viernes, 10 de marzo de 2017

Exteriores trabaja ya en Etiopía y Burundi para tratar de desbloquear las adopciones.

Desde la Xunta recuerdan que Addis Galicia, oficialmente, aún no está cerrada, y son 80 las familias pendientes de la asignación de un menor.

El Ministerio de Asuntos Exteriores se ha puesto manos a la obra para, en la medida de lo posible, tratar de desbloquear las 80 adopciones paralizadas en Burundi y Etiopía por el cierre del organismo acreditado para realizar los trámites, Addis Galicia, y que afecta mayoritariamente a familias gallegas. Desde la Oficina de Información Diplomática confirman que, en el caso de Burundi, la embajada de España en Tanzania -que cubre ese país- está averiguando cuál es el régimen jurídico de las adopciones, y por el momento no se conoce que en ese país haya casos bloqueados. Diferente es la situación de Etiopía, explican, ya que el proceso de acogimiento en ese país es muy complejo, con procedimientos que engloban dos procesos judiciales, uno en un tribunal regional y otro en un tribunal federal, por lo que Exteriores trata de hacer gestiones para agilizar esta situación admitiendo la enorme dificultad.

La directora xeral de Familia, Amparo González, admitía ayer que «a día de hoy es no», ya que de momento no se han conseguido resultados, «y no queremos crear falsas expectativas». Etiopía está fuera del convenio de La Haya, y el objetivo es que la vía diplomática permita de forma excepcional usar en estas adopciones el protocolo público, algo que no dejan estos países. Desde la Xunta recuerdan que Addis Galicia, oficialmente, aún no está cerrada, y son 80 las familias pendientes de la asignación de un menor, porque hay otra en Burkina que sí tiene niño asignado. El Ministerio de Sanidad, que es quien tiene competencias en esta materia, ni se pronuncia.



(Fuente: LA VOZ DE GALICIA)

viernes, 24 de febrero de 2017

Las adopciones internacionales caen un 85% en diez años.

La evolución de las adopciones internacionales en España sufre una caída en picado. Tras el boom que se experimentó entre 2004 y 2005, cuando se produjeron 5.541 y 5.433 adopciones respectivamente, la cifra no ha hecho más que descender. En 2015, fueron 799 los niños que llegaron a España tras un proceso de adopción en el extranjero, según los datos del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, lo que se traduce en un descenso de las adopciones del 85% en un periodo de 10 años.

Entre 2003 y 2007, 23.012 menores fueron adoptados por españoles tras un proceso fuera de nuestras fronteras. "En aquellos años comenzó la moda de las adopciones y ésta llegó en 2004 a nuestro país. Sólo Estados Unidos se situaba por delante de España en adopciones constituidas en aquel entonces", rememora Benedicto García, presidente de la Coordinadora de Asociaciones de Adopción y Acogimiento (Cora). Sin embargo, al igual que "llegamos drásticamente a estar en la cumbre, la reducción también ha sido brusca", describe. En el periodo comprendido entre 2010 y 2015 -último año para el que Sanidad dispone datos-, 7.056 niños fueron adoptados en España desde el extranjero.

Entre los motivos que diferentes expertos mencionan sobre este brusco descenso se encuentran los cambios legislativos y las medidas proteccionistas que los países tradicionalmente emisores han puesto en marcha para luchar contra el tráfico de menores. Pero también aducen mejoras en las condiciones económicas de estos países y la repercusión de la crisis en España.

En lugares como Etiopía, que durante años permitió que miles de niños cruzaran sus fronteras para ser adoptados en el extranjero, "la situación económica ha mejorado y han comenzado a promover la adopción nacional para evitar esta fuga, sostiene Ana Picazo, presidenta de Cielo 133, asociación que pertenece a Entidad Colaboradora de Adopción Internacional (Ecai). 

Las adopciones constituidas por españoles en Rusia también se han visto reducidas drásticamente (de 1.262 a 131 en 10 años) y, especialmente, durante la paralización de los expedientes de adopción hasta que España firmó, en 2013, un convenio que vetaba la adopción a las parejas homosexuales.

Además, "tampoco coinciden las solicitudes de padres españoles con los menores que viven en los orfanatos extranjeros" -o españoles- dice García. Las parejas buscan niños menores de un año, pero se dan más facilidades a la hora de adoptar a "menores con necesidades especiales, hermanos o de una edad superior a los dos años"

Una tendencia mundial

Según los datos recogidos en el estudio Las adopciones caen a través de las fronteras, realizado por Peter Selman, investigador de la Universidad de Newcastle (Reino Unido) el descenso de las adopciones es un fenómeno mundial. El número de adopciones se han reducido también en Estados Unidos (-72%), en Francia (-74%), en Holanda(-73%) y en Irlanda (-91%). 

"Varios de los motivos que han provocado el descenso de las adopciones en España son extrapolables al resto de los países adoptantes", analiza Peter Selman a este diario en conversación telefónica. En el caso de China, uno de los países en los que más familias españolas adoptan niños, se "ha comenzado a promover la adopción nacional y a poner condiciones restrictivas", especialmente tras el desacelerado crecimiento vegetativo que el país experimenta en los últimos años "como consecuencia de la política del hijo único que el país retiró en 2015", dice Selman. 

"Ahora, sólo se permite la adopción de niños con necesidades especiales o de edades avanzadas a las parejas occidentales", prosigue. En 10 años, el número de menores procedentes de China adoptados en España ha pasado de 2.753 a 138, un descenso del 95%.

Respecto a Vietnam, las mafias de tráfico de niños también tienen su parte de responsabilidad, pero han sido los "propios países adoptantes los que rechazan adoptar aquí", apunta Selman, quien no culpa a la Convención de La Haya Sobre los Derechos del Niño de este descenso, "como muchos creen" -apostilla-, sino que alude a las redes ilegales que se tejieron en estos países y que les han llevado a ser más restrictivos con sus políticas de adopción.

(Fuente: El Mundo.es)

Cantabria busca más familias de acogida para mayores de 10 años y hermanos.

Santander, 18 ene (EFE).- El Gobierno de Cantabria quiere aumentar la bolsa de familias de acogida en la región, que actualmente componen 57, entre las que no todas pueden acoger a niños de 0 a 3 años y son "escasas" las que tienen un perfil para hacerlo con mayores de 10 años o grupos de hermanos completos.

La vicepresidenta y consejera de Universidades e Investigación, Medio Ambiente y Política Social, Eva Díaz Tezanos, ha presentado hoy, en rueda de prensa, la campaña iniciado el pasado diciembre para buscar familias de acogida, a la que se han adherido hasta ahora 30, que tendrán que ser evaluadas.

Díaz Tezanos ha subrayado los beneficios "positivos" que la acogida tiene para el desarrollo físico y emocional de los niños, que favorece su integración social, mientras que ha señalado que para las familias representa una experiencia "muy satisfactoria", lo que hace que algunas de ellas hayan repetido.

Ha recalcado que actualmente en Cantabria hay 32 menores en familias de acogida, mientras que ha destacado que en la región no hay niños menores de 11 años en centros de acogida, donde el Gobierno de Cantabria se encarga de los cuidados de 172 chicos y chicas, algunos de ellos mayores de edad.

Díaz Tezanos ha detallado que además hay en la región 132 menores acogidos por personas de su entorno familiar y 22 en guarda esperando para adopción.

Con el objetivo de aumentar las familias en disposición de acoger a los niños y adolescentes que no pueden estar al cuidado de su núcleo familiar, el Gobierno de Cantabria ha puesto en marcha el mes pasado una campaña para difundir su Programa Regional de Acogimiento Familiar.

Con este programa la vicepresidenta ha destacado que los niños pueden acceder a una familia, con lo que se garantiza un mejor desarrollo de los menores.

La campaña, con el lema "Hay niñ@s que sueñan con construir su futuro", arrancó con anuncios en medios de comunicación y se va a reforzar con la distribución de folletos y la instalación de paneles informativos en las sedes del Gobierno, hospitales públicos, colegios, centros de salud y centros de servicios sociales.

"Necesitamos personas y familias que quieran acoger, que tengan además motivación para ello y que quieran demostrar su solidaridad acogiendo a estos niños, para que les apoyen, para que les eduquen, para que les den cariño, para que les procuren una formación integral y se conviertan en figuras positivas", ha resumido Díaz Tezanos.

Con el acogimiento, la vicepresidenta ha incidido en que se consigue que los menores sean atendidos por familias y no en centros de acogida, que los grupos de hermanos permanezcan juntos y que los adolescentes con dificultades puedan superar sus problemas conviviendo con familias alternativas.

Las familias por su parte, tienen derecho a absoluta confidencialidad, reciben asesoramiento por un equipo técnico y obtienen una ayuda económica mensual por cada niño y una deducción en el IRPF.

Puede participar cualquier persona mayor de edad que resida en Cantabria, que no esté en la lista de adopción y que no haya sido privado de la patria potestad de ningún menor o padezca enfermedades que dificulte el acogimiento, al tiempo que se le pide que acepte la relación entre el niño y su familia biológica.

El programa contempla tres niveles de acogimiento, uno de urgencia para niños de 0 a 6 años cuyas familias están en proceso de diagnóstico y se encuentran en una situación que requiere la separación inmediata del menor, que tiene una duración máxima de medio año.

El segundo nivel es el acogimiento temporal para niños y adolescentes con previsión de retorno a su familia, que se puede extender 2 años, mientras que el tercero no contempla un límite temporal y está previsto para niños y adolescentes que, en principio, no es previsible que vuelvan a su núcleo familiar.

Díaz Tezanos ha recalcado que la finalidad de este programa es siempre que los niños vuelvan con sus familias y ha subrayado que no es compatible con la adopción. "Hay familias que confunden la adopción con el acogimiento", ha explicado.

Para participar en este programa, los interesados pueden contactar con el Instituto Cántabro de Servicios Sociales y la Dirección General de Política Social.

(Fuente: Diario Montañés)

Ochenta familias en Galicia pierden su adopción en Etiopía y Burundi por el cierre de la gestora ECAI Addis.

Sin hijo adoptivo y sin un importe que puede llegar al 75% del coste de los trámites. El cierre -confirmado ayer- de la ECAI Addis Galicia, que gestiona los trámites de las adopciones en Etiopía y en Burundi, condena a más de medio centenar de familias gallegas, que ascienden a unas 80 en total en España, a la pérdida de su adopción en los citados países. Tras unos cinco años de espera en algún caso, los expedientes cerrarán por la quiebra económica de la ong acreditada. Además, perderán el importe invertido para lograrla.

Según datos oficiales de la Xunta de los que disponen las familias adoptantes, habría activos 51 expedientes para adoptar en Etiopía (49 gallegos y 2 asturianos) y 30 para Burundi (10 de Andalucía, 9 de Galicia, 4 de Madrid y Valencia y uno de Castilla León, Asturias y Cantabria).

Las familias afectadas fueron comunicadas oficialmente de la situación de cierre inevitable de Addis Galicia, tras fallar un plan de viabilidad económica presentado ante la Dirección Xeral de Familia. La causa es que no lograron alcanzar el número de expedientes necesarios para que la entidad pudiese continuar prestando sus servicios -solo reunieron a 14 familias, de las 20 necesarias-. En la práctica, suponía 8.000 euros a mayores a las familias adoptantes, que deberían de pagar las nuevas tarifas antes del día 20 de febrero para que no se cerrase el proceso. Por tanto, la Xunta comunicó "la imposibilidad de dicha entidad de proseguir con sus expedientes de Etiopía y Burundi".


Y "como en cualquier caso de cierre y dado que la relación entre los solicitantes y los organismos es una relación contractual privada, se procederá a la liquidación de los gastos de acuerdo con los términos del contrato", explicaron a FARO fuentes consultadas de la Dirección Xeral de Familia, Infancia e Dinamización Demográfica.

Devolver el dinero

Algunas de las familias mostraron su disconformidad, al considera que la Xunta debería de dar alguna respuesta "de forma subsidiaria", ya que la agencia gestora estaba acreditada por la administración pública. Ana González y Antonio González, solicitantes en Etiopía avanzaron quesolicitarán la devolución del importe. Unos 8.000 euros, de los 10.739 totales del contrato. "Solicitaremos que nos reintegren el dinero que la gestora no pueda justificar con facturas, todo lo que no esté acreditado", aseguraron tras cinco años de trámites. Culpabilizan a la Administración de la falta de supervisión de las cuentas de la ong. "Hay dos familias que ya tenían niños asignados, con fotografías", indicó Ana González.

Por su parte, la Xunta alegó que "la tramitación en Etiopía y Burundi sólo está permitida a través de la intervención de un organismo acreditado para adopción internacional, no a través de protocolo público, por lo que en ningún caso la Xunta se podría hacer cargo de los procesos adoptivos en curso". También, asegura que ante la situación plateada por ADDIS de falta de recursos, "la Xunta analizó las posibles soluciones para las familias en espera, y ante la imposibilidad de tramitar los expedientes en ninguno de los países por vía pública o negociar con otras entidades su continuidad, decidió plantearles la situación a todas las familias afectadas".

Pero el cierre de expedientes por la quiebra la ECAI Addis Galicia encierra más de medio centenar de dramas familiares. "Yo tengo 37 años y ahora no puedo ponerme a tramitar una adopción en China o en Vietnam", ejemplifica Ana González. "No tenemos hijos porque siempre hemos querido adoptar y no hemos valorado otra opción", añaden. Al mismo tiempo, sostienen que el "90% de las familias afectadas" se quedan sin poder ser padres y sin más solución por la limitación de edad de las adopciones internacionales. "Si había problemas económicos podríamos haberlos afrontado antes, estuvimos cinco años a ciegas", añaden.

(Fuente: www.farodevigo.es)

Las adopciones internacionales de Galicia en Etiopía y Burundi, en el aire.

Los procesos de adopción internacional que se gestionaban desde Galicia con Etiopía y Burundi están suspendidos tras el cierre del Organismo Acreditado para la Adopción Internacional (OAAI), antigua Ecai, Addis Galicia, que los tramitaba. La Xunta de Galicia se lo ha comunicado este miércoles a las familias adoptantes, que ahora están "en vilo" a la espera de noticias sobre qué pasará con sus expedientes. 

La situación afecta a 81 familias de toda España. Según los datos oficiales facilitados por la Xunta, se mantenían abiertos en Etiopía 51 expedientes (49 gallegos y 2 asturianos) y en Burundi, 30 (10 de Andalucía, 9 de Galicia, 4 de Madrid y Valencia y uno de Castilla León, Asturias y Cantabria). De ellos, 11 ya estaban a punto de finalizar y son los únicos que pueden 'salvarse'. 

La comunicación oficial de la Xunta, a la que ha tenido acceso EL MUNDO, añade la "imposibilidad" de dicha entidad de "proseguir con sus expedientes de Etiopía y Burundi", pero no aclara qué pasará con los procesos de adopción que llevan en marcha, en muchos casos, cinco años. Tampoco los de las familias que, además, ya tienen asignado un niño en Etiopía y pagan 215 euros al mes al orfanato para su manutención.

A preguntas de este periódico, la Xunta ha explicado que la tramitación en Etiopía y Burundi sólo está permitida a través de la intervención de un organismo acreditado para adopción internacional, no a través de protocolo público como sí ocurre con otros países como China, por lo que "en ningún caso" el gobierno gallego se podrá hacer cargo de los procesos adoptivos en curso. La situación, por lo tanto, se complica para las familias, que se ven abocadas a que se cierren sus expedientes sin que les planteen una alternativa. 

De todas formas, el Gobierno gallego ha asegurado que la entidad se comprometió a que gestionará hasta su finalización los expedientes ya asignados y que se encuentran finalizando los procesos en los países de origen y que son cuatro en Etiopía, siete en Burundi y también dos en un tercer país, Burkina Faso.

Esta nueva situación llega tras semanas de tensión en el seno de este colectivo, pues el pasado 1 de febrero la Dirección General de Familia, Infancia y Dinamización Demográfica y Addis Galicia les comunicaron que deberían pagar 14.686,56 euros más para poder continuarcon su proceso de adopción. 

Apelando al "alargamiento" de los procesos de adopción en los últimos años, la "situación de excepcionalidad" que ha vivido Etiopía y los cambios de las condiciones del Gobierno y los orfanatos, la Xunta autorizó incrementar la tarifa a cobrar a las familias en 6.686,56 euros y, en el caso de los etíopes, la entidad también les pedía un donativo de 8.000 euros para el orfanato. Cumple matizar que el gobierno gallego se desvinculó de este último pago, solo autoriza el primero.

14 familias dispuestas a pagar 

Las familias tenían hasta este lunes 20 de febrero para comunicar si estabandispuestas a asumir el nuevo pago -que se suma a los 10.739,81 euros que habían firmado por contrato- y, finalmente, tan sólo 14 de las 81 familias lo han hecho. Se trata de 10 en proceso de adopción con Etiopia y cuatro con Burundi y su escaso número impide que sea viable la actividad de la Ecai. 

Los padres adoptantes recibieron este miércoles una comunicación de la Dirección General de Familia en la que les recuerda que Addis Galicia había presentado un plan de viabilidad según el que tan sólo podría continuar con su trabajo si había 20 expedientes que asumiesen la nueva tarifa. Al haber sólo 14 familias dispuestas a pagar, no puede continuar prestando sus servicios.

Liquidación de los gastos

Fuentes oficiales de la Xunta han indicado que, como en cualquier caso de cierre, y dado que la relación entre los solicitantes y los organismos es una relación contractual privada, se procederá a laliquidación de los gastos de acuerdo con los términos del contrato, pero hay familias adoptantes que no están de acuerdo con esta situación, pues ellos sí han cumplido su parte del contrato y es Addis Galicia quien lo incumple. 

Ana González, que está con su pareja en proceso de adopción con Etiopía, ya había tomado cartas en el asunto el lunes. Tras decidir que no asumirían la nueva tarifa, le remitieron un burofax a Addis Galicia para solicitarle su expediente y copia de las facturas de los gastos ya realizados con cargo al contrato que ellos firmaron en 2012. Además, estánestudiando qué acciones legales emprenderán

Otras familias adoptantes que tenían expedientes abiertos en Burunditambién están estudiando poner el caso en manos de un abogado para conocer las opciones legales que tienen ante el cierre de la entidad y la parálisis en su proceso.

(Fuente: El Mundo.es)

La "puja" por adoptar un niño en Etiopía

Ana y Antonio despliegan un archivador a rebosar de documentos e ilusiones. Desde 2011, han ido guardando meticulosamente información sobre su proceso de adopción. Folletos, contratos, e incluso el certificado de que ya están vacunados para viajar a Etiopía a buscar a su hijo han ido engordando la carpeta

A medida que pasan las hojas, les invade la rabia. Nunca pensaron tener que añadir al final un escrito que enfrenta a este matrimonio y a decenas de parejas gallegas a la difícil decisión de pagar 14.686,56 euros más o renunciar a ser padres de un niño etíope

Desde que el 13 de julio de 2013 la entidad cooperadora para la adopción internacional (Ecai) Addis Galicia les comunicó que su documentación había sido remitida a Etiopía, la única noticia que habían recibido había sido un e-mail por Navidad con lotería pero, de repente, el 25 de enero la Xunta de Galicia les remitió "una citación sorpresa, sin orden del día" para una reunión el 1 de febrero.

Acudieron una treintena de familias adoptantes en Etiopía y en Burundi, la Dirección General de Familia y la Ecai y el resultado se plasmó en un acta que Ana González y Antonio González adjuntaron como una losa a su archivador. Explica que el "alargamiento" de los procesos de adopción en los últimos años, la "situación de excepcionalidad" que ha vivido Etiopía y los cambios de las condiciones del Gobierno y los orfanatos obligan a subir la tarifa en 6.686,56 euros y a pedir un donativo de 8.000 euros para el orfanato.

En total, 14.686,56 que hay que sumar a los 10.739,81 que ellos habían firmado por contrato y de los que ya han abonado el 75%. La actualización de las tarifas se aplicará al proceso de adopción con Etiopía y con Burundi, pero los gastos del orfanato solo a quienes esperan por un niño etíope. En cualquier caso, la cifra es tan elevada que hubo quién abandonó la sala con una crisis de ansiedad, pues "veían que su paternidad se terminaba ese mismo día ahí".

El plazo para comunicar si abonarán el dinero vence mañana 20 de febrero, lo que ha convertido las últimas semanas en un infierno para 81 familias. Según los datos oficiales de la Xunta, hay activos 51 expedientes para adoptar en Etiopía(49 gallegos y 2 asturianos) y 30 para Burundi (10 de Andalucía, 9 de Galicia, 4 de Madrid y Valencia y uno de Castilla León, Asturias y Cantabria). Todos deberán comunicar si pagan, pero finalmente solo 20 lo harán, pues la Ecai solo se compromete a seguir tramitando 10 adopciones en cada país.

En esa misma reunión, Ana y Antonio se miraron y supieron que no pagarían. Mantienen las mismas ganas que cuando, en mayo de 2012, les asignaron el expediente 666, pero tienen "la sensación" de estar entrando "en una puja por un niño" y no se imaginan dentro de 20 años explicándo a su hijo que pagaron "20.000 euros para tenerlo aquí". 

Para ellos, ahora todo se reduce a "¿tienes dinero? Optas. ¿No tienes dinero? No optas". Además, pagar ni siquiera garantiza la adopción, pues en 2016 la Xunta contabilizó ocho asignaciones en Burundi y cuatro en Etiopía. Si no culmina el proceso, el año que viene qué pasará, "¿hay que volver a pagar?". 

Al respecto, la Xunta aseguró a EL MUNDO que se compromete a la resolución de estos 10 expedientes incluso aunque su tramitación se demore más allá de 2017 y también aclaró a las familias que, si no pagan, sus expedientes no se cerrarán, sino que continuarán a la espera de una asignación "tal y como estaban en este momento". Si lo cierran, será decisión suya y, en ese caso, no le devolverán los gastos por los servicios prestados.

Esta pareja de Ourense no pierde la esperanza de que en algún momento puedan "ser padres" pero, ahora, tienen 37 años y la sensación de que han perdido cinco. Habían planificado su vida para tener un niño etíope en dos años y uno nacional cuatro o cinco años después -también están en proceso de adoptar dentro de España-, e "incluso uno biológico". 

Pero ha pasado el tiempo. "Nos hemos ido haciendo mayores y a partir de los 40 años apenas tienes posibilidades de adoptar", explican. De modo que dan por perdida la opción de un niño de otro país.

"Tenemos que replantearnos otra vez todo", prosiguen. Además, con la sensación de sentirse "engañados" y "abandonados" por la Xunta, pues, a su juicio, "debería quitarle la acreditación" a la Ecai porque "no son viables económicamente" y hacerse cargo de los expedientes. Al respecto, la Xunta asegura que la entidad tiene auditadas sus cuentas y cumple la normativa y se compromete a controlar que no cobre ningún servicio no autorizado ni prestado.

La frustración es mayor para ellos y el resto de adoptantes en Etiopía, pues recuerdan que el Convenio de La Haya de Protección del Niño y Cooperación en materia de Adopción Internacional prohíbe el pago de donativos. Etiopía no lo ha suscrito, pero España sí y, si pagan esos 8.000 euros,"¿quién te asegura a ti que no estás pagando para que roben un niño?", se preguntan. Este gasto no está autorizado por la Xunta, pues es un pago al orfanato en el que "no tiene ninguna competencia". 

Firmaron un contrato a sabiendas de que se podrían actualizar las tarifas y conocedores de los riesgos, peroconsideran que "no se puedan cambiar las reglas del juego cinco años después", "sin que podamos hacer en principio legalmente nada", se lamentan. Hay familias dispuestas a pedir un crédito, pero ellos lucharán ante la deriva "mercantil" de un proceso que, para muchos, es la única opción de ser padres. "Parece como si la adopción fuese un esnobismo o un capricho... Pues no", advierten.

(Fuente: El Mundo.es , 19-02-2017)

Familias que adoptan en Burundi deben aportar casi 7.000 euros para continuar.

Los problemas con las adopciones internacionales están llevando a decenas de familias gallegas que iniciaron hace años este proceso a una situación complicada. Las principales afectadas son las que recurrieron a Etiopía, 49 según la Xunta, pero no son las únicas. La ECAI Addis Galicia, que atraviesa una situación delicada debido a los cambios que le imponen los organismos públicos de los países de origen e incluso los orfanatos, es la única en España que gestiona acogimientos en Burundi, por lo que también ha solicitado a los padres que aporten una cantidad de dinero para poder desbloquear los procesos y continuar.


La Xunta fue la encargada de convocar a estas familias, y como muchas son de otras comunidades, están atendiendo por correo electrónico y teléfono a aquellas personas que no pudieron nombrar representante o acudir personalmente. Hay treinta expedientes abiertos, de los que nueve son de Galicia. Andalucía, con 10, es la comunidad con más casos, y las otras autonomías en las que se da esta situación son Madrid, Valencia, Castilla y León, Asturias y Cantabria.

El conselleiro de Política Social, José Manuel Rey Varela, aseguró ayer que se llegó a este acuerdo de permitir elevar las tarifas que deben aportar los futuro progenitores para desbloquear los procesos. En el caso de Etiopía, en donde ahora se pide a los padres unos seis mil euros a mayores, «a ECAI solicitou unha modificación á Xunta de acordo cun plan de viabilidade par que se desbloqueen os expedientes que estaban bloqueados desde o 2012. A Dirección Xeral de Familia estudouno con todo o rigor, acordáronse os gastos a maiores, e plantexáronselle ás familias as novas condicións».

En el caso de Burundi, los futuros padres deben aportar para continuar con el proceso casi siete mil euros, en concreto 6.700 algunos de los consultados, a mayores de lo que ya estaba acordado. Una de sus quejas es, por un lado, que durante años no les hubiesen dicho nada de los problemas económicos, y por otro que este nuevo importe no garantiza que la adopción se realice. Rey Varela justificó esta situación, ya que en este tipo de procesos internacionales, «nunca hai garantía de que este proceso remate nos prazos que inicialmente están, e é verdade que desde o 2012 poden cambiar moitas cousas nas familias».

Las ECAI, entidades sin ánimo de lucro acreditadas para realizar las adopciones internacionales, pasan por un momento difícil debido a la dilación de los procesos y a las trabas que surgen en muchos países. Desde la Xunta admiten que, en mayor o menor medida, todas están en una situación delicada. Recientemente, de hecho, cerró una de las que trabajaban en Galicia, Balms, que tramitaba adopciones en Colombia. En ese caso, como el país permite la vía pública, la propia Xunta asumió los expedientes de las familias que habían iniciado una adopción, algo que no puede hacerse con Etiopía porque exige que se haga a través de uno de estos organismos acreditados.

«Hay gente que no puede hablar porque se echa a llorar»

Después de intentarlo con procesos de reproducción asistida, Fon y su mujer recurrieron a la adopción internacional, y lo hicieron con la ECAI Addis Galicia en Burundi. Comenzaron en el 2013, en septiembre, «y no supimos nada en estos tres años», dice. Hasta el pasado miércoles, cuando la Xunta los convocó para una reunión en la que, como a las familias que tienen su expediente en Etiopía, se les comunicó que debían aportar casi siete mil euros más. «Nos dijeron que si no la ECAI no es viable. A las familias que están en los diez primeros puestos les piden esta cantidad, y la Xunta se compromete a que, sin que haya nada por escrito, este año haya diez asignaciones en ese país», explica Fon. 

Algo que tampoco entiende porque Burundi es un país en el que las adopciones van muy lentas -aunque no están paradas-, por lo que anualmente se conceden dos o tres asignaciones «por lo que cómo en un año va a haber diez». Para este gallego la entidad se sacó «una tasa pero no está en el contrato, es como si llevo un sobre sin garantía ninguna».

El malestar no es solo con la ECAI sino con la Xunta, que fue quien convocó a las familias. «La Xunta autoriza esto y no nos respalda nada, y nosotros tenemos que dar casi siete mil euros sin garantías», apunta Fon.

En el contrato que firman las familias se estipulan ya los gastos, «y pone que por causa de fuerza mayor se podrían modificar, pero entiendo que eso sería un conflicto en el país, que la ECAI tenga falta de liquidez no considero que sea una causa de fuerza mayor, si a lo mejor fue porque se gestionó mal». 

Sin información

Para este adoptante si la entidad les hubiese ido informando progresivamente de los problemas de tramitación y de las repercusiones económicas, o si lo hubiesen comunicado de otra forma, hubiesen sido más comprensivos, «pero viendo la situación por la que están pasando muchas familias venir ahora y pedir siete mil euros, y decir prácticamente que es para mantener la estructura y que si no cierran...», lamenta. Fon asegura que los futuros padres deben tomar además la decisión en un margen de tiempo muy breve, porque Addis quiere tener solventado este problema en torno al 13 de febrero.

Esta familia asegura que confiaba en lo que le decían tanto en la ECAI como en la Xunta, «pero con la buena fe llevamos tres años, y hay familias que llevan cuatro. Después de cuatro años que te digan: das siete mil euros más o si no pierdes el proceso, me parece un poco duro. Hay gente que no puede hablar porque se echa a llorar, estás esperando y el proceso se está dilatando en el tiempo y ahora nos dicen, tenemos falta de liquidez y necesitamos dinero. No creo que tengan mucho tanto», concluye.

(Fuente: La Voz de Galicia. 08-02-2017)

sábado, 3 de diciembre de 2016

El Congreso insta al Gobierno a desbloquear los procesos de adopción y desarrollar la Ley al respecto.

La Comisión de Infancia y Adolescencia del Congreso ha aprobado este miércoles con los votos a favor de Ciudadanos, PSOE, Podemos y la abstención del Grupo Popular, una Proposición No de Ley registrada por la formación naranja y pactada con los socialistas que insta al Gobierno a "desbloquear" los procesos de adopción nacional e internacional, entre otras medidas, aprobando el reglamento que desarrolla las previsiones de la Ley de Protección de la Infancia sobre este asunto.

La iniciativa, defendida por la diputada 'naranja' Patricia Reyes, insta en primer lugar a "desarrollar y aprobar, con carácter de urgencia, por tratarse de un asunto de interés general, el desarrollo reglamentario de la Ley 26/2015, de 28 de julio, de modificación del sistema de protección a la infancia y a la adolescencia". "Hasta la aprobación de este desarrollo,--señala el texto--se establecerá un régimen transitorio que solucione la situación de vacío legal que se ha producido".

Asimismo, pide "convertir la adopción (nacional e internacional) y el acogimiento de menores en un asunto prioritario en la agenda política por afectar a uno de los sectores más vulnerables que existen" y "abordar de manera integral y coordinada la problemática y los obstáculos legales y administrativos que las entidades especializadas del sector y las familias adoptantes se encuentran en los procesos", emitiendo un informe de evaluación "en los próximos seis meses".

Por otra parte, llama al Ejecutivo a "impulsar procesos de apertura de nuevas vías de adopción internacional que den respuesta a las personas/familias adoptantes en espera y a los menores de esos países que se encuentran en situación de desprotección y cuya única vía sea la adopción internacional, en especial con los 45 países con los que otros países de la Unión Europea o bien tienen ya establecidos acuerdos de adopción internacional o permiten directamente a sus nacionales solicitar tales adopciones".

En la misma línea, insta a mejorar el sistema de tramitación, suspensión o prohibición de adopciones internacionales "mejorando la transparencia" y facilitando que los solicitantes puedan acceder a la documentación relativa a su proceso, y a impulsar el acceso de los organismos acreditados a "los fondos necesarios" para el ejercicio de sus funciones. También solicita que se ponga en marcha "de manera urgente", interterritorial de asignaciones que prevé la Ley de Infancia. 

La iniciativa emplaza a crear un registro central de familias adoptantes y de niños susceptibles de ser adoptados para toda España, de manera que exista una mayor coordinación y agilización de los procesos de adopción, "teniendo siempre en cuenta el interés superior del menor y ofreciendo, en virtud de la legislación nacional e internacional de los países de origen y destino, todas las garantías de salvaguarda del menor y de las personas adoptantes".

Durante el debate, Reyes ha explicado que "las adopciones internacionales se encuentran prácticamente bloqueadas por una cuestión de falta de desarrollo reglamentario y falta de voluntad política" ya que, según ha dicho, Ciudadanos lleva reclamando este reglamento desde que el Gobierno estaba en funciones. 

Según ha detallado, en el mundo hay más de 120 millones de niños y niñas huérfanos y sólo en España, más de 16.000 menores están en centros de acogida mientras constan 33.000 familias esperando a tramitar un proceso de adopción. 

Para la diputada socialista Sonia Ferrer, que ha votado a favor de la iniciativa, debería además crearse un grupo específico dentro del Ministerio de Sanidad sobre adopción internacional, así como poner en marcha campañas de sensibilización al respecto, algo a su juicio "muy recomendable" porque "se ha demostrado que cuando se invierte en formación y sensibilización el éxito de estos procesos de adopción aumenta". 

La proposición ha incluido finalmente esta propuesta así como la de designar un equipo, específico y especializado, en el Ministerio de Sanidad encargado de este asunto que se ocupe "de la valoración y gestión de informes sobre la apertura y cierre de países, convenios bilaterales, así como revisión de los proyectos y documentación de los organismos acreditados, expedición de la documentación necesaria, relaciones con autoridades tanto extranjeras como autonómicas en esta materia".

Desde Podemos, que también ha apoyado la iniciativa, han hecho mención "para que no se olvide" a la necesidad de tener "un mínimo de mirada histórica" y prestar "especial atención a los desequilibrios" con los Estados de origen de los procesos de adopción internacional. 

La diputada del PP, Silvia Heredia, ha defendido el avance que ha supuesto en garantías y procedimientos de adopción la Ley de Protección de la Infancia y ha atribuido la falta de desarrollo reglamentario al "tapón del PSOE", que ha mantenido "un gobierno bloqueado" en funciones. Con todo, ha afirmado que es un tema "que tiene una complejidad técnica muy importante", pero ya está en proceso de elaboración y requerirá de "una gran coordinación entre las comunidades autónomas y el Estado".

(Fuente: www.cuatro.com)

Holanda estudiará suprimir las adopciones internacionales.

El Consejo holandés para la Protección de la Juventud, un órgano asesor del Gobierno, acaba de recomendar la supresión de las adopciones internacionales. Sus expertos sostienen que estas no sirven a los intereses de los menores y alertan del riesgo de abusos lucrativos en los países de origen. Estos proceso “pueden fomentar la proporción de niños declarados en abandono al no poder mantenerlos”, y el Consejo sugiere limitar de entrada las llegadas desde China, Estados Unidos y otros países de la Unión Europea. Lo mejor, dicen, sería ayudar a los padres biológicos “a domicilio”. En 2015, llegaron a Holanda 304 niños extranjeros para adoptar; la mayoría desde el gigante asiático (100) y EEUU (35). El Gobierno, que debe estudiar ahora el documento, decidirá si cambia sus leyes a principios de 2017.
El informe del Consejo, apunta que la adopción debe ser el último recurso, ya que el escenario ideal para estos niños es “su tierra natal”. Por eso reclama ayudas para que los progenitores “no se vean obligados” a desprenderse de sus hijos. Los expertos admiten que la pobreza es una de las principales razones de la adopción, “pero lo mejor es que los pequeños crezcan en su país, en su cultura y en su propia lengua”, afirma. La cifra de adopciones internacionales se ha reducido mucho en Holanda en la última década, de las 1.185 registradas en 2005 a las 304 de 2015 —en comparación con las 40 adopciones nacionales que hubo en 2010, según estimaciones de la Universidad de Utrecht—. El perfil del adoptado también ha cambiado; el año pasado un 85% tenía necesidades especiales, ya fuera de aprendizaje, por enfermedad o bien retrasos cognitivos.
Si bien los expertos subrayan en este trabajo las ventajas de crecer en un país desarrollado y con bienestar, donde además unos padres han cumplido su deseo de serlo, la lista de riesgos supera estas bondades. “Según los estudios efectuados en este terreno, la adopción internacional dificulta la creación de una buena red de protección del menor en su lugar de origen”, dicen. Tampoco olvidan los intereses financieros en juego, “que entrañan el riesgo de malas prácticas y la oferta de niños metidos en orfelinatos para ganar dinero”. El documento, que cifra en entre 15.000 y 80.000 euros el coste del proceso para los padres, explica que los centros extranjeros suelen ser estatales y reciben una suma por cada niño adoptado. En China, se advierte, “es imposible saber si la adopción ha seguido el procedimiento adecuado”.

Además, sostienen, “no es creíble que EE UU y los demás miembros de la UE, sean incapaces de asegurar que sus niños crezcan en el seno de su propia familia”. En 2015, de los menores extranjeros llegados para la adopción, 11 habían nacido en Hungría, ocho en Bulgaria, siete en Polonia, dos en Portugal y otros ocho en Eslovaquia.

Las agencias holandesas especializadas en la adopción internacional prefieren analizar a fondo el informe antes de pronunciarse. Han recordado, de todos modos, que la Convención de la ONU sobre los Derechos del Niño, y los Convenios de La Haya sobre los niños,“califican de derecho fundamental que estos puedan crecer en una familia con un lazo jurídico permanente”. Las redes sociales sí se han llenado de testimonios a favor y en contra firmados por hijos adoptivos. Todas las experiencias son íntimas, pero algunas, como Josan, una mujer haitiana de 33 años, hace hincapié en la pobreza: “Si la ayuda al desarrollo funcionara de verdad no habría tantos países pobres”, ha declarado a la televisión pública, NOS.

(Fuente: www.internacional.elpais.com)

Adopciones truncadas.

“No la soporto, no la quiero”. Cuando Mercedes Mas Soler verbaliza con esta crudeza sus sentimientos hacia R., lahija adoptiva que había deseado con todas sus fuerzas y con la que durante ocho años intentó superar serias dificultades de adaptación, admite que se siente “una mierda”. Pero si ha accedido a contar su historia a La Vanguardia es porque cree que su experiencia puede ayudar a levantar el tabú que envuelve una situación tan extremadamente dolorosa como una adopción truncada. Una realidad silenciada que, oficialmente, en Catalunya afecta a un 1,5% de las familias adoptivas, porcentaje que se eleva al 6% cuando los niños aterrizan en su nuevo hogar a partir de los 6 años. Según las expertas consultadas por este diario, la estimación podría ser la punta del iceberg, puesto que entre el 30% y el 40% de los ingresados en centros terapéuticos y de acogida de menores son adoptados.

¿Qué es una adopción truncada? “Se trata de niños cuyas familias no se encuentran en disposición de continuar haciéndose cargo de ellos y pasan a la tutela de las administraciones públicas, pudiendo ser objeto de una nueva adopción. Es una situación similar a la de aquellas familias biológicas con hijos conflictivos que, cuando se ven superados por la situación acuden a los servicios de protección de menores, aunque en estos casos no se presenten como un abandono”, aclara Marga Muñiz, terapeuta familiar experta en adopción internacional y autora del libro Los niños no vienen de París. En ambos casos la situación es muy traumática, pero para los niños adoptados supone un doble abandono.

“Normalmente el niño no tiene una segunda oportunidad, cuando es llevado a una institución está muy herido y ya no tiene la edad ni las ganas de empezar de nuevo”, constata Ana Berastegui, investigadora y directora de la cátedra Familia y Discapacidad de la Universidad Pontificia de Comillas, que precisa que la adopción en España es “irrevocable”, por lo que no se pueden devolver los niños a sus países de origen. “El sistema es idéntico al de un hijo biológico, no hay mecanismo por el cual puedas dejar de ser padre aunque tu hijo esté en una institución”, explicita.

Sin embargo, al no existir lazos de sangre, la ruptura tiene un sentido más radical. Para los padres, que han pasado por un largo proceso –y alimentado muchas expectativas– antes de acoger a la criatura, la sensación de fracaso es inmensa. “Hay mucha culpa y mucha vergüenza, que se lleva en secreto, porque es muy difícil de asumir, para uno mismo y de cara a la sociedad”, sostiene Berastegui, que considera “terapéutico” que se pueda abordar un asunto sobre el que otros países europeos están rompiendo el silencio.

En Francia, por primera vez el ministerio de Exteriores ha facilitado cifras: en los últimos dos años unos 40 niños adoptados en el extranjero han sido devueltos a los servicios sociales, lo que equivale a un 2% de las adopciones. El tema se aborda en el libro titulado Mala madre, en el que una mujer explica su dolorosa experiencia, y se ha empezado a cuestionar el sistema. “Algunos niños presentan múltiples problemas de comportamiento. Situamos a los futuros padres en la posición de terapeutas. Eso es poner el listón muy alto”, reconoce Nahalie Parent, presidenta de la asociación francesa Infancia y Familia de Adopción.

“En general, se trata de niños que tienen unos problemas tan fuertemente arraigados, como resultado de su pasado, que son incapaces de vincularse y llegar a sentirse parte de la familia por muchos esfuerzos que ésta haga”, explica Muñiz. Cuando se añaden discapacidades derivadas de patologías como el síndrome alcohólico fetal, que hasta hace poco no eran diagnosticadas, la situación resulta a veces insuperable.

En España, donde las adopciones internacionales son un fenómeno más reciente, no hay cifras oficiales. Muñiz habla de un 1,5% de rupturas –lo que significaría que en un período de 10 años unos 500 niños pasan a depender del sistema de protección de menores– y señala que, en países con más tradición en este terreno, como Holanda (5%), Suecia (6%) y Gran Bretaña (11%), los porcentajes son más elevados.

Berastegui señala dos etapas especialmente delicadas en una adopción: el primer año, en el que se debe crear el vínculo entre la criatura y los padres, y la adolescencia, cuando los problemas más o menos latentes se manifiestan. “Los jóvenes se preguntan por sus orígenes y se pone a prueba el vínculo”.

El aumento de adopciones truncadas que están detectando los especialistas en los últimos años se relaciona con el hecho de que muchos de los niños adoptados a principios de la década pasada están llegando a esta etapa. “Hace unos 15 años la adopción estaba muy idealizada y hubo un boom de adopciones internacionales, era como una moda”, argumenta Agnès Russiñol, directora del Institut Català de l’Acolliment i de l’Adopció (ICAA). Reconoce que en ese momento se tendió a subestimar “la mochila emocional” de estos niños, especialmente los que han pasado los primeros años en un orfanato. “Son criaturas que han sufrido mucho, a veces han sido objeto de maltrato, por lo que requieren familias muy preparadas para realizar un trabajo de reparación”, apostilla.

“La gente adopta pensando que el amor todo lo cura. Es una condición sine qua non, pero no es suficiente, no debemos ser naifs”, advierte Eva Gispert, presidenta de la asociación Familia y Adopción. Según su experiencia, la idea de que cuanto más pequeño sea el niño menos problemas psicológicos arrastra es errónea. “Las secuelas también pueden venir de un embarazo bajo un gran estrés”, señala Gispert. A su asociación cada día llegan más padres con “situaciones desesperadas, un enorme sentimiento de culpa y una gran sensación de desamparo”.

Para las expertas, la labor de prevención y de información antes de adoptar es fundamental. “Durante mucho tiempo, hemos tenido los procesos más laxos de toda Europa. En Bélgica, el 30% de los aspirantes ven rechazada su idoneidad, mientras en España el porcentaje es del 3%”, subraya Berastegui.

“Las adopciones internacionales son un contrato privado entre la agencia de adopción y la familia”, precisa Russiñol, que pide “no banalizar” unas rupturas en las que “todo el mundo sufre mucho” y que su departamento tiene “la responsabilidad” de atender. Por ello, juzga necesario “reforzar la preparación de las familias para que la gente sepa dónde se mete” aunque admite las dificultades de financiación. El departamento ha creado un grupo de trabajo para determinar los recursos que se necesitan para afrontar estas situaciones.

Para evitar llegar al extremo de la separación, tanto Russiñol como otras especialistas animan a los padres adoptivos a buscar ayuda cuando surgen problemas de adaptación o de comportamiento. “No hay que esperar a que la situación se degrade y sea demasiado tarde”, opina Gispert, que advierte sobre la falta de terapeutas con la preparación adecuada para atender esta demanda.

Etapas que llevan a la ruptura

1. La familia empieza a ver que las dificultades son mayores que las alegrías. Muchos padres en esos momentos empiezan a preguntarse cómo se les ocurrió pensar en adoptar. El problema arranca cuando este pensamiento se tiene de forma reiterada.

2. Los padres empiezan a percibir el problema con tal magnitud que no se sienten capaces de manejarlo ni mucho menos de superarlo.

3. La familia se queja abiertamente de las dificultades ante otras personas. Es importante que en este momento cuente con un grupo de apoyo, que le ayude para no avanzar más en el camino de la adopción truncada. Otras familias que hayan vivido esta situación son las mejor preparadas para hacerlo.

4. Se produce un punto de inflexión. Sucede algo que lleva a la familia a pensar que no puede tolerar por más tiempo la conducta de la criatura. Por ejemplo, un acto de piromanía o de crueldad con algún miembro de la familia, que los atemoriza hasta el extremo de pensar que sería mejor no continuar insistiendo en su vinculación con la familia.

(Fuente: www.lavanguardia.com)

Olvido Macías: «Si tienes amor, hay esperanza»

La periodista Olvido Macías estrena nuevo libro, «Vidas Unidas. 22 experiencias de familias adoptivas» (Lid), donde ha reunido los testimonios de los padres que un día se atrevieron a serlo de unos hijos que les habían «nacido» en el otro lado del mundo. La misma autora es madre de dos chicos chinos que no se parecen a ella pero tienen su misma sonrisa, como le dijo una vez el padre Ángel, de la organización Mensajeros de la Paz. Cuentan esta historia de valentía Anabel Díez, Jordi Sevilla, Pilar Cernuda, Pilar Rahola o Ángel Expósito, entre otros, en un libro prologado por Anne Igartiburu.

–¿Cómo llega a estas 22 historias?

–Pues después de un proceso muy largo, tras reunir los testimonios de muchas familias que a mí me interesaban personalmente para que me contaran sus historias. Se trata de unas familias y unos niños muy valientes, que se enfrentaron a otro mundo y que decidieron unir sus vidas en un momento dado. Hay una leyenda china que se llama «El hilo rojo», que cuenta que quien esté destinado a encontrarse, al final lo hará por muchas que sean las vueltas o los nudos que tenga el hilo. Me preocupaba mucho como madre adoptiva –tengo cuatro, de los cuales dos son biológicos– la postadopción, porque en la primera fase tenemos mucha información de los países, nos dan charlas en las asociaciones que se encargan de los trámites, pero luego pasa lo mismo que en el postparto, del que hay menos información. Pues resulta que ahí es donde tenemos más problemas porque hay muchas cosas que desconocemos en casi todos los ámbitos que influyen en el hijo y no había nada escrito.

–Porque no es fácil contar cómo se integra un niño así en su vida.

–Bueno, también me impulsó a hacerlo el sobrecogedor libro de la escritora china Xinran «Las hijas del Yang-Tsé», en el que explica por qué se abandonan a las niñas en China en el que siempre hay algo evocador, porque las madres biológicas se preguntan siempre qué habrá sido de sus hijas. Siempre hay preguntas y respuestas simbólicas presentándoles cómo son nuestros niños, cómo hemos sufrido embarazos burocráticos, exámenes de nuestra economía, análisis de nuestra capacidad mental, etc.

–¿Cambia mucho la visión de la adopción una vez que se cierran las puertas de casa y comienza la vida real?

–En mi casa no cambió mucho porque adoptamos a nuestra hija Vera Jin con 11 meses y como todos los niños que vienen de los orfanatos no son nada expresivos, sólo para llorar y sólo cuando ya llevaba algunos días con nosotros. Tenía una infección tremenda en los oídos y no se quejaba porque ellos se acostumbran a que nadie los va a atender si no pueden. Era muy calladita, apenas daba ruido, aunque después se espabiló y comía como cualquier bebé. En cuanto al niño, que lo adoptamos hace seis años, cuando él tenía cinco y medio, la situación fue muy buena aunque al principio le parecía todo muy raro. Cuando íbamos toda la familia por la calle siempre iba delante o detrás de nosotros, nunca en el grupo. La psicóloga nos dijo que tenía un miedo tremendo a ser abandonado. Hablamos de un niño con el paladar abierto y con el labio leporino que sufrió varias operaciones y tuvo cuatro familias antes de llegar a nosotros.

–¿Quiénes son más valientes, los niños o los padres?

–Los niños por supuesto, porque los padres llevamos una preparación y somos los que decidimos que queremos tener uno. Ellos se encuentran en un orfanato, no saben cómo ni por qué han llegado allí y un día les dicen que va a tener unos padres. A lo mejor les enseñan una foto y el niño dice vale, pero se tiene que enfrentar a un mundo distinto porque hablamos de adopción internacional. Es tan brutal el choque que tienen que sufrir los pobrecitos pero es tal las ganas que tienen de aferrarse a un cariño y a una familia diferente, que su evolución es rápida y tremenda.

–¿Es verdad que como dice Pilar Cernuda, en el libro es la mejor decisión?

–Absolutamente. Yo soy madre biológica y adoptiva, pero te aseguro que no puedo comparar las dos experiencias, aunque es cierto que en la adopción tú vives un embarazo burocrático, pero lo positivo es que esa fase se vive de una manera muy especial. Cuando fui a adoptar a mi hija Vera, estaba embarazada, con tan mala suerte que perdí a ese bebé a los siete meses de embarazo. Afortunadamente me supuso un plus de vida en un momento muy duro.

–Al final son ellos los que más ayudan a los padres.

–Creo que siempre ser padres es entregarse, porque alguien quiere que les des tu amor incondicional. Los niños son los que nos eligen en cierta forma. En China, el centro de adopción busca alguna similitud entre los padres adoptivos y el niño que ellos les asignan. Es muy curioso, si a un padre le gusta tocar el piano le buscan un pequeño que tenga unas cualidades innatas para la música.

–¿Se ha atrevido a ver, después de adoptar a su hija china, el documental «Las habitaciones de la muerte»?

–Si te digo la verdad, nunca lo vi hasta después de muchos años, aunque ése fue el punto de partida de muchos padres para adoptar en China. Cuando lo he visto, me ha parecido tremendo. Es muy duro. Mi hija tuvo que estar seguramente atada, porque aunque era capaz de ponerse erguida en la cama no podía utilizar sus manos para jugar. Le llevamos una muñeca pequeña a China como regalo, pero ella la miraba con desinterés y no era capaz de cogerla con las manos. ¡Qué diferencia de un niño que crías desde pequeño que siempre está pataleando y moviéndose...! Siempre nos dicen que el dinero que los padres dan de donativo en los orfanatos se vuelca en ellos. Mi hijo Diego vino muy bien de salud y bien operado.

–¿Éste es un libro de desahogo o de esperanza?

–Bueno, si tienes amor hay esperanza y está claro que en los momentos más difíciles los padres dicen que quieren seguir luchando. Es un libro de esperanza porque se habla desde muchas perspectivas. Y es un libro de testimonios para conocer la realidad.

(Fuente: www.larazon.es)

Adopciones, "historias de valientes con mucho amor".

Olvido Macías es periodista y madre de dos hijos biológicos y dos adoptivos. Presenta su libro 'Vidas Unidas', en el que narra la historia de 22 familias adoptivas. En él, las familias cuentan el encuentro con sus hijos, los momentos buenos y los menos buenos; pero, sobre todo, es un libro que trata sobre la postadopción.

Por Patricia Velasco:

¿Qué le motivó a hacer este libro?

En principio, porque soy madre adoptiva de dos niños. Tengo dos hijas biológicas y dos adoptados (niña y niño). Otro motivo es que echaba de menos que hubiese testimonios en primera persona de padres adoptivos que tratasen el tema de la postadopción. Al principio todo es maravilloso, pero eso va cambiando y hay interés por saber sobre la evolución de esos niños cambiando, adaptándose, cumpliendo años, cómo llegaban a la adolescencia... Hace unos años, leí el libro "Las hijas del Yang-tsê" de Xue Xinran. Esta mujer entrevistaba a madres que habían abandonado a sus hijas en China. Después de leer cada una de esas historias, me quedaba en el aire qué habría sido de esos hijos. Entonces, me dije, voy a contar la otra parte: qué es de esos niños hoy en día, dónde están, en qué países... La mayoría de las personas, cuando abandonan a un hijo, piensa que estará en un orfanato, pero muchas veces no se imaginan que puede estar en la otra punta del mundo. Es completamente diferente a lo que uno suele pensar en este tipo de casos, y de ahí surgió la idea.

En un libro que contiene 22 experiencias de familias adoptivas, ¿por qué no introdujo su experiencia?

Quizás por pudor. Si hubiera querido escribir mi historia en primera persona lo podría haber hecho, pero me parecía más interesante ver cómo les va a otras personas, como a Jordi Sevilla, que adoptó aquí en Madrid; Pilar Rahola, que adoptó en Barcelona y también en la antigua Unión Soviética; Pilar Cernuda, en República Dominicana; Ángel Expósito, en China; el padre Ángel, que es padrino de un niño en El Salvador; y a muchas otras personas que no son conocidas, y que tienen historias muy bonitas y otras muy tremendas.

¿En qué coinciden todas estas experiencias?

Son historias de valientes con mucho amor. Todas, incluso las que están ahora con graves problemas. Hay un gran amor por parte de los padres y, también evidentemente, por parte de los hijos. Hay niños que tienen problemas duros, lo que llamo ese plus emocional que trae el niño del orfanato y que en algún momento de su vida le sale. Estos niños son conscientes de lo que significa un abandono, por mucho que quieran a sus padres adoptivos, y eso les lleva a tener que digerir esa historia. Incluso en los casos más graves, niños con síndrome de alcoholismo fetal, como es el caso de algunos de Rusia. Niños que son problemáticos, que tienen un comportamiento que no es lo normal, y aun así ese amor persiste en los padres. Hay que acostumbrarse que no solo con el amor se solucionan los problemas. Sí, el amor te ayuda a saber que estás aquí, que eres un pilar al que puede agarrarse ese niño, pero necesitas especialistas. No nos tiene que dar miedo ir a un psicólogo. Aunque sean historias de valientes con mucho amor, en muchos casos no solo el amor puede sacar del problema a un niño.

De estas experiencias, ¿cuál le parece más dura?

Hay varias. Por ejemplo, el caso de Eduardo, que se titula 'Ni un solo momento de felicidad'. Este hombre y su mujer adoptaron a tres hermanas biológicas de Rusia. Las niñas, según él, venían de unas vivencias muy duras, sobre todo las mayores. Él se ha sentido utilizado por ellas en el aspecto emocional. Los problemas de la adopción rompieron el matrimonio. Las niñas se quedaron con el padre, pero luego le demostraron al padre, o así lo siente él, que no les importaba. Las chicas se fueron de casa al cumplir la mayoría de edad. De repente, aparecían para pedirle dinero, pero sin resolver sus problemas. Al acabar el libro, hablé con él y me dijo que había quedado con dos de sus hijas para ver si retomaban la relación. Aquí estaría lo positivo de esta historia.

El otro caso son niños con el síndrome de alcoholismo fetal (problemas físicos, mentales y de crecimiento que se pueden presentar en un bebé cuando la madre toma alcohol durante el embarazo) en niños procedentes de la antigua Unión Soviética. Es el caso de Montse Roca, que tiene un hijo con este síndrome. Un síndrome que hace que este niño pueda ser agresivo y necesite medicación, que corresponde a distintos tipos de enfermedades. Esta enfermedad no se puede tratar como una sola. Además, en España hasta hace poco no era reconocido como una discapacidad y crea muchos problemas, por desgracia.

¿Qué experiencia te ha llegado más al corazón?

Hay dos casos. Uno es el caso bueno de Yo yó, uno de las hijas adoptivas de Blanca Rudilla. Blanca trajo a Yo Yó para que la operaran del corazón porque estaba grave. En realidad trajo a dos niñas, pero una de ellas murió tras la operación de corazón. Yo Yó tuvo la suerte de sobrevivir, de tener unos padres maravillosos y unos médicos estupendos, que hacen que en el Hospital Niño Jesús la llamen la 'niña milagro'. El otro caso es el de Daniel, el protagonista del segundo capítulo, "el héroe del basurero". Él tiene sindactilia, es decir, le faltan algunas falanges de los dedos, y fue encontrado por un cuidador del orfanato en un basurero. Daniel, un niño maravilloso, va a ser el único hijo adoptivo que hable en la presentación de mi libro, que tendrá lugar el 28 de noviembre en la sede de la Comunidad de Madrid. Él ha sido adoptado de mayor, ya con más de diez años, y es el vivo ejemplo de que, a pesar de las dificultades que puedas tener en la vida y la falta de amor, el ser humano puede florecer cuando tiene las condiciones oportunas.

¿Por qué es tan difícil adoptar?

Eso siempre me lo he preguntado yo, pero con el tiempo te vas dando cuenta de que, a veces, es necesario ese tiempo. Es verdad que, según los países, los tiempos se hacen más largos o no. Es difícil, porque primero necesitas la autorización de tu comunidad autónoma, una evaluación psicológica y económica y, sobre todo, ver si la pareja es capaz de afrontar los problemas que puedan surgir con un niño adoptado. Evidentemente, te pueden surgir los mismos problemas con un hijo biológico, pero aquí está el plus emocional del niño abandonado y, evidentemente, esos requisitos hay que cumplirlos. No se decide a la ligera si una familia es idónea o no. Muchas familias se desbaratan porque no son capaces de afrontar los problemas que han surgido después de una adopción.

Dependiendo del país de origen, los plazos serán más largos o no. La media de espera, en adopción con necesidades especiales, es de un año y medio, y en adopción normal unos siete u ocho años. Ahora mismo no hay niños en los orfanatos. Niños mayores, niños con necesidades especiales, es lo que hay, en estos momentos, en adopción. Lo que sí que pido, y lo digo por los niños con síndrome de alcoholismo fetal, es que por favor el origen de esos niños sea serio, sea responsable. Si un padre preadoptivo quiere aceptar a un niño con determinados problemas, está en su derecho de saber todo lo que puede llevar ese niño a casa, en su maleta. Eso me parece fundamental, que te permitan, también, que pediatras del país de los padres adoptivos puedan examinar a esos niños, o por lo menos que haya unos protocolos para que sepas si el niño tiene necesidades especiales. Me parece muy injusto que una persona o un matrimonio que quiera adoptar a un niño, dándole todo su amor, después se encuentre con cosas que desconoce. Cosas tan graves como el síndrome de alcoholismo fetal.

Cuando hay hijos biológicos en la familia, ¿cómo se debe trabajar con ellos el proceso de adopción?

Haciéndoles partícipes en el proceso de adopción de su hermano.

¿Qué recomendaciones harías a unos padres que van a iniciar un proceso de adopción? 

Que tengan mucha paciencia, muy claro lo que quieren hacer y que estén dispuestos a todo.

¿Volverás a escribir sobre adopciones? 

La verdad es que me gustaría y, de hecho, aunque hay que esperar unos años, me encantaría hacer la segunda parte de este libro con los niños que aparecen en esas historias. Que ellos me hablen de su experiencia como hijos adoptivos. Me parecería muy bonito que pudiese ser esa la segunda parte.

(Fuente: www.madridiario.es)