Mostrando entradas con la etiqueta síndrome alcoholismo fetal. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta síndrome alcoholismo fetal. Mostrar todas las entradas

lunes, 24 de octubre de 2016

Alcoholismo antes de nacer.

Familias españolas se asocian ante los casos de SAF en niños adoptados en países de Europa del Este.
Hace siete años, Itziar fue a Smolensk (Rusia) a recoger a su hija Lucía de dos años y medio. Después de tramitar todo el proceso de adopción, llegaron a Barcelona y empezaron una vida juntas. "Mi hija estaba sana y sociable; eso sí, muy delgada, pesaba 7,8 kg, cuando lo normal a esa edad es superar los 10 kilos. Al principio, ese retraso lo achacaban a que había estado institucionalizada y no me preocupé, entraba dentro de lo normal. De hecho, en aquella época lo que me quitaba el sueño era un supuesto soplo cardiaco que podía tener, que nunca se le diagnosticó", explica Itziar a EL MUNDO.

Fue pasando el tiempo y al año de estar en España no mejoraba y no hablaba. Fue cuando empezaron a saltar las alarmas. Lucía ya estaba escolarizada, un curso menos del que le correspondía, pero seguía entrando dentro de lo normal. Cuando ya pasó a Educación Infantil descubrieron que la niña era autista y su autismo estaba causado por el síndrome alcohólico fetal, más conocido como SAF. Como dice su madre, que es enfermera, su autismo es de libro. Ahora empieza a decir alguna palabra, pero se comunican con el lenguaje de signos que han tenido que aprender juntas. Desde que se puede expresar, su nivel de ansiedad ha ido bajando, pero ha sido complicado.

Lucía e Itziar no son un episodio aislado. Hace unos 10 años empezaron a aparecer casos de este tipo en niños adoptados procedentes de los países del Este de Europa, cuenta a este periódico Óscar García, pediatra del Hospital del Mar(Barcelona), que lleva años trabajando con niños con SAF. "Son países con altas tasas de alcoholismo, sobre todo en poblaciones de alto riesgo social, de donde provienen la mayor parte de los niños adoptados", apunta el pediatra.

Otros países europeos están viviendo situaciones similares, según explica García. El primer registro más o menos fiable está en Suecia, donde aproximadamente el 50% de los niños adoptados nacidos en países con altas tasas de alcoholismo tienen SAF. Para el pediatra, no sería de extrañar que las cifras de España sean parecidas. Por eso, entre sus prioridades está llevar a cabo un estudio -junto a los hospitales Sant Joan de Déu y Vall d'Hebron- para conocer el número de casos que hay en Cataluña, región en la que se ha registrado un gran número de casos.

De hecho, Cataluña cuenta con unos 5.000 menores adoptados procedentes de países del Este. Aunque las cifras han ido disminuyendo cada año, desde 2010, sólo de Rusia y Ucrania, se han adoptado 852 niños, según el Instituto de Estadística de Cataluña, un número considerable si se compara con el total nacional: de 2010 a 2014, 2.503 niños de Rusia y 142 de Ucrania, según datos del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad -sin contar los procedentes de otros países del cinturón del vodka, como Bulgaria, o ex repúblicas soviéticas como Kazajistán (195 niños de 2010 a 2014)-.

Es evidente que no todos los niños adoptados en los países del Este tienen SAF, pero ante este problema la Generalitat señaló en julio que se está planteando no conceder más adopciones de niños procedentes de Rusia y Ucrania.

Por su parte, las familias afectadas llevan tiempo movilizándose para mejorar la vida de los afectados y que se reconozca el síndrome (en España se considera una enfermedad rara y no crónica). Es el caso de SAF Group, un grupo de padres con niños afectados por este problema cuya presidenta es la propia Itziar, que aboga por que se aborde el problema con profesionalidad. Tiene claro que el futuro de su hija se lo tiene que dejar ella "puesto que Lucía no tiene futuro por sí misma, siempre será dependiente, en mayor o en menor medida".

Para poder tratar y seguir a estos pacientes, tanto los padres como los especialistas que les atienden están luchando por la implantación de unidades expertas en las que haya pediatras, neurólogos, neuropsicólogos, trabajadores sociales, educadores sociales... Este año la asociación ha puesto en marcha el proyecto Koala, que consiste en el acompañamiento de los niños por parte de educadores sociales. Muchos de los niños con SAF tienen síntomas agresivos o de comportamiento. Es difícil reeducarlos porque muchas veces no logran acordarse de lo que hacen. Por eso, "tener un educador que les haga trabajar sobre ello y reconducir la situación, puede dar resultados muy positivos", explica Itziar.

El consumo de alcohol durante el embarazo puede provocar daños irreparables en el sistema nervioso del feto que le afectarán a lo largo de toda su vida y la alteración que se produce en el cerebro no se cura. El SAF se presenta de distinta forma en cada persona que lo sufre. Dificultades de aprendizaje, retraso en el desarrollo, trastornos cognitivos y de conducta, problemas de memoria o déficit de atención... son los signos visibles de este síndrome, a los que hay que añadir una serie de rasgos físicos en la caracomo aplanamiento del espacio entre la nariz y el labio superior, el labio superior delgado y los ojos pequeños.

En muchos de estos casos, el diagnóstico se ha hecho tarde y como la alteración del cerebro no se cura sólo se tratan los síntomas. A veces, el desconocimiento de la exposición al alcohol durante el embarazo de muchos de los niños adoptados provenientes de los países del Este de Europa ha hecho que se tenga un diagnóstico tardío o que se confundan con otras entidades, como Trastorno por Déficit de Atención por Hiperactividad (TDAH), problemas de conducta o agresividad. A esto hay que añadir que la mayoría ha vivido siempre en orfanatos y esa institucionalización favorece la aparición de problemas del desarrollo neurológico.

Por eso, desde hace un tiempo, Óscar García trabaja en encontrar algún tratamiento para mejorar el rendimiento cognitivo de estos niños. De hecho, hay en marcha un estudio, que cuenta con la financiación de la Fundación Mutua Madrileña, con un antioxidante derivado del té verde, la epigalocatequina galato, en el que participan unos 80 niños. Se trata de un estabilizador del funcionamiento neuronal y "en unos meses, empezaremos a valorar los resultados", apunta el pediatra.

Mientras tanto, Lucía está tomando este suplemento. Aunque no participa en el estudio, porque con su autismo es complicado valorar la evolución, su madre cuenta que se lo da todas las mañanas "dado los buenos resultados que se han obtenido en niños con síndrome de Down".

(Fuente: EL MUNDO)

La lucha por Yuri...

Laura, una paisana, se enteró de qué enfermedad tenía su hijo por la televisión. Había estado luchando cinco años para saber qué le pasaba. Había acudido a decenas de médicos, pediatras, psicólogos… Profesionales en los que buscaba una respuesta que nunca llegaba. Siempre le decían que su hijo estaba sano, que era un poco movido… pero ella sabía que algo no estaba bien, hasta que la tele le dio las respuestas. Y le puso nombre: SAF, síndrome de alcoholismo fetal.

 “Vi en el telediario una noticia sobre la enfermedad. Salió hablando el doctor Del Campo por la tele y la presidenta de una asociación de familias afectadas…Pusieron un retrato robot de los rasgos faciales de los niños afectados por la enfermedad… Y dije: mi hijo tiene eso”.

Y acertó.

Eso fue en junio de 2015.  A partir de ese momento Laura se centró en encontrar la asociación que había visto por la tele pero no lo consiguió hasta febrero de 2016  cuando esa asociación creó su página web. Hace apenas unos meses que, tras realizar las pruebas médicas, le han confirmado lo que ya intuía. El diagnóstico. Yuri , de 6 años, tiene SAF.

La historia de Yuri es la historia de una adopción llena de amor y de temores. Como cualquier otra. Cuando iniciaron los trámites de la adopción, a Laura y a su pareja ya les advirtieron en Toledo que en Rusia los niños llegaban con hiperactividad y muchos problemas y les avisaron de que en ese país mentían sobre el estado de salud de los niños. Pero fueron a buscar a su hijo. Allí les contaron que la madre había bebido durante el embarazo. A pesar de ello  Laura y Jacinto volvieron felices con Yuri a casa. En familia. 

Y empezaron las incertidumbres

El primer año de guardería en Guadalajara fue una dura prueba “salía con mucha ansiedad. Tanta que incluso se autolesionaba- cuenta Laura.- Contrataba a una persona en casa para que estuviera con él  y los niveles de ansiedad bajaban, le volvía a escolarizar y otra vez enfermo. Pegaba a los demás, no hacían carrera de él… Con dos años y medio me decía que no quería ir a la guardería porque le decían que era malo. El primer año que va al colegio público mi niño con 3 años estuvo castigado sin recreo todos los días y acabó al borde de la depresión”.

En casa tenían a un niño pequeño comportándose como un adolescente enfadado todo el día. Y Laura y Jacinto no sabían por qué. Y empezaron a buscar respuestas, primero acudieron al pediatra que les dijo que se trataba de hiperactividad. Ya en ese momento los padres comentaron al médico que la madre había bebido durante el embarazo y que si podía ser Síndrome de Alcoholismo Fetal pero el pediatra dijo que no, que “era un niño sanísimo sólo que un poco movido”. Pero no consiguieron que le hicieran ninguna prueba… tan sólo un análisis de sangre.

A partir de ahí Laura y Jacinto tuvieron que tomar las riendas y decidieron luchar por su cuenta. “Ha sido muy duro, nos hemos visto muy solos. Nosotros hemos aprendido solos, leyendo libros, consultando psicólogos”. Así descubrieron lo que es el SAF, una enfermedad que produce trastornos irreversibles en el cerebro, trastornos que llevan a los niños a tener una conducta muy impulsiva, a no ser capaces de organizarse o planificar nada a corto ni a largo plazo. Además carecen de imaginación, les cuesta aprender, son muy testarudos… También suelen presentar unos rasgos faciales característicos: tienen la cabeza más pequeña de lo normal, los ojos más pequeños, el surco entre el labio superior y la nariz no existe, la barbilla está muy desarrollada…

saf1

Una sola copa puede ser fatal

Una enfermedad que afecta a 75.000 familias en España y que es fácilmente evitable ya que se produce por la ingesta de alcohol durante el embarazo. De los afectados muchos de ellos proceden de adopciones de países del Este, pero no todos ya que 2 de cada mil niños en España nacen con el síndrome. Se sabe que lo produce el alcohol pero no es necesario consumir mucho, en ocasiones, una sola copa es suficiente para empezar a dañar el cerebro del feto. Unos daños que son irreversibles y para los que, de momento, no hay tratamiento.

De momento, hay varias asociaciones que trabajan en España para ayudar a estas familias, se trata de Saf Group y AFASAF. Desde AFASAF se ha iniciado una campaña en toda España para conseguir un doble objetivo: concienciar a las embarazadas de la importancia de no beber durante el embarazo y conseguir una atención especial y recursos para los niños afectados por esta enfermedad. Una enfermedad muy dura para las familias. 

Aprendiendo día a día

En el caso de Yuri la enfermedad ha obligado a sus padres a cambiar su forma de vida. Todo lo han adaptado para mejorar el día a día de su hijo. “No sirven las guarderías, no sirve el cole que está al lado de tu casa, no puedes ir de vacaciones donde va todo el mundo, no puedes trabajar dos… si tú te adaptas a él, todo cambia.”.

Una actitud que Laura ha tenido que aprender día a día a pesar de haber trabajado en condiciones difíciles. “Yo soy profesora y he trabajado con niños con problemas en casas de acogida. He visto situaciones muy graves y tenía experiencia con este tema y sin embargo ha sido muy difícil. Por eso pienso, si para mí es difícil ¿cómo será para los demás?”

Incluso han cambiado varias veces de colegio hasta encontrar uno que haga feliz a Yuri. Viven en Azuqueca pero su hijo va al colegio en Iriépal, allí además de una clase con pocos niños encontraron una buena profesora, Estrella Arias, que supo entenderle, entre otras cosas, porque sin saberlo ya trabajó con un niño con el mismo problema.  “Yo ya había tenido un caso similar en otro cole. El niño no estaba diagnosticado y tampoco sabíamos que tenía.  Era un niño también adoptado aunque en España,  y cuando la madre de Yuri me contó el caso yo veía que era lo mismo y sabía como tenía que actuar.

Estrella asegura que le ha tratado como al resto de niños. “Para mí no es un niño malo, es un niño más, con su enfermedad… y lo que hacía es hablarle con cariño, con tono calmado, y darle espacios abiertos para que se relajara si lo necesitaba. Tenemos un rincón de la calma, si él necesitaba ir pues se acercaba libremente allí podía saltar en una colchoneta, leer un cuento o jugar con una mesa sensorial, algo que le relajaba mucho… Tampoco tiene castigos…. Es verdad que hay que tener mucha paciencia porque es un niño que continuamente te está retando y lo más importante es no ponerte a la defensiva, él no lo hace aposta, por eso, hay que entenderle y conservar la calma.”

Eso mismo hacen sus padres hablarle siempre en positivo. Sin enfadarse. Usando inteligencia emocional y explicándole que si le han dado un grito es porque están cansados o enfadados y que no es por su culpa.

Este año Yuri ha pasado a primero de primaria, Estrella ya no estará con él, por eso han realizado en el colegio una jornada de información y formación a todos los profesores para que puedan atender al niño sin ningún problema. Una charla que impartieron Estrella, la profesora, y Laura, la madre. 

Hacer visible la enfermedad

Laura y el resto de familias afectadas por SAF luchan porque se cambien los protocolos en Sanidad, Educación y Bienestar Social para que estos niños puedan ser atendidos. “Queremos que Castilla la Mancha informe debidamente a las familias que están interesadas en adoptar y que no les hablen de problemas de hiperactividad, como me dijeron a mí,  si no que les cuenten que el SAF existe y que es un riesgo que deben tener en cuenta a la hora de adoptar”.

También quieren que se forme a los profesionales sanitarios, de Bienestar Social y de Educación con protocolos concretos sobre la enfermedad. “Ya sabemos que un pediatra no va a saber de todo pero que existan pautas para que pueda consultar si los padres sospechas que puede ser SAF”- afirma Laura. Además quieren que se ponga en marcha un centro de diagnóstico en Castilla-La Mancha. Unas peticiones que Laura ha trasladado al gobierno regional pero que no han recibido respuesta positiva. Desde Guadalajara Diario también hemos intentado también conocer la postura del gobierno regional en este tema pero tampoco hemos recibido respuesta.

Sin embargo, sí hay comunidades autónomas que han decidido tomar medidas. La primera es Cataluña que ya ha anunciado que realizará un censo para saber cuantos niños están afectados por la enfermedad e incluso están pensando en suspender las adopciones con países del Este por este problema. 

“Yo no creo que seamos pocos, creo que somos muchos pero la mayoría de las familias ni siquiera saben que sus hijos tienen esta enfermedad y hay que tratarlos. Si no se hace atención temprana van a tener adulto muy conflictos. Ya se está viendo en otros países que se enfrentan a esta situación antes que en España. Suelen ser adultos con muchos problemas, por eso si el Estado no invierte en atención temprana lo va a invertir después y será mucho peor”- reflexiona Laura.

Y aunque luchan por el presente no pueden olvidar qué pasará en un futuro “Cuando te dicen que tu hijo en un futuro va a depender de ti, que van a tener que recetarle anfetaminas para controlar su conducta… luchas para ver que puedes hacer para que no acabe siendo un delincuente, un drogadicto o un alcohólico. Pero tenemos que centrarnos en el hoy para no volvernos locos, es muy duro saber que la mayoría en la adolescencia tiene problemas de delincuencia o de drogodependencia y estamos convencidos de que una buena atención a edades tempranas disminuye el riesgo de que tengan conductas inapropiadas en la edad adulta. Por eso trabajamos: para paliar lo máximo posible en un futuro. A mí se me cae el alma a los pies porque he encontrado una escuela rural donde le han podido escolarizar y atender pero ¿en qué escuela de secundaria le voy a meter con las ratios que hay actualmente? Mi hijo no tiene opciones. ¿Qué hago le desescolarizo? Es tremendo, por eso hemos iniciado esta lucha”. 

(Fuente: www.guadalajaradiario.es)

jueves, 21 de julio de 2016

Cataluña se plantea vetar adopciones en Rusia y Ucrania por alcoholismo fetal.

Barcelona, 20 jul (EFE).- La Generalitat se está planteando prohibir adopciones de niños rusos y ucranios por el número de casos de menores a los que, una vez en Cataluña, se les diagnostica el síndrome de alcoholismo fetal, un trastorno que contrajeron porque su madre biológica bebió alcohol durante el embarazo.

Según ha explicado hoy la consellera de Trabajo, Asuntos Sociales y Familias, Dolors Bassa, en declaraciones a la cadena SER, la decisión se tomará entre septiembre y octubre y no afectará a las familias que ya están en trámite de adopción en estos países.

Según Bassa, ahora todavía se puede iniciar el trámite para adoptar en los países el Este de Europa y si la Generalitat lo vetará las familias apuntadas se derivarían a adoptar en otros países.

Según ha informado la cadena SER, el Instituto Catalán de Acogida y Adopción (ICAA) de la Generalitat, junto con los hospitales Vall d'Hebrón, Sant Joan de Déu y hospital del Mar están haciendo un estudio para saber cuantos niños adoptados hay en Cataluña con este síndrome.

Entre 1998 y 2015, las familias catalanas han adoptado un total de 5.120 niños en países de la Europa del Este, de los que más de 4.000 fueron de Rusia y casi 600 de Ucrania, además de 270 de Kazajistán, 180 de Bulgaria y menos de una veintena de Polonia. EFE

(Fuente: www.lavanguardia.com)

domingo, 6 de septiembre de 2015

El síndrome de alcoholismo fetal crece en España con las adopciones.

Antes de que su hijo adoptivo fuera diagnosticado, Montse no sabía nada sobre el síndrome de alcoholismo fetal (SAF). “Mi niño no se dejaba tocar ni abrazar”, dice. “Yo pensaba que me rechazaba. Le detectaron hiperactividad. Luego tuvo un retraso de un año en el crecimiento y mi hermano, que es pediatra, hizo que una psiquiatra le diera un vistazo. Fue la primera vez que me hablaron del SAF”.

El SAF, la forma más grave de trastorno que padecen las criaturas cuyas madres consumieron alcohol durante el embarazo, podría afectar en España a dos de cada mil recién nacidos. Los estudios evidencian cómo la incidencia de la enfermedad en niños de entre 5 y 14 años está creciendo en España con el aumento de las adopciones internacionales.

El síndrome no está reconocido como enfermedad crónica por el sistema sanitario español y las familias no reciben ningún apoyo económico ni médico por parte del Estado. Por eso, desde hace un año, Montse y los padres de unos 80 niños con síndrome de alcoholismo fetal se han organizado en una asociación, AFASAF (Asociación de Familias Afectadas por SAF), que promueve su reconocimiento. Teresa Núñez, su presidenta y madre de un niño afectado, explica que el 11 de septiembre se reunirán con representantes del Ministerio de Sanidad en Madrid. Según AFASAF, es urgente promover la toma de conciencia acerca del síndrome para prevenir la discriminación y la exclusión que los niños sufren en su entorno escolar y social. El aislamiento y las dificultades de integración son algunas de las consecuencias más dolorosas para los niños y sus familias. Los trastornos debidos al SAF pueden perjudicar la visión y el sistema cardiovascular. El síndrome también genera trastornos físicos, mentales y del comportamiento, así como agresividad. El espectro de complicaciones que afectan a un feto expuesto al alcohol en el útero incluye anomalías estructurales en la morfología craneofacial y retrasos en el crecimiento físico. La mayor parte de los casos diagnosticados están vinculados a la adopción de criaturas en países de Europa del Este.

No hay cura para esta enfermedad, pero se puede prevenir al cien por cien cuando las madres evitan tomar alcohol antes de dar a luz. Más del 40% de las mujeres españolas toman alcohol en su primer mes de embarazo.

(Fuente: www.elperiodicomediterraneo.com)

sábado, 22 de febrero de 2014

Cuánto pesa la historia genética de un niño antes de adoptar.

La adopción en Chile ha aumentado considerablemente en la última década. En 1997, 124 matrimonios nacionales y 172 extranjeros adoptaron, mientras que en 2007, la cifra creció a 355 parejas chilenas y 87 extranjeras. En general la adopción creció en un 186% y la cifra internacional disminuyó en un 49%. Pese ello, aún existen familias que dudan o derechamente desisten de adoptar, fundamentalmente por miedo a que estos niños pudieran tener algún tipo de daño de origen genético.
Estela (nombre resguardado), hace 20 años perdió cinco guaguas antes de tener a su primer hijo. Ante esta situación pensó, junto a su esposo, en adoptar. Sin embargo, ella quien en ese entonces era parvularia de un jardín especial de la Junji que trata a niños con riesgo social, desistió de adoptar luego de ser testigo de varios crueles actos homicidas de un niño de menos de tres años. Mató tres gallinas (que rodeaban el lugar) con una pala. Según Estela, el niño gozaba al ver la sangre y el sufrimiento de los animales. Casualmente, sus dos padres estaban bajo prisión por homicidio. Ante esta situación, Estela dijo: “Esto viene en los genes”.
Rodrigo Palacios Barros, Psicólogo Clínico, advierte que los miedos de las parejas que tienen la intención de adoptar, son completamente fundados, sin embargo, estos niños representan una fracción mínima dentro del total de pequeños susceptibles de ser acogidos.
“Las mayores problemáticas provienen del daño neurológico que se podría producir durante el desarrollo del bebe en el embarazo; esto, debido al consumo por parte de la madre, principalmente de alcohol, pasta base y otras substancias que pudieran alterar el normal desarrollo del niño”, dice Palacios.
El síndrome de alcoholismo fetal es detectable físicamente, sin embargo existe una gama muy amplia de otros tipos y niveles de daño que sólo son observables mediante un análisis genético, análisis que normalmente no es proveído por las instituciones que se encargan de la adopción del niño, y en muchos casos, esta información es de carácter reservada o simplemente desconocida.
No obstante, es importante reiterar que el volumen de niños "sanos" sobrepasa por mucho a los niños que eventualmente podrían tener una patología de origen genético. Además, en cualquiera de los casos, el estilo de crianza que se le entregue a los niños, definirá en gran medida su carácter y comportamiento. “Es una falacia creer que porque los padres del niño han cometido delitos, ese niño también será un delincuente o la inversa creer que porque los padres fueron físicos nucleares doctorados de Harvard ese niño también será un genio de la física”, explica el psicólogo.
Además agrega que en el caso citado anteriormente - del niño que mataba gallinas - hay que considerar otros factores, más allá de que sus padres fueran homicidas. “Posiblemente ese niño ha resentido por muchos años el abandono emocional y físico, la falta de figuras parentales nutricias y amorosas que le brinden cariño y protección. Estos son factores muchísimo más importantes en este caso, que los factores genéticos”, concluye.
El psicólogo habla con propiedad, no solo por sus conocimientos médicos, sino que también porque ha vivido de cerca un caso muy especial. Hace siete años conoció en una residencia de protección del SENAME a un pequeño de tres con síndrome de alcoholismo fetal. Hoy, tras un largo proceso, es su hijo.
“Mi experiencia personal es que con dedicación, amor incondicional, educación y contención, un niño puede llegar a ser mucho más que sus genes. Cuando hablo de mi experiencia personal, no solo me refiero a aquellas vividas y compartidas por mis pacientes en el ejercicio profesional, sino que también me refiero a mi propia experiencia como padre adoptivo, la que expongo en estas líneas, ya que creo que puede ser de ayuda a otros padres que están pensando en seguir el mismo camino.
Junto a mi esposa adoptamos a un niño diagnosticado con síndrome de alcoholismo fetal, diagnóstico que entendíamos y aceptábamos ya que habíamos tenido la oportunidad de conocerlo durante varios años. Cabe señalar que ya tenemos tres hijos más, todos mayores que nuestro hijo adoptivo.
Felipe (nombre resguardado) era un niño que había sido abandonado a los tres años de edad junto a 9 hermanos más, de madre y padre enfermos alcohólicos e indigentes. Varios de esos niños fueron diagnosticados con patologías similares en distintos niveles de gravedad.
Cuando conocimos a Felipe, ya tenía siete años de edad y se veía como un niño muy desvalido, muy delgado y con peso y talla bajo el promedio de su edad. Además, nunca había controlado sus esfínteres y presentaba eventos de descontrol de impulsos y rabietas en las que se escondía debajo de su cama o detrás de muebles, lugares en donde aparentemente se sentía protegido. Vivía en una residencia de protección colaboradora del SENAME y no se acordaba ni de sus padres ni hermanos.
Ese fue el niño que adoptamos.
Hoy, el niño que es nuestro hijo, es muy diferente de aquél. Hoy Felipe tiene 10 años, posee un lenguaje fluido, expresa sus necesidades apropiadamente, manifiesta su cariño y amor abiertamente, así como también es capaz de expresar su enojo en forma adecuada. Va al colegio y está aprendiendo a leer y escribir, controla sus esfínteres, es un niño tierno y compasivo, con un gran potencial emocional y aunque sabemos que probablemente no llegará a ser un abogado o médico o arquitecto, si será un gran ser humano preocupado y proactivo por el prójimo, autosuficiente y feliz.
El camino no ha sido fácil, pero la verdad es que cuando hablamos de crianza, ningún camino lo es. ¿Cuántos padres biológicos existen y tienen grandes dificultades para criar a sus hijos? Debemos encontrar y explorar activamente los verdaderos motivos que nos mueven a querer adoptar a un niño, y la realidad es que siempre criar a un pequeño será una caja de sorpresas, lo que pasa es que hoy en día queremos controlarlo todo, y eso no es ni real ni posible.
El tener un hijo, sea biológico o adoptado, es en sí mismo un gran acto de amor incondicional y así debemos entenderlo. Cuando le ponemos condiciones al amor, hay algo que no está bien con nosotros mismos y debemos resolverlo antes de decidir formar una familia ya sea biológica así como también adoptiva.
En mi labor como psicólogo clínico, realizo procesos cortos de psicoterapia enfocados a resolver todas estas dudas y bloqueos personales que pueden interferir en nuestra decisión de adoptar. Este proceso está especialmente diseñado para parejas que quieran adoptar, se abordan temáticas de índole tanto psicológico así como también de los aspectos técnicos involucrados en el proceso de adopción, un proceso que en nuestro país es todavía muy largo y engorroso y en el que además, se somete a los solicitantes a una serie de pruebas y tests que es conveniente conocer de antemano.
Así que volviendo al tema principal de este artículo, y que involucra la importancia de  conocer la historia genética de el o la niña que deseamos adoptar, puedo decir con convicción que aunque la herencia es un aspecto relevante, no es el más importante. Lo más importante es conocernos a nosotros mismos y los verdaderos motivos que no llevan a tomar una decisión de esa envergadura. Claramente hay distintos estilos y maneras de hacer familia y la mayoría va a preferir tener hijos sanos y adecuados, pero la realidad es otra y debemos afrontarla de la mejor manera posible.
Es un hecho también, que existen muchas patologías que tienen un origen genético y esto puede causar un temor entendible en aquellos padres que tengan la intensión de adoptar, sin embargo, como ya lo he mencionado anteriormente, hay que tener una actitud positiva y proactiva frente al tema. Cualquier familia se puede ver enfrentada a una situación que ponga en riesgo la salud mental o física de un hijo. No son sólo los factores genéticos los que pueden poner en riesgo la estabilidad y felicidad de una familia, hay muchos factores de tipo ambiental, como accidentes, enfermedades, conflictos familiares y muchas otras situaciones. Algunas las podremos manejar y controlar, pero muchas de ellas no, y es algo que debemos aceptar como parte de estar vivos y de compartir la vida con otros”, finaliza.
(Fuente: www.vidayestilo.terra.cl)