Éste blog está creado para ayudar a todas las personas que estén pensando ó hayan decidido adoptar un niño(-a). En él contaremos nuestra experiencia completa de Adopción Internacional y esperamos contar con vuestras experiencias, noticias, Ecais...
viernes, 25 de noviembre de 2016
Expertos y familias abordan la adopción en las primeras jornadasnacionales.
lunes, 24 de octubre de 2016
Alcoholismo antes de nacer.
Fue pasando el tiempo y al año de estar en España no mejoraba y no hablaba. Fue cuando empezaron a saltar las alarmas. Lucía ya estaba escolarizada, un curso menos del que le correspondía, pero seguía entrando dentro de lo normal. Cuando ya pasó a Educación Infantil descubrieron que la niña era autista y su autismo estaba causado por el síndrome alcohólico fetal, más conocido como SAF. Como dice su madre, que es enfermera, su autismo es de libro. Ahora empieza a decir alguna palabra, pero se comunican con el lenguaje de signos que han tenido que aprender juntas. Desde que se puede expresar, su nivel de ansiedad ha ido bajando, pero ha sido complicado.
Lucía e Itziar no son un episodio aislado. Hace unos 10 años empezaron a aparecer casos de este tipo en niños adoptados procedentes de los países del Este de Europa, cuenta a este periódico Óscar García, pediatra del Hospital del Mar(Barcelona), que lleva años trabajando con niños con SAF. "Son países con altas tasas de alcoholismo, sobre todo en poblaciones de alto riesgo social, de donde provienen la mayor parte de los niños adoptados", apunta el pediatra.
Otros países europeos están viviendo situaciones similares, según explica García. El primer registro más o menos fiable está en Suecia, donde aproximadamente el 50% de los niños adoptados nacidos en países con altas tasas de alcoholismo tienen SAF. Para el pediatra, no sería de extrañar que las cifras de España sean parecidas. Por eso, entre sus prioridades está llevar a cabo un estudio -junto a los hospitales Sant Joan de Déu y Vall d'Hebron- para conocer el número de casos que hay en Cataluña, región en la que se ha registrado un gran número de casos.
De hecho, Cataluña cuenta con unos 5.000 menores adoptados procedentes de países del Este. Aunque las cifras han ido disminuyendo cada año, desde 2010, sólo de Rusia y Ucrania, se han adoptado 852 niños, según el Instituto de Estadística de Cataluña, un número considerable si se compara con el total nacional: de 2010 a 2014, 2.503 niños de Rusia y 142 de Ucrania, según datos del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad -sin contar los procedentes de otros países del cinturón del vodka, como Bulgaria, o ex repúblicas soviéticas como Kazajistán (195 niños de 2010 a 2014)-.
Es evidente que no todos los niños adoptados en los países del Este tienen SAF, pero ante este problema la Generalitat señaló en julio que se está planteando no conceder más adopciones de niños procedentes de Rusia y Ucrania.
Por su parte, las familias afectadas llevan tiempo movilizándose para mejorar la vida de los afectados y que se reconozca el síndrome (en España se considera una enfermedad rara y no crónica). Es el caso de SAF Group, un grupo de padres con niños afectados por este problema cuya presidenta es la propia Itziar, que aboga por que se aborde el problema con profesionalidad. Tiene claro que el futuro de su hija se lo tiene que dejar ella "puesto que Lucía no tiene futuro por sí misma, siempre será dependiente, en mayor o en menor medida".
Para poder tratar y seguir a estos pacientes, tanto los padres como los especialistas que les atienden están luchando por la implantación de unidades expertas en las que haya pediatras, neurólogos, neuropsicólogos, trabajadores sociales, educadores sociales... Este año la asociación ha puesto en marcha el proyecto Koala, que consiste en el acompañamiento de los niños por parte de educadores sociales. Muchos de los niños con SAF tienen síntomas agresivos o de comportamiento. Es difícil reeducarlos porque muchas veces no logran acordarse de lo que hacen. Por eso, "tener un educador que les haga trabajar sobre ello y reconducir la situación, puede dar resultados muy positivos", explica Itziar.
El consumo de alcohol durante el embarazo puede provocar daños irreparables en el sistema nervioso del feto que le afectarán a lo largo de toda su vida y la alteración que se produce en el cerebro no se cura. El SAF se presenta de distinta forma en cada persona que lo sufre. Dificultades de aprendizaje, retraso en el desarrollo, trastornos cognitivos y de conducta, problemas de memoria o déficit de atención... son los signos visibles de este síndrome, a los que hay que añadir una serie de rasgos físicos en la caracomo aplanamiento del espacio entre la nariz y el labio superior, el labio superior delgado y los ojos pequeños.
En muchos de estos casos, el diagnóstico se ha hecho tarde y como la alteración del cerebro no se cura sólo se tratan los síntomas. A veces, el desconocimiento de la exposición al alcohol durante el embarazo de muchos de los niños adoptados provenientes de los países del Este de Europa ha hecho que se tenga un diagnóstico tardío o que se confundan con otras entidades, como Trastorno por Déficit de Atención por Hiperactividad (TDAH), problemas de conducta o agresividad. A esto hay que añadir que la mayoría ha vivido siempre en orfanatos y esa institucionalización favorece la aparición de problemas del desarrollo neurológico.
Por eso, desde hace un tiempo, Óscar García trabaja en encontrar algún tratamiento para mejorar el rendimiento cognitivo de estos niños. De hecho, hay en marcha un estudio, que cuenta con la financiación de la Fundación Mutua Madrileña, con un antioxidante derivado del té verde, la epigalocatequina galato, en el que participan unos 80 niños. Se trata de un estabilizador del funcionamiento neuronal y "en unos meses, empezaremos a valorar los resultados", apunta el pediatra.
Mientras tanto, Lucía está tomando este suplemento. Aunque no participa en el estudio, porque con su autismo es complicado valorar la evolución, su madre cuenta que se lo da todas las mañanas "dado los buenos resultados que se han obtenido en niños con síndrome de Down".
(Fuente: EL MUNDO)
Las adopciones internacionales se desploman en la última década. Adopción en Málaga.
También continúan descendiendo las gestiones para adoptar a un menor de Rusia debido "a las dificultades surgidas con su nueva legislación de exclusión de monoparentales y al parón ocasionado mientras se prolonga la firma del nuevo convenio". En este primer semestre, de hecho, no se ha tramitado ninguna nueva solicitud para adoptar a menores de esta zona. Cabe resaltar también la ausencia casi total de expedientes dirigidos a países africanos debido al cierre de algunas zonas, bien por modificaciones legislativas, caso de Mali o por saturación de expedientes, como ocurre en Etiopía.
Adriana Alba Delgado, presidenta de la asociación Adopma, que ofrece asesoramiento a los futuros padres, ha sido testigo de cómo las consultas han bajado significativamente. "Ahora está todo bastante parado. El número de adopciones ha caído muchísimo desde hace cinco años por la crisis y el endurecimiento de los requisitos", explica. El colectivo nació en 2007 gracias a la iniciativa de 50 familias que sumaron fuerzas frente a la demora en los trámites que entonces ya se empezaba a registrar.
Las trabas burocráticas y la legislación obliga a que muchas familias terminen desistiendo por las esperas y otras continúen armándose de paciencia. "Sabes que empiezas un día pero no cuándo acabará el proceso. Es doloroso. Genera muchísimo desgaste emocional", apostilla la responsable de Adopma. A ello se suman los costes. Todos los expedientes de adopción internacional son tramitados a través de organismos acreditados especializados en cada país y el desembolso oscila entre los 7.000 y los 21.000 euros, dependiendo de cada lugar de origen. Las estancias también corren del bolsillo de las familias, que pueden llegar a desprenderse de unos 30.000.
Adriana hizo cinco viajes a Rusia, el país de origen de su hijo. Lo conoció en octubre de 2008 y llegó a su casa en mayo de 2009. Tenía 24 meses. "Lo conocí en el segundo, era su cumpleaños y quise ir para verlo porque sabía que el juicio iba a tardar. Fui por quinta vez para recogerlo. No solo hay que pagar hotel y vuelo, necesitas intérprete y alguien que te oriente en un país en el que incluso desconoces el idioma", sostiene.
Su hijo llegó en apenas dos años, un tiempo que considera "récord". Pero no es lo habitual. Aunque la demora media de los trámites, desde que se inician hasta que los niños llegan a sus familias adoptivas, se sitúa en torno a los tres años, en casos como China la espera se alarga hasta los diez. "Durante el boom de la adopción internacional los trámites para adoptar un niño eran resueltos en unos seis u ocho meses", explica Isabel Machado, jefa del servicio de Adopción Internacional en la Consejería de Igualdad y Políticas Sociales, que añade que desde que China firmó el Convenio de la Haya de 1993, a favor de los derechos del niño y de medidas de protección que eviten a los menores salir de su país de origen, se han generado enormes restricciones para la adopción internacional.
Pese a esta disminución en la llegada de los menores en esta modalidad, durante el primer semestre la Consejería de Igualdad y Políticas Sociales ha registrado un aumento del 25,7% de los nuevos expedientes.
La caída libre de esta modalidad ha provocado que las solicitudes para adoptar un niño español superen a las peticiones para la adopción internacional. Durante el año pasado 368 familias andaluzas iniciaron trámites para una adopción nacional, mientras que en adopción internacional se registraron 141 expedientes. La mayoría de los niños españoles en situación para ser adoptados presentan dificultades (edad, enfermedades y formar parte de un grupo de hermanos, entre otros problemas).
El perfil de las familias que logran una adopción internacional responden en la mayoría, un 78%, a matrimonios. Un 15% de los expedientes son tramitados por mujeres solteras que forman familias monoparentales; un 3% por hombres y un 2% de parejas de hecho (a excepción de parejas del mismo sexo, que a fecha de hoy no están contempladas en esta opción en prácticamente ningún país). El deseo de ser padres está detrás de cada uno de estos expedientes. Son varias las familias que ya tienen hijos propios u otros adaptados que se interesan por otro. Durante el proceso, algunas mujeres llegan a quedarse embarazadas. El dilema estriba en continuar o no con los trámites.
«Yo sin ti no me quedo».
«Yo sin ti no me quedo», con ese explícito título María Fernanda Alvano Casademunt comenzó hace más de tres años un blog en Internet para contar cómo están viviendo ella y su pareja David los trámites para ser padres de un hijo adoptivo.
Lo que nunca pensó es que ese blog más que un cuento dulce y lleno de ternura, como el que escriben las mamás biológicas durante los nueve meses de espera de sus bebés, estaría lleno de sinsabores, duros trámites, complicaciones, bajones y momentos de desesperación, aunque con el mismo final, un hijo con el que formar una familia.
Y es que el aplazamiento de la edad para plantearse la maternidad, problemas de salud, familias monoparentales o parejas del mismo sexo son circunstancias que hacen necesario pensar en nuevos modos de formar una familia. Cada vez son más las personas en la sociedad actual que deben acudir a las adopciones o si no, buscar alternativas para poder formar familias con hijos.
Desde que a Marifé, como todos la conocen, le detectaron una endometriosis a las puertas de la treintena y, como consecuencia, la improbabilidad de tener hijos biológicos, le vino a la cabeza la posibilidad de la adopción para formar su propia familia con David.
Desde que a Marifé, como todos la conocen, le detectaron una endometriosis a las puertas de la treintena y, como consecuencia, la improbabilidad de tener hijos biológicos, le vino a la cabeza la posibilidad de la adopción para formar su propia familia con David.
Dificultades
Lo que no se pudo imaginar nunca esta mujer fueron las dificultades y duras pruebas que tendría que soportar hasta la llegada de su hijo adoptivo.
En junio de 2013 comenzaron a dar los primeros pasos para una adopción internacional y a falta de dos meses y medio para que llegue 2017, aún no tienen a ese deseado hijo.
Y es que la cruda realidad les llegó enseguida, porque uno de los requisitos para esa adopción era que debían estar casados, por lo que tuvieron que acelerar los trámites para la boda en diciembre. «Si no estás casado, se te cierran un montón de puertas», cuenta Marifé. Así, los primeros trámites se tuvieron que aplazar a junio de 2014, en lo que sería el inicio de «un proceso muy difícil» que se prolonga hasta hoy.
«Te sientes muy solo», confiesa esta terapeuta ocupacional, que también es titulada en Enfermería. Por ello, decidió crear un blog para contar su realidad, su día a día en la adopción. Y también como «forma de reinvindicar que esto no puede ser así», porque recuerda que la adopción no deja de ser una forma de maternidad, aunque no sea biológica, algo que parecen olvidar las autoridades, lamenta.
El periplo empezó con los trámites para lograr el 'certificado de idoneidad', requisito indispensable que otorgan las comunidades autónomas, administración a la que están transferidas las competencias en adopción. Un certificado que parece toda una reválida de cómo ser unos padres ejemplares y ciudadanos modélicos, a juzgar por los requisitos por los que tienen que pasar parejas como Marifé y David. Ellos comprenden esos trámites, pero lamentan que sea tan difícil la adopción cuando para una madre biológica todos son facilidades.
Cursos formativos durante dos o tres fines de semana en la provincia de Badajoz con un equipo de adopción de la comunidad autónoma, dos o tres entrevistas con otro equipo de la provincia de Cáceres, certificado de no poseer antecedentes penales firmado por un funcionario y un responsable de la Policía Nacional y una documentación extensa, «para la que siempre es necesario perder varios días de trabajo para cumplimentarla», lamenta.
Cursos
Aunque para Marifé, la prueba más complicada es el examen sicológico con los trabajadores sociales, que, según esta futura madre adoptiva, «te pone en situaciones límites» y supuso tal presión que a punto estuvo de tirar la toalla.
Preguntas como qué te supuso la muerte de tu padre, probablemente uno de los acontecimientos más duros hasta ahora en su vida, intimidades como por qué dejaste a tu anterior novio, hablar de las exparejas de ambos y rememorar momentos delicados supusieron para Marifé la prueba más complicada. Porque también te preguntan por tus hermanos, a qué se dedican y cómo son. «Cuestiones que son poco entendibles», asegura.
«Vives con el miedo de que esto lo digo o no, esto me puede perjudicar o impedir que sea madre adoptiva. Nosotros optamos por contar toda la verdad, pero te aseguro que esto provoca tal ansiedad en casa».
Luego está el tema económico, una adopción internacional puede suponer un mínimo de 30.000 euros. Además, debes asegurar que su situación laboral es estable de cara al futuro. «El tema económico es muy agobiante», confiesa.
Bulgaria
Todo para conseguir el ansiado 'certificado de idoneidad', un documento indispensable que, en el caso de Marifé, de poco les valió cuando tras casi dos años de trámites para adoptar a un niño de Bulgaria, el país decidió cerrar las adopciones de forma temporal. Ante ese trance, la pareja de Almendralejo ha tenido que iniciar este verano de nuevo los trámites de adopción, incluido ese certificado, con un nuevo país, Vietnam.
«Piensa que el problema no es sólo que los trámites sean largos y muchos los documentos que tenemos que aportar, sino que además, cada tres meses, por ejemplo, cumple el certificado de penales, con lo que tienes que volver a renovarlo», relata la pareja.
Algo parecido les ha ocurrido. Han tenido que comenzar casi desde cero porque los requisitos que les imponen a los padres para la adopción en cada país cambian. Vuelta a certificar documentos que deben ser firmados por dos notarios y traducidos al idioma del país de origen del niño.
«Te sientes muy solo. Para la administración sólo eres un número y eres tú la que tienes que realizar todos los trámites. Yo no me considero torpe, pero en estos casos, ves que es muy complicado para cualquiera», cuenta Marifé.
Porque una vez cumplidos los trámites con la administración, llega el momento de tratar con una agencia, empresas privadas que tramitan los permisos de adopción en cada lugar de origen de los niños. Son necesarias para la adopción internacional, pero suponen muchos gastos a los futuros padres, que se vuelven locos con los trámites.
A ellos hay que sumarle la complicación del viaje a por su hijo, que para muchos resulta la prueba más complicada, porque requiere de una estancia de varias días o semanas en un país siempre desconocido.
«A veces resulta una frustración», confiesa, aunque «yo sin ti no me quedo», sentencia esta mujer que lucha por formar su propia familia.
(Fuente: www.hoy.es)
Las adopciones internacionales caen en Extremadura casi un 80% desde el 2010.
El endurecimiento de los requisitos y los mayores plazos de espera propician esta disminución. Ese año hubo 112 solicitudes y 88 adopciones. En el 2015 apenas 26 y 20, respectivamente
La adopción internacional ha caído en picado en Extremadura en los últimos años. Si en el 2010 se registraron 112 solicitudes y 88 adopciones, el año pasado apenas si fueron 26 y 20, respectivamente. Factores que explican este descenso tan pronunciado son el endurecimiento de las políticas que, en relación con la adopción internacional, siguen los países tradicionalmente de origen de estos menores y también el importante aumento de los plazos de espera que tienen que soportar los padres adoptantes, que pueden llegar a prolongarse ahora hasta más de ocho años.
Benedicto García, coordinador de Cora (Coordinadora de Asociaciones en Defensa de la Adopción y el Acogimiento) subraya dos cuestiones: por un lado, que los países de origen han aumentado la exigencia de requisitos a los solicitantes, con condiciones que afectan desde a su situación económica hasta al estado de salud en el que se encuentran; por otro, remarca que «hay un conjunto de circunstancias» que hacen que los menores que cumplen los requisitos para ser adoptados sean «muy pocos».
En este sentido, recuerda que, aunque la cifra de niños «abandonados en instituciones» en los países de origen pueda ser elevada, «no tiene nada que ver» con la de los que cumplen con los requisitos que les permiten ser realmente adoptados –tienen que carecer, por ejemplo, de familia biológica o de un entorno social en el que se puedan integrar, precisa—. Además, países como Rusia o China «promueven» cada vez más la adopción nacional, apunta. Tanto por la progresiva mejora de su nivel económico, con una clase media más pujante, como por motivos políticos. «La imagen de menores que se van fuera nunca está bien vista», sostiene este responsable de Cora. Además, los niños que salen en adopción internacional, agrega, cada vez en mayor medida «suelen tener necesidades especiales», ya sea por su mayor edad o por tener alguna enfermedad física o psíquica.
De acuerdo a los datos facilitados por la Consejería de Sanidad y Políticas Sociales extremeña, entre 2009 y lo que va de 2016 se han materializado en la región 325 adopciones internacionales. Casi dos terceras partes de ellas se concentran en solo dos países de procedencia: China (120) y Rusia (83). Una vez que en ambos la adopción se ha complicado, los solicitantes españoles han empezado a recurrir en mayor medida a otros como Vietnam (de donde han llegado 19 menores a Extremadura) o Etiopía (27 menores). Países que están o han estado cuestionados en algún momento «en cuanto a sus procedimientos que no son del todo fiables», resalta Benedicto García, por lo que «se están revisando protocolos tanto en origen como en España». Colombia, con 24 prohijados o Filipinas, con 15, están también entre las procedencias más habituales. En este periodo, el total de solicitudes ha sido de cuatrocientas, mientras que están pendientes de adopción o asignación 168 solicitantes.
MÁS TIEMPO DE ESPERA / En cuanto a los tiempos de espera, «casi todos los países los han incrementado en mayor o menor medida», indica. China es un ejemplo claro de ello. Hasta hace unos años «era un país que prácticamente a los 18 meses tenías la asignación del menor y podías viajar a por él. Y eran unos periodos que se cumplían muy a rajatabla, muy rigurosos. Así funcionó durante mucho tiempo, pero se empezaron a poner otra serie de condicionantes y el plazo se ha disparado». Actualmente, puntualiza, un proceso de adopción internacional puede prolongarse de media durante entre tres y seis años.
Una dilación que puede convertir en más duro el proceso si bien, aclara Benedicto García, cuando alguien se involucra en una adopción internacional se le enseña desde el inicio a saber gestionar sus expectativas. «Una de las cosas que te dicen es que es un proceso totalmente incierto, indefinido lleno de incertidumbre y sin ningún tipo de garantía», apostilla.
Y en relación a su coste económico, aunque depende de cada país y es «muy variable», estima que supone «un mínimo de entre 15.000 y 20.000 euros».
(Fuente: www.elperiodicoextremadura.com)
Ruth Valiente y David Ruiz: «No vamos a tirar la toalla. Somos idóneos para adoptar».
«Tenemos exactamente las mismas ilusión y ganas que el primer día, si no, lo hubiésemos dejado ya». Ruth Valiente dice estas palabras casi siete años después de que ella y su marido, David Ruiz, comenzaran los trámites para adoptar un menor. Casi siete años que se han hecho «muy cuesta arriba», cuenta, por las muchas trabas que se le han puesto desde la Administración autonómica a la hora de darles el visto bueno necesario que les permita continuar con el proceso para prohijar un niño en Rusia
Ruth y David se decidieron por la adopción en el 2009, tras varias fecundaciones in vitro sin éxito. En noviembre de ese año entregaron la documentación pertinente y en el 2010 se sometieron a las evaluaciones exigidas. Pasaron la del ayuntamiento, pero las de la Junta concluyeron que no eran idóneos para la adopción. ¿La razón?: Se consideraba que los solicitantes no contaban con una vida familiar estable y activa de manera continuada, una vez que él trabaja en Madrid, de donde regresa los viernes para pasar el fin de semana en Cáceres. Todo lo demás, se reconocía, era correcto, ya que ambos cuentan con buenos empleos y con un apoyo social y familiar propicio para la integración del menor. «Lees el informe y somos una pareja estupenda: sabemos lo que es adoptar, estamos psicológicamente bien, todo genial, pero justo en las conclusiones, resulta que no somos idóneos porque David trabaja fuera de lunes a viernes».
Posteriormente, dos sentencias judiciales, en primera instancia y de la Audiencia Provincial de Badajoz, quitaron la razón a la Junta y se la dieron a esta pareja. Sin embargo, los problemas estaban lejos de acabar.
A pesar de que los tribunales obligaron a otorgarles el certificado de idoneidad, la Junta no modificó los informes. «Les pedimos que al menos grapasen un papelito diciendo que las conclusiones del informe estaban invalidadas por sentencia judicial, y tampoco quisieron», lamenta esta cacereña. Con contradicciones como esta en la documentación, prosigue, se disparan las posibilidades de que Rusia no acepte a los solicitantes. «La ECAI (Entidad Colaboradora de Adopción Internacional) nos hizo firmar un anexo diciendo que ya con ese expediente era muy difícil que se consiguiese la adopción», resalta. De hecho, de todas las regiones rusas a las que se acudió, solo en una, Novosibirsk (Siberia del Oeste), se aceptó la solicitud, justo «la más lenta» a la hora de realizar asignaciones. Una cuestión, la del tiempo, fundamental en los procesos de adopción.
Paradójicamente, ellos se habían decidido por Rusia porque a finales de la década pasada era el país en el que menos se tardaba en adoptar. No obstante, la situación ha cambiado sustancialmente desde entonces. Rusia paralizó las adopciones durante más de un año, aunque «se siguieron admitiendo expedientes». Una vez que se reanudaron las asignaciones, el «atasco era increíble». De en torno a año y medio se ha pasado a «3, 4 o 5 años» de espera.
A ello se suma que el certificado de idoneidad tiene una validez de tres años. Pasado este tiempo, toca renovarlo, lo que en su caso ha estado lejos de ser un mero trámite administrativo. «Generalmente, la renovación es solo una actualización de datos, no se hace ningún test si no han variado las circunstancias. Y en nuestro caso no ha cambiado nada de nada, pero a nosotros nos hicieron otra vez todo el proceso», señala Ruth. «Nos tuvieron tres horas de reloj machacándonos a preguntas», agrega. Llegaron a decirles, asevera, «que por qué no dejábamos uno de los dos el trabajo, que podíamos dejar uno de los dos sueldos».
Finalmente, el resultado de esta segunda evaluación, con fecha definitiva de septiembre pasado, fue de nuevo negativo. Vuelve a argüirse la falta de una convivencia diaria ininterrumpida –motivo que se había considerado insuficiente en las sentencias— pero ahora aparece otra nueva causa: «La dureza y frialdad emocional» que, indica el informe, están presentes en el carácter de Ruth. «En unos años dicen que mi personalidad ha pasado a ser totalmente distinta, como la noche y el día. En el 2010, cuando me hicieron el primer informe, yo era una persona afable, con ánimo de ayudar a los demás, extrovertida y con los pies en la tierra. Ahora, supuestamente, soy fría, calculadora y sin sentimientos. Según ellos, he pasado de un extremo a otro», critica.
De nuevo a los tribunales
Ruth afirma sentirse con «mucha rabia, mucho dolor e impotencia. Creo que la Junta se ríe de nosotros y de la justicia». Volverán a recurrir a los tribunales y en breve presentarán una demanda —«no podemos hacer otra cosa», subraya—, aunque son conscientes de que el tiempo vuelve a jugar en su contra. Calculan que les queda un año o año y medio para que les llamen de Rusia. Si entonces no cuentan con el certificado de idoneidad, aun teniendo después otra sentencia favorable, deberán volver a empezar desde el final de la lista de solicitantes. «Lo tenemos muy difícil, porque a lo mejor entramos en plazo en el primer juicio, pero la Junta lo recurre todo», admite.
También han vuelto a remitir un escrito al Defensor del Pueblo. «No vamos a tirar la toalla porque creemos que somos idóneos para adoptar. Vamos a llegar donde tengamos que llegar».
(Fuente: www.elperiodicoextremadura.com)
La Diputación busca familias de acogida para 60 menores tutelados.
donostia- La Diputación de Gipuzkoa realizó ayer un nuevo llamamiento “urgente” a fin de encontrar familias que acojan “temporalmente” a 60 menores que actualmente se encuentran en centros tutelados de la institución foral.
Por ello, la Diputación ha elaborado un anuncio de 40 segundos que será difundido en las redes sociales y llevará a cabo una serie de campañas informativas en varios municipios del territorio. También ha habilitado una página web (abrazosdecarneyhueso.eus o benetakobesarkadak.eus) para informar a aquellas familias que están interesadas en este proceso.
Tal y como explicó ayer la diputada de Políticas Sociales, Maite Peña, Gipuzkoa cuenta actualmente con 360 familias de acogida. Sin embargo, de los 313 menores que a día de hoy permanecen en centros tutelados de la Diputación, 60 están en disposición de integrarse en familias. “Aunque estos menores están perfectamente atendidos por los profesionales que se vuelcan cada día en ellos, es imposible reemplazar el calor de un hogar”, remarcó la responsable foral, quien compareció acompañada por la directora general de Protección a la Infancia, Belen Larrión.
Según indicaron las responsables forales, el perfil de los menores es muy variado. “Se trata de bebés, niños y adolescentes que han vivido situaciones muy drásticas en su vida y por diversas causas no pueden estar con sus familias. Pueden estar solos o ser grupos de hermanos y a veces presentan problemas de comportamiento”, ya que “han padecido en sus cortas vidas experiencias negativas, cambios drásticos, soledad, miedo y mucha incertidumbre”, informaron.
El perfil de las familias de acogida es también diverso. “Pueden ser personas solas, parejas heterosexuales o del mismo sexo”. Lo que tienen en común es que todas ellas pasan un “complejo” y “exigente” proceso de selección, que puede alargarse durante seis meses y en el que es preciso demostrar que todos los miembros que forman la familia de acogida están de acuerdo con la decisión que se toma, así como que entienden el proceso en el que se están embarcando.
Una vez seleccionadas, las familias reciben una compensación económica dirigida a sufragar los gastos que pueda generar el menor. Y también cuentan con apoyo permanente de los técnicos de la Diputación, que ayudan a solventar cualquier problema o conflicto con el menor.
No es una adopciónLa acogida de estos menores suele ser variada en el tiempo, y pude ir desde “varios días” hasta “varios meses o años”. De hecho, lo más habitual es que la situación se prolongue incluso hasta que el menor cumpla la mayoría de edad, pero desde la institución foral remarcan que “la acogida no es una adopción ni una forma de llegar a ella”.
Además, durante el tiempo que dura este proceso, los menores permanecen en contacto con su familia biológica.
“Es un camino duro y no exento de dificultades, pero lo que nos transmiten las familias es que reciben mucho más de los menores de lo que ellos llegan a dar”, valoró la diputada Maite Peña.
(Fuente: www.noticiasdegipuzkoa.com)