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viernes, 16 de octubre de 2015

El Derecho de los hijos adoptados a no conocer a sus padres biológicos.

No son la mayoría, pero muchos padres buscan a sus hijos años después de haberlos dado en adopción. Generalmente no recurren a programas de máxima audiencia ni revistas del corazón como ha sido el caso de Roxana Luque, la madre biológica de Chabelita Pantoja. Después de guardar el secreto durante casi dos décadas, esta mujer arequipeña de 43 años reclama ahora tener contacto con su hija que fue adoptada por Isabel Pantoja en Perú cuando la niña tenía cuatro meses.

Las normas que regulan la protección de la infancia y las adopciones internacionales en España son muy claras y sólo reconocen el derecho de las personas adoptadas a querer conocer sus orígenes. Ninguna, en cambio, admite el derecho de los padres biológicos a contactar con los hijos que dieron alguna vez en adopción.

«Para que se produzca la adopción es necesario que los padres biológicos la consientan porque la adopción sustituye y copia en todo a la filiación natural. Esto significa que la adopción acaba con todo vínculo jurídico con la familia biológica anterior», explica a ABC Francisco Javier Fajardo, profesor de Derecho Civil en la Universidad de Navarra.

Este proceso, una vez finalizado, además «es irrevocable, y no cabe deshacerlo, ni por voluntad de los padres biológicos ni adoptivos», añade Begoña Fernández González, profesora de Derecho Civil de la Universidad CEU San Pablo. 

Aunque la ley no reconoce ningún derecho a los padres biológicos, tampoco contempla ninguna sanción para aquellos que buscan a sus hijos. «Si el hijo adoptado estima que (su padre le) está causando un daño o perjuicio moral, las medidas desde un punto de vista civil, no penal, sería solicitar del Juzgado una declaración para que cese esa conducta», precisa la abogada. 

«No hacer daño a nadie»

El caso de Roxana «no es extraño». La directora general de Servicios para la Familia y la Infancia del Ministerio de Sanidad, María Salomé Adroher Biosca, explica a ABC que en varias comunidades autónomas se han aprobado leyes de mediación, que ayudan a los padres biológicos –a través de distintos servicios de las Consejerías de Familia–, a localizar, en la medida de lo posible, a lo hijos adoptados. «Es un tema delicadísimo y solo se produce el encuentro si es posible, si la persona adoptada quiere y si ese encuentro puede ser positivo», apunta Adroher. 

Entre algunos casos, Adroher recuerda el de una madre nepalí que antes de morir pidió que entregasen una carta al hijo que había dado en adopción debido a su enfermedad terminal. Una ONG india se puso en contacto entonces con la comunidad autónoma donde se había producido la adopción y esta le hizo llegar la carta a los padres adoptivos. «Es importante que la vía que utilicen los padres biológicos para contactar con los hijos sea una vía mediada para que no haga daño a nadie», insiste la directora general de Servicios para la Familia y la Infancia.

El presidente de la Federación de Asociaciones de Adopciones Internacionales (Adecop), Miguel Góngora, asegura a ABC que el caso de la madre biológica de Chabelita sí es «una excepción». «Es la primera vez que vemos una situación así en 20 años», apunta el presidente de esta organización, que ha llegado a tramitar entre 400 y 500 adopciones internacionales al año. Según recuerda, los hijos adoptados tienen derecho a conocer sus orígenes «pero nunca a la inversa». 

La nueva Ley de Protección de la Infancia, que entró en vigor el pasado mes de agosto, no solo reconoce este «derecho básico» a todas las personas adoptadas si no que lo facilita. Para ello, la norma insta a las entidades públicas a asegurar la conservación –durante al menos 50 años con posterioridad al momento de la adopción– «de la información que dispongan relativa alos orígenes del menor, en particular la información respecto a la identidad de sus progenitores, así como la historia médica del menor y de su familia». También pide prestar a las personas adoptadas a través de los servicios especializados «el asesoramiento y la ayuda que precisen para hacer efectivo este derecho.

Para Blanca Gómez Bengoechea, investigadora del Instituto de Familia de la Universidad de Comillas, esta modificación de la norma responde a la importancia que ha tomado en los últimos años de que los niños adoptados conozcan sus orígenes. «Antes casi nadie lo sabía, pero ahora el hecho de conocer esa realidad –señala– provoca una búsqueda activa de los padres biológicos».

(Fuente: ABC.es)

viernes, 30 de mayo de 2014

Psicólogos aconsejan abordar en la infancia la adopción para evitar conflictos en la adolescencia

Los expertos aconsejan a los padres de niños adoptados abordar todo lo relacionado con esta condición y con sus países de origen con naturalidad a lo largo de toda la infancia, o al menos entre los 9 y los 11 años, para evitar conflictos derivados de la adopción en la adolescencia. «Es algo que no se debe dejar de hablar nunca y que tiene que estar siempre presente», aconseja la psicóloga de la asociación Vinculalia Eva Rico Llorca, que intervino ayer en el Club INFORMACIÓN de Alicante en la charla «Completando el puzzle: adolescentes y adopción», en la que también participaron las psicólogas Isabel Mayordomo y Ana Rosser; el trabajador social Francisco Javier Santos; y Carmen Ojeda, una madre adoptiva.
«Cada familia es un mundo pero que un niño no hable de su condición de adoptado no significa que lo tenga asumido o integrado, como pueden pensar los padres. Muchas veces no lo hablan porque lo tienen reprimido, no saben qué respuesta van a tener, o creen que los padres lo van a entender como una afrenta a su lealtad. Hay que darles la oportunidad de hablarlo, y este aspecto lo trabajamos mucho en consulta», aseguró la psicóloga, que dijo que, aunque normalmente a los niños se les explica de pequeños que son adoptados, el tema luego suele quedar apartado y es bueno retomarlo antes de la adolescencia, para saber cómo se sienten. «Los nueve o diez años es una buena edad, porque el niño empieza a tener más autonomía, está construyendo su identidad, ya tiene sensación de que puede hablarlo y esto favorece las cosas».
Durante la charla, los psicólogos participantes abordaron los problemas relacionados con la adopción que se pueden presentar en la adolescencia, así como las estrategias para facilitar este paso. La asociación Vinculalia, que fue fundada hace dos años como un espacio de familia y adopción, tiene varios grupos de trabajo, entre ellos uno de preadolescentes de 10 a 12 años, con los que interviene a nivel individual incidiendo en cómo se sienten los niños con su condición de adoptados y cada uno de ellos con sus orígenes.
Eva Rico opina que es positivo que conozcan la cultura de su zona de procedencia, «es bueno ir aportándoles todo lo que tenga que ver con su verdad e historia previa a la adopción para que entiendan que hay otras formas de ser y puedan elegir. Porque, aunque su cultura sea ésta, la mayoría tienen rasgos diferentes, y es bueno que entiendan, según la edad y carácter del niño, que tienen que ver con otros lugares y culturas». Vinculalia está preparando talleres mensuales con padres adoptivos para trabajar con ellos la búsqueda de identidad de sus hijos y que puedan compartir experiencias, «porque esto ayuda mucho».
(Fuente: www.diarioinformacion.com)

martes, 14 de enero de 2014

Los niños en adopción podrán acceder a la identidad biológica.

El proyecto de Ley del procedimiento de adopción de menores de edad declarados judicialmente en estado de abandono, elaborado por el Poder Ejecutivo, apunta a establecer un trámite más garantista para la atención de sus derechos.
Los derechos a la identidad biológica y a una atención principal e inclusiva de los menores en situación de gran vulnerabilidad como quienes presentan alguna discapacidad o problemas de salud, grupos de hermanos o los mayores de nueve años, se garantizan en el reciente proyecto de Ley de procedimiento de adopción de niñas, niños y adolescentes declarados judicialmente en estado de abandono, presentado por el Ejecutivo al Parlamento.

“Con esta propuesta queremos cambiar la mirada en los roles dentro de un sistema de adopción, pues no se ofertan niños, sino que ellos demandan en este sistema mucho cariño, atención, tolerancia y familia, y los solicitantes tienen que ofertar capacidad de tolerancia, respeto, responsabilidad, amor y cariño”, expresó Eda Aguilar, directora general de adopciones.
Así, con dicha iniciativa se pretende fijar un procedimiento confiable y transparente que garantice los derechos antes no atendidos de estos menores, para ponerlo a tono con las normas internacionales.

Adecuación
Si bien la funcionaria reconoce un resultado óptimo en la aplicación de la Ley 26981, que regula el procedimiento administrativo de adopción de menores de edad declarados judicialmente en abandono, también observa la existencia en este trámite de algunos enfoques no acordes a la normatividad internacional en el marco de los derechos y del interés superior del niño. Razón que justifica también la propuesta del Poder Ejecutivo.
Cita por ejemplo el Convenio de La Haya de 1993, que permite fijar un marco ético para la adopción, y la Convención sobre los derechos del niño, que traen consigo un enfoque más garantista de los procedimientos referidos al tratamiento de niños, sea en la vía administrativa o judicial. 
Con base en estos instrumentos internacionales, Aguilar sostiene que la adopción no solo se trata de una situación basada en la necesidad de un adulto o de una familia, sino sobre todo en la compensación de los derechos del niño y en el interés superior de éste, que es atender sus necesidades.

Derechos
En ese contexto, una de las principales novedades del proyecto es el reconocimiento de varios derechos para los menores en estado de abandono declarado judicialmente como el de la identidad biológica, vale decir, el derecho del menor a saber sobre sus orígenes.

Asimismo, a estar informado y a opinar, que trasciende la adopción y que está reconocido en el Código de los Niños y Adolescentes, y el derecho a la participación en la adopción. Para clarificar los derechos de los menores y solicitantes, la propuesta mejora las cinco etapas del procedimiento: capacitación y preparación del solicitante; evaluación del solicitante y de los menores declarados judicialmente en abandono; la designación del adoptante; la adopción y posadopción, sin que esto signifique ampliar los plazos del trámite.

Principios y derechos
A juicio del especialista en derecho de familia, Enrique Varsi, la iniciativa es bien garantista al reconocer los principios por los cuales deben canalizarse estos procedimientos. Entre ellos los de ser reconocido  como un sujeto de derecho, de protección, de interculturalidad y el de interés superior del niño.  Agrega que el proyecto llena muchos vacíos de la normativa al reconocer derechos especiales a los menores a adoptarse, como a conocer sus orígenes biológicos y a conservar su prenombre y nacionalidad, así como a estar informado siempre de lo que implica la adopción. Por último, opina que no debe establecerse un límite de edad para la persona que desea adoptar.
(Fuente: www.elperuano.pe)

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Es muy importante que el menor sepa que es adoptado desde el principio´

La Asociación Galega de Axuda á Adopción Manaia, que cuenta con alrededor de veinte familias asociadas en la ciudad, impulsa, junto al grupo de investigación Afin, el congreso "A 10 años del boom de la adopción: abriendo nuevas perspectivas". Antón Mouriz, vicepresidente del colectivo, hace un repaso a la realidad a la que se enfrentan los padres que deseen iniciar el camino de la adopción, así como a la problemática más frecuente de los menores adoptados una vez llegan a la adolescencia.
-¿Qué tipo de asesoramiento ofrecen a las familias que desean adoptar a un menor?
-Asesoramos con respecto a temas burocráticos, pero siempre con unas pautas: nunca recomendamos países ni hacemos ningún tipo de documentación. Simplemente indicamos a qué lugares hay que acudir. También informamos de la realidad de la adopción. Estamos en contacto con 29 asociaciones y siempre te llegan las noticias de lo que pasa en Etiopía, China o a nivel nacional. Damos esa información.
-En esta sentido, ¿cuál esta realidad actual?
-Actualmente hay pocos niños para adoptar con las características que generalmente se solicitan. Pedimos desde hace mucho tiempo que no haya solicitudes de adopción, sino ofrecimientos, ya que la solicitud genera una contestación. Lo que pasó en la adopción es que hubo tal "boom" de solicitudes que se cometió una serie de errores en determinados países. No solamente tenemos que pensar que las adopciones tienen que ser legales, sino que además deben ser éticas. Hay que comprobar unos mínimos.
-¿A qué mínimos se refiere?
Por ejemplo, no recomendamos ningún país que no tenga firmado el convenio de la Haya de Adopción. La realidad es que estamos teniendo muchas solicitudes u ofrecimientos para adoptar menores de entre cero y tres años sanos o con unas enfermedades fácilmente recuperable y este tipo de niños no existe. Hay niños más mayores, grupos de hermanos, menores con enfermedades como labio leporino u otras muy graves. Pero no es lo mismo enfrentarte a un bebé o a un menor con estas características. Hay estudios que dicen que los padres más satisfechos de la adopción son los padres de menores con necesidades especiales. Llegamos a la conclusión de que es así porque estos no tienen expectativas. No dicen quiero un hijo ingeniero, sino que se conforman con que tengan una vida lo mejor posible.
-¿En cuánto está el tiempo de espera para adoptar a un bebé?
-Depende de los países. En Galicia, por ejemplo, se situaría entre seis y siete años. Un plazo similar al de China actualmente. Esto es muy variable.
-¿Esto ha cambiando en comparación con hace una década, cuando se dio el "boom" de la adopción?
-Anteriormente se tardaba seis meses entre que llegaban los papeles al lugar de destino y recibías la asignación. Es decir, en un plazo relativamente pequeño de tiempo, se ha pasado de seis meses a seis años.
-¿Esta tardanza y la crisis económica han propiciado el descenso en el número de adopciones?
-Es una mezcla de todo: los plazos, pero también la situación económica. Si todo es más complicado, la gente se echa para atrás, pero esto es bueno para que las familias lleguen más preparadas a la adopción.
-¿Cuáles son los países más frecuentes a los que se acuden?
-China, Etiopía, Rusia y Colombia. Son países muy grandes, es normal que hayan más menores en adopción. En China ahora bajó el número, de ahí los seis años de espera, pero por ejemplo en Etiopía actualmente no se puede adoptar, es la última información que tengo.
-¿A qué problemas se enfrentan los menores adoptados una vez llegan a la adolescencia?
-Los problemas son básicamente de identidad: es una etapa en la que nos preguntamos quiénes somos, qué queremos ser. Y es más complicado cuando hay un interrogante en la vida anterior. En algunos casos el problema es de rebeldía. Es muy importante que el menor sepa que es adoptado desde el principio. Viniendo con meses, debes hablarle de esto, aunque no lo va a entender, va a asimilarlo. No se debe hacer como antiguamente, con el 'momento revelación', sabemos que esto no funcionó.
-Otra cuestión es cuando estos menores, una vez adultos, deciden buscar a su familia biológica.
-La búsqueda de orígenes creo que lo hacen todos, pero hay grados: hay gente que lo hace solo en su cabeza y para ellos es suficiente y otros que llegan hasta el final. Es un momento en el que la familia adoptiva debe acompañar. Nunca hacer la búsqueda por ellos y nunca dejarlos solos. Suele ocurrir que la persona adoptada espera a que muera su familia adoptiva para buscar porque cree que les va a hacer daño. En cualquier caso, la problemática cada vez es menor. No es el trauma que podría sufrir una persona que ahora tiene 40 años.
(Fuente: FarodeVigo.es)

viernes, 8 de noviembre de 2013

Los casos de adopción que busquen sus orígenes tendrán un mediador

Catorce años han pasado desde que Castilla-La Mancha aprobó su Ley del Menor, una normativa que   el Gobierno ha decidido cambiar antes de que llegue a la mayoría de edad. «Han cambiado muchas cosas», comentó ayer el consejero de Sanidad y Asuntos Sociales, José Ignacio Echániz, que avanzó que Castilla-La Mancha va a tener una de las leyes más «innovadoras» de Protección a la Infancia y a la Adolescencia. Una de esas novedades lleva a la Junta a ofrecer a los ciudadanos «la posibilidad de intervención de un mediador en los casos de búsqueda de orígenes en casos de adopción». Explicó como ejemplo que, hasta ahora, esa mediación estaba recogida para otras situaciones como las de divorcio.
Otra de las novedades llega por la creación de un nuevo perfil de menor para que se activen los mecanismos de protección. Si hasta ahora figura por Ley las situaciones de riesgo o de desamparo, en Castilla-La Mancha se incluye un nuevo fenómeno, el de los «menores con graves dificultades de convivencia». Echániz explicó que así se recogen los casos de «conducta inadaptada que crea grave riesgos en la familia» e incluso mencionó la aparición de fenómenos de violencia de hijos a padres.
El consejero señaló que la nueva Ley contempla «la protección legal al nasciturus, al corresponder la obligación de vigilar la salud del futuro hijo en el caso de adicción de la madre a sustancias nocivas». Esta inclusión permitiría a la Administración intervenir en casos de mujeres embarazadas que tengan problemas de adicción y que, por tanto, podrían poner en peligro la salud del bebé durante el proceso de gestación.
Echániz añadió que Castilla-La Mancha será la primera comunidad autónoma que impedirá la adopción a personas que hayan cometido un delito de seguridad vial en el sentido de que hayan puesto en peligro la vida de un menor al no tomar las medidas de prevención que son obligatorias por ley. En la actualidad la adopción no se permite cuando el solicitante ha cometido delitos como maltratos o agresiones.

La gestación de una ley.
Lo que hizo ayer el Consejo de Gobierno fue aprobar el anteproyecto de la Ley de Protección a la Infancia y Adolescencia. La elaboración ha exigido tiempo y reuniones. El consejero aseguró ayer que han contado con expertos universitarios en la materia, con jueces de menores o con organizaciones de iniciativa social que trabajan en este campo. «Este anteproyecto es un claro ejemplo de colaboración y diálogo», aseguró ayer Echániz. «Todos han aportado su visión», apostilló.
Pero el trabajo no quedó finalizado ayer. El Ejecutivo enviará ahora el anteproyecto al Consejo Consultivo, que dará el visto bueno desde el punto de vista jurídico a la nueva normativa. El Gobierno regional podrá entonces incorporar los cambios sugeridos. Después enviará el texto a las Cortes regionales, que serán las que de manera definitiva tendrán que aprobar la Ley.
(Fuente: La Tribuna de Albacete)

domingo, 21 de abril de 2013

Búsqueda de Orígenes...Diario de Mallorca.

      Maria se debió cruzar con su madre biológica en muchísimas ocasiones sin saberlo. Ninguna de las dos sabía quién era la otra. Son esas extrañas casualidades de la vida, que hicieron que Maria fuera adoptada por un matrimonio del Port de Pollença, de donde era la mujer que le dio a luz y que la entregó a la Llar de la Infància a las pocas horas de nacer, sin decir nada a nadie. En sus primeros años de vida, Maria fue a la escuela con sus primas, sin conocer que eran parientes. Y estuvo en casa de unos tíos suyos, sin que nadie sospechara los lazos de sangre que les unían. Y también debió de coincidir con su hermano mayor alguna que otra vez... Todo esto, lo ha sabido Maria hace muy poco. A sus 63 años. Su madre, que se llamaba como ella y nunca contó que había tenido una hija, había fallecido hacía mucho. Y su hermano, días antes de poder reencontrarse. Aun así, ella presidió su funeral, arropada por el resto de la familia biológica.
     Maria es una de las personas adoptadas que ha recurrido al equipo de Recerca d´Orígens de l´Institut d´Afers Socials de Mallorca (IMAS), el mismo que confirmó la existencia de una niña robada en la isla y el mismo al que acudió la presunta hija ilegítima de Joan March antes de reclamar su paternidad. "Si cuento mi historia, es porque les estoy muy agradecida", aclara Maria que, aunque accede a posar para una foto de grupo, prefiere no dar apellidos ni protagonizar el encuentro con los profesionales del departamento de Adopciones. Pero es imposible no centrarse en su historia, con un final feliz pese a todo. "Si hoy no estuviera aquí, habría ido a comer con mi tía", apostilla.
     Maria descubrió de niña que era adoptada, pero nunca se lo dijo a sus padres. Se calló para no herir sus sentimientos. "Tuve unos padres para los que era la niña de sus ojos", afirma para disipar cualquier duda sobre cómo fue criada. Supo la verdad por un comentario que le hizo una compañera de colegio y, aunque su madre se lo desmintió, le quedó la duda. Años después, encontró en su casa los papeles de la adopción, y tampoco dijo nada, mantuvo el secreto durante 50 años. Cuando preparaba su boda y su padre se ofrecía a tramitar todos los papeles, a ir a buscar la partida de bautismo, ella sabía por qué lo hacía. Y le dejó hacer. Contó su ´secreto´ a su futuro marido y, muchos años después, a sus propias hijas, cuando fueron más mayores. Y aunque asegura que su vida ha sido feliz y plena en todos los sentidos, le faltaba una pieza del puzle. Algo no cuadraba.
     Así que ya fallecidos sus padres, decidió buscar a su madre biológica. Por su cuenta no avanzó nada. No lo consiguió. Pero una asociación de niños robados le puso en contacto con el servicio de búsqueda de orígenes del Imas y el proceso fue rápido. "No nos resulta difícil investigar si la persona estuvo en la Llar de la Infància", comenta Maria Luisa Servera, psicóloga y responsable del servicio de Adopciones del Consell. El equipo que debe buscar los orígenes de personas adoptadas, formado por 13 personas, cuenta con la suerte de que Mallorca conserva documentos de los primeros niños adoptados, los niños expósitos, desde el siglo XVII, los de la Llar de la Infància, del antiguo orfelinato, de la Casa de la Misericordia, los expedientes del Tribunal Tutelar de Menores, de la Junta de Protección de Menores y del Hospital General, donde había un libro de partos en el que sí constaban los datos de las parturientas.
     De María sabían su fecha de nacimiento, y como había sido dada a la Llar de la Infància, fue relativamente fácil rastrear su origen. Pero hasta que una persona puede reencontrarse con su familia biológica hay que seguir un proceso en el que interviene un psicólogo, un trabajador social y un asesor jurídico, si es necesario, además del administrativo que redacta las solicitudes a otros departamentos y que estudia la documentación que les llega. Esa es la función de Jaume Garcias.
"Basta con el nombre", comenta, para empezar a buscar. "Si sabe la fecha de nacimiento o tiene una idea aproximada, se empieza a buscar en el libro de partos, para intentar cuadrar los datos. Si hay varios partos sospechosos, investigamos todo y vamos descartando".
Paso a paso
     La persona que quiere conocer su origen debe entrevistarse con Maria Luisa o con otro de sus compañeros psicólogos. Hay que saber en qué condiciones está esa persona para encarar la búsqueda y sus motivos. Una vez que el equipo ha recabado toda la información posible y ha contactado con la familia biológica, entonces es cuando se produce una segunda entrevista personal con el solicitante.
Servera remarca que hasta que la familia biológica no ha sido contactada, no se da ningún tipo de información. Y en ocasiones, aunque se haya contactado con padres o hermanos, se aconseja al solicitante que no vaya más allá de saber nombres y apellidos. Son casos donde se comprueba antecedentes delictivos o adicciones. "Son encuentros que no van a beneficiar a ninguna de las dos partes. Cuando vas a un domicilio, ya te das cuenta de su situación", comenta Servera.
     Maria Luisa se hizo cargo del expediente de Maria. Contactó primero con su hermano, pero este se mostró "cerrado". Y una tarde de domingo –porque los horarios hay que flexibilizarlos a la hora de buscar a una persona–, fue hasta el domicilio de una de sus tías biológicas en el Port de Pollença. La psicóloga asegura que nada más verla, tuvo la certeza de que era familia biológica de Maria.
     "La que se armó allí cuando la gente se enteró. Esto fue muy fuerte para mí. Yo pensaba que podían ser de Inca, de Alcúdia... ¡pero del mismo Port de Pollença!", recuerda Maria de aquellos días. Su intención era conocer las circunstancias por las que pasó su madre para verse obligada a darla en adopción. Y, si era posible, conseguir una foto suya. Esa foto ya la tiene, la muestra mientras explica su historia. "Supe que mi madre me llevó a la Llar de la Infància y que pidió que me llamaran Maria como ella. Y que murió a los cincuenta y pocos y creo que murió de tristeza", añade. Y tiene mucho más, "una familia biológica encantadora, de las más antiguas del Port de Pollença", dice.
     "No todas las personas quieren conocer a la familia. Les basta con saber los motivos por los que fueron dados en adopción", indica la responsable del servicio. El interés por averiguar los orígenes suele despertar en los adoptados coincidiendo con una etapa vital importante (muerte de los padres adoptivos, mayoría de edad, matrimonio, nacimiento del primer hijo...) y les sucede más a las mujeres que a los hombres, atendiendo a las estadísticas que manejan.
     La búsqueda del origen "es necesario para su identidad", añade Xisca Cardell, trabajadora social del departamento. Todos los que se dedican a investigar sobre los orígenes de personas adoptadas son los mismos que se encargan de ir a recoger a niños dados en adopción o de tramitar las adopciones, por lo que saben muy bien qué consejos dar a los padres adoptivos, para que el día que sus hijos quieran conocer sus orígenes, ellos estén allí para ayudarles y acompañarles. "También preparamos a las madres biológicas, por si un día sus hijos las quieren conocer. Incluso les animamos para que les escriban una carta explicándoles todo", indica la trabajadora social.
     El departamento de Menores ha atendido unas 160 solicitudes de búsqueda de orígenes y ha resuelto el 50 por ciento de los casos, destaca Teresa Martorell, coordinadora del área de Menors, Família i Igualtat de l'IMAS. Ha habido casos en que la familia biológica ha sido la que ha querido saber datos del bebé dado en adopción y "en ese caso no se da información, sólo se les dice si el hijo o el nieto está bien".
     Maria Luisa Servera lleva más de 31 años trabajando en Adopciones, es una memoria histórica, según sus compañeros de departamento. "Yo iba a buscar a los niños que daban en adopción y los llevaba a la Llar de la Infància", relata, y más de una vez ha tenido que atender la solicitud de uno de esos niños, que al llegar a los 18 años quiere conocer sus orígenes.
     No todas las peticiones tienen final feliz. No siempre el reencuentro es como el de Maria y su familia.
"En dos casos las madres biológicas han mostrado frialdad y eso ha defraudado a la hija. Aún en estos casos, creo que hay que disculpar a estas madres, porque han tenido muchas dificultades", afirma la responsable del servicio.
(Fuente: Diario de Mallorca.es)