La Federación Internacional ha amenazado con una sanción de un millón de francos suizos o incluso la exclusión de los equipos españoles de las competiciones internacionales si incumple con su normativa de inscribir a los menores extranjeros sin su autorización. Por ello, desde la Gallega se han puesto en contacto con los servicios jurídicos de la Española para que busquen una solución. «Es un callejón sin salida. Necesitamos un poco de luz», finalizaba este documento que sigue sin obtener respuesta por parte de la RFEF, casi dos semanas después de su envío. «Si cumplimos FIFA nos ahorca la Xunta de Galicia y si cumplimos con la Xunta me fusila la FIFA», explica el texto enviado.

Soluciones provisionales

La FGF ha estado durante estos dos años buscando salidas a este conflicto, utilizando la mano izquierda para no lesionar los intereses de las partes. En un principio se ideó la solución de emergencia de habilitar autorizaciones para jugar aunque FIFA no resolviese, siempre que los padres de los niños entregasen documentación adicional. Pero ahora se ha llegado a un punto en el que, por una parte, los progenitores exigen el cumplimiento de la ley y se niegan a tener que ofrecer más documentación y, por otro, FIFA ya tiene una persona desplazada a Galicia que está vigilando las actas en busca de estos españoles que no son de origen. Cada vez que encuentran un caso de estas características, solicitan una explicación a la FGF de porqué los deja jugar.

Mientras la Española parece inhibirse, lo cierto es que Diego Batalla se enfrenta a una amenaza de inhabilitación tanto si cumple con la FIFA como con la ley.

Casos «sangrantes» de difícil explicación

Para que la FIFA autorice la licencia para jugar a un español no de origen, los padres de cada menor futbolista deben presentar los siguientes papeles: un documento firmado por los padres del jugador explicando las razones por las cuales el niño se ha mudado a España, contrato de trabajo del padre y de la madre debidamente firmado, documentación de sustento económico (detallar los ingresos de los progenitores), fotocopia del pasaporte, certificado de empadronamiento, escrito del jugado explicando los motivos por los que solicita la ficha, certificado de nacimiento y declaración del club analizando las razones por las que quiere hacerle ficha.

Si se cumple todo esto, la FIFA otorgará la licencia. Sin embargo, los padres no siempre quieren o pueden cumplir con esta normativa. En el escrito que la Federación Gallega de Fútbol envió a la Española explicando la encrucijada, detalla los casos más significativos.

Por un lado están los padres de hijos adoptados, que entienden que sus niños deben estar en igualdad de condiciones que el resto de españoles, ya que la normativa FIFA atenta «diametralmente en contra del artículo 19.1 del Código Civil», explica el texto.

«También tenemos supuestos donde el que ha venido al país con los hijos es el padre, sin la madre. El padre presenta toda la documentación pertinente y una declaración jurada explicando que la madre quedó en el país de origen al cuidado de sus progenitores. Esto en consonancia con el artículo 156 del Código Civil que dice que serán válidos los actos que realice uno de ellos conforme al uso social», prosigue el texto enviado por la Federación Gallega.

Pero el caso más llamativo es el de «la tutela ejercida por la administración pública. Este caso es sangrante. Las tutelas en genérico no pueden ser rechazadas. En el caso que me ocupa el niño entrega toda la documentación (certificado de nacimiento, declaraciones juradas, etc?) Entró legalmente en el país pero por circunstancias de vida de los padres les han retirado la patria potestad», prosigue. Por tanto, la documentación requerida a los progenitores no puede ser entregada y por tanto FIFA no dejaría inscribirlo atendiendo a su reglamentación.

(Fuente: LA VOZ DE GALICIA)

Los padres de niños adoptados denuncian la discriminación de la FIFA para inscribir a sus hijos.

Algo que parece tan fácil para un niño como jugar al fútbol es, en realidad, un enorme lío burocrático si se se trata de un menor extranjero que ha sido adoptado, incluso aunque tenga nacionalidad española. Este colectivo se encuentra en un limbo jurídico y así lo vienen denunciando sus padres, que acusan a la FIFA de "discriminación" y a las Administraciones de "desigualdad" en el trato con el resto de casos.

Quien otorga las licencias es, en esencia, la FIFA. Para los niños españoles pide únicamente el DNI del menor. Sin embargo, el papeleo se complica si son extranjeros adoptados, para los que pide lo mismo que si fueran inmigrantes. En primer lugar, sus padres deben presentar un documento explicando las razones por las que el niño se ha mudado a España y otro escrito en el que su hijo especifica los motivos por los que solicita la ficha. También el club debe facilitar una declaración con un análisis de por qué quiere contar con él. Y aún hay más: contrato de trabajo del padre y de la madre debidamente firmado, documentación con los ingresos de ambos progenitores y certificado de nacimiento, de empadronamiento y fotocopia del pasaporte del jugador.

Este férreo control es consecuencia del endurecimiento de la normativa de la FIFA para inscribir menores extranjeros tras el caso del FC Barcelona, que fue sancionado por infringir el Estatuto de Transferencia de Jugadores. El organismo europeo pretende, con estos requisitos tan estrictos, evitar casos de explotación de niños en el fútbol e impedir el tráfico de jugadores. "Se traían a los niños de países africanos y asiáticos, les hacían pruebas ym cuando no valían, les dejaban abandonados", explica el secretario general de la Federación Gallega de Fútbol (FGF), Diego Batalla.

Sin embargo, esas trabas chocan con la legislación española, o al menos eso es lo que aseguran los padres de los afectados. El artículo 19.1 del Código Civil Español expone que "el extranjero menor de 18 años adoptado por un español adquiere desde el preciso momento de la adopción la nacionalidad española de origen".

El problema se produce en toda España, aunque donde han elevado la voz ha sido en Galicia. El BNG ha denunciado que la Federación Gallega discrimina a los niños adoptados al exigirles esa "documentación complementaria por considerar que son jugadores españoles no de origen". Ante lo que considera una "vulneración de derechos fundamentales", la formación pide que se tramiten de inmediato las fichas deportivas de los niños.


Sin embargo, tanto las federaciones autonómicas como la española dependen de la FIFA, cuya sanción por inscribir a los menores extranjeros sin su autorización puede llegar a un millón de francos suizos e, incluso, la exclusión del equipo que lo haga de las competiciones. Desde la FGF se asegura que se ha consultado a los servicios jurídicos de la RFEF en busca de una solución, aunque de momento no han tenido respuesta.

Por un lado, los padres se amparan en la legislación española para exigir "su cumplimiento" e "igualdad" en el trato respecto al resto de españoles. Por el otro, las federaciones deben obediencia a la FIFA, que tiene bajo vigilancia a varios clubes, tantos grandes como pequeños, y no duda en solicitar las actas de partidos que puedan dar lugar a dudas.Mientras tanto, los niños extranjeros adoptados ven paralizadas sus fichas de inscripción para jugar al fútbol. Para ellos, nunca fue tan difícil darle una patada a un balón.

(Fuente: Antena3.com)